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EEUU y China intentan frenar la guerra comercial

El presidente estadounidense Donald Trump mantuvo dos breves encuentros con Putin durante una cita que logró cerrar un acuerdo para reformar la Organización Mundial del Comercio

  • Las delegaciones de EE UU y China, presididas por Donald Trump y Xi Jinping, antes de la cena de trabajo que compartieron en Buenos Aires
    Las delegaciones de EE UU y China, presididas por Donald Trump y Xi Jinping, antes de la cena de trabajo que compartieron en Buenos Aires

Tiempo de lectura 4 min.

02 de diciembre de 2018. 03:14h

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Ángel Sastre 2/12/2018

Al final la cumbre fue un acuerdo de mínimos, firmas para la foto que podrían quedar a corto plazo en papel mojado. De hecho, «las principales cartas» estaban echadas a la reunión de anoche entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homologo chino, Xi Jinping. Un posible acuerdo que deshiele las relaciones y apacigüe la guerra comercial entre las dos potencias provocada por la subida de aranceles a las exportaciones. Sin embargo, hay problemas mucho más profundos y vitales para el planeta, como el cambio climático o la migración, que quedaron opacados, en letra pequeña.

Las lágrimas del presidente y anfitrión Mauricio Macri junto a su mujer, Juliana Awada, en el teatro Colón, una especie de Evita y Perón en versión burguesa, dieron la vuelta al mundo. Ambos fueron aclamados por la audiencia tras un soberbio espectáculo de tango en el majestuoso teatro. Todo el mundo gritaba ¡Argentina! ¡Argentina! Incluso Trump recibió una ovación desde su palco de honor. Un acto que coronaba el encuentro. Pero la gloria duró poco, opacada por los resultados de la cumbre.

Con un negacionista del cambio climático llamado Trump, es muy difícil negociar. No es un dato menor que el 1 de enero, tomará posesión el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien tiene la llave del pulmón de mundo, el Amazonas. Su decisión de fusionar el Ministerio de Medio Ambiente con Agricultura significa arrojar «un cordero a una manada de lobos». El electo presidente brasileño cuenta con la bendición de Trump. Aunque China se comprometa a no construir más minas de carbón o que Europa reduzca las emisiones, si la mayor potencia sigue contaminando sin control. Sin el apoyo de EE UU, la declaración final dice que «los signatarios del Acuerdo de París, que también se han unido al Plan de Acción de Hamburgo, reafirman que el tratado firmado en la capital francesa es irreversible y se comprometen a su plena aplicación».

Los diplomáticos negociaron una declaración al ultima hora, pillada entre pinzas, conjunta, donde se dejan sentir serias dudas sobre la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sobre el papel, las naciones del G-20 acordaron reformar la OMC. El comunicado dice que los líderes apoyan las reformas necesarias para mejorar el organismo. «Pero para que EE UU reconozcan eso, tenían que conseguir algo a cambio, lo que significaba que este sistema multilateral de comercio ya no funciona, y no cumple con los desafíos que tiene que afrontar» agregó un funcionario que prefiere guardar el anonimato.

En paralelo, Trump volvió a mostrar su aislamiento. Canceló la rueda de prensa que tenía prevista ayer, como una señal de respeto hacia la familia del fallecido ex mandatario George H. W. Bush. «Por respeto a la familia y al ex presidente, esperaremos a que haya pasado el funeral para ofrecer una conferencia de prensa», escribió. A pesar de cancelar también su encuentro bilateral con Vladimir Putin sobre Ucrania, trascendió que ambos líderes mantuvieron dos contactos breves en los márgenes. Trump «tiene su posición en estos temas y problemas. Yo tengo mi posición, así que estamos comprometidos con nuestras posiciones. Pero le dije lo que pensamos sobre este incidente», explicó Putin, quien valoró que es «una lástima» que todavía no se haya producido el encuentro oficial.

Con respecto a la migración, el lenguaje también se mantuvo al mínimo. «Es una decepción y no ocultaremos nuestra decepción. Pero al menos lo tenemos», reiteró la misma fuente a LA RAZÓN. Esto significa que a niveles prácticos no hay grandes avances.

Por su parte, el presidente Pedro Sánchez volvió a dejar claras algunas líneas básicas. Ayer hizo una defensa del multilateralismo ante el resto de líderes del G-20, al considerar que es la única vía posible para solucionar los retos globales. Sánchez, que participa por vez primera en estos encuentros, adelantó que el acuerdo recoge una referencia a la política global ante el fenómeno migratorio. Poco después, Macri, confirmaba que habría documento final. No siempre pasa. Pero hubo «fumata blanca» en Buenos Aires y Macri y su equipo celebraron. Fue un documento consensuado que se discutió durante los días que duró la reunión de los líderes de más peso a nivel global. Justamente, un cierre con palabras consensuadas era algo que Macri, como anfitrión y cabeza del evento, tenía entre sus principales objetivos.

«Nos hemos puesto de acuerdo en un comunicado que refleja la necesidad de revitalizar el comercio y la OMC, y también en la preocupación por el cambio climático». Con esa frase, el presidente argentino anunció que los miembros del G-20 acordaron firmar un documento que contiene referencias a los dos temas más conflictivos desde el inicio de la cumbre que concluyó ayer.

Las palabras más importantes que se negociaron hasta último momento fueron dos: multilateralismo versus proteccionismo. «El mundo tiene sus enormes diferencias con Trump, pero la comunidad internacional está haciendo todo lo posible para que el mundo siga guiado por reglas multilaterales de comercio. Y para que Estados Unidos se quede sin generar malestar a los chinos», sentenció un alto diplomático a este diario.

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