El “caso Ibiza” tumba al Gobierno austríaco del conservador Sebastian Kurz

El escándalo de corrupción que afecta al ultranacionalista FPÖ y que ha provocado la ruptura de la coalición entre los dos partidos y el adelanto electoral

El canciller austriaco Sebastian Kurz interviene en una sesión especial del Parlamento, este lunes en Viena. EFE/ Florian Wieser
El canciller austriaco Sebastian Kurz interviene en una sesión especial del Parlamento, este lunes en Viena. EFE/ Florian Wieser

Un escándalo de corrupción que afecta al ultranacionalista FPÖ y que ha provocado la ruptura de la coalición entre los dos partidos y el adelanto electoral

En una votación nunca vista desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el Parlamento austriaco ha aprobado una moción de censura presentada por la oposición que ha hecho caer al ejecutivo encabezado por el canciller y líder del Partido Popular (ÖVP), Sebastian Kurz. Austria se encamina ahora por un periodo insólito de transición hasta la convocatoria prevista para septiembre de elecciones anticipadas. Con todo, y a pesar de erigirse como el canciller más efímero desde la fundación de la Segunda República, Kurz aceptó la moción de manera firme y, según la prensa del país, consciente de que “la victoria de mañana fue la derrota de hoy”. Una serenidad avalada por su victoria en los comicios europeos del domingo, en los que logró casi el 35% de los sufragios y que para Kurz, tal y como aseguró tras conocerse el resultado, es un es un fiel reflejo del sentir de la ciudadanía. A la contra, el Partido Socialdemócrata (SPO) obtuvo el 23,4% de los votos, mientras que el ultraderechista Partido de la Libertad (FPÖ), con el que gobernó en coalición hasta la semana pasada, cayó hasta el 17,2%.

En la votación 110 diputados lo hicieron a favor de destituir a Kurz y su gabinete de ministros, entre ellos cuatro expertos independientes que sustituyeron la semana pasada a cuatro ministros del FPÖ. Solo 71 parlamentarios, entre ellos 61 del ÖVP y 10 del opositor partido liberal Neos, votaron a favor de mantener al Gobierno de expertos de Kurz hasta las elecciones. Dos diputados independientes se abstuvieron.

Durante el debate parlamentario, Kurz acusó al FPÖ y al socialdemócrata SPÖ de actuar movidos por "deseos de venganza"y aseguró que "nadie en el país puede comprender"la moción. "Hace unos días, el objetivo era expulsarme del cargo de Canciller, lo cual era comprensible como táctica", dijo Kurz ante los diputados. "Pero ahora también pretenden derrocar a todo el Gobierno, unas semanas antes de las elecciones, y eso es algo que no creo que nadie en este país pueda entender". Es la primera vez que un Gobierno austríaco es destituido desde 1945.

El presidente del país, Alexander van der Bellen, designará ahora a un nuevo Ejecutivo de transición y un jefe de Gobierno hasta la nueva cita electoral. La moción de censura supone el último capítulo después de que la coalición formada en diciembre de 2017 por Kurz con los ultranacionalistas saltara por los aires el pasado 19 de mayo por un polémico vídeo grabado en Ibiza en verano de 2017. En esas imágenes, emitidas por dos publicaciones alemanas, se ve al entonces vicecanciller y ex jefe del FPÖ Heinz Christian Strache prometer favores políticos y contratos públicos a una supuesta millonaria rusa a cambio de donaciones ilegales para su partido. Un vídeo que generó una reacción en cadena que ha acabado provocando la crisis política más grave en Austria de las últimas siete décadas.

Tras dimitir Strache de sus cargos en el partido y como vicecanciller, Kurz hizo un amago de mantener el acuerdo con los ultras, que se vino abajo al requerir también la salida del polémico ministro del Interior, Herbert Kickl. Al no dejar el cargo voluntariamente, Kurz forzó su destitución, que fue seguida por la salida del Ejecutivo de cuatro de los cinco ministros ultras y sus sustitución por expertos. Mientras la oposición de izquierdas ha responsabilizado a Kurz de traer a los ultras al Gobierno y de tratar luego de acumular poder para acudir con ventaja a las elecciones, desde el FPÖ se le ha acusado de dinamitar la coalición por ambición personal.