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El ejemplo de los héroes

Los padres de Ignacio Echeverría recogen hoy en Buckhingham la medalla de Jorge, concedida a título póstumo a su hijo por arriesgar su vida para salvar a otros en el atentado de Londres de 2017.

  • Altar en el Puente de Londres Homenaje a Ignacio Echeverría, la víctima española en los atentados de Londres del 3 de junio de 2017
    Altar en el Puente de Londres Homenaje a Ignacio Echeverría, la víctima española en los atentados de Londres del 3 de junio de 2017

Tiempo de lectura 4 min.

11 de octubre de 2018. 01:51h

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Simon Manley-Embajador de Reino Unido en España.  11/10/2018

Hoy vamos a vivir un día muy emotivo en Londres. Los padres de Ignacio Echeverría van a recoger en el Palacio de Buckingham la medalla de Jorge, la condecoración más importante que se puede otorgar a un civil en Reino Unido y que fue concedida a su hijo por la reina Isabel II a título póstumo el pasado mes de julio.

Esta ceremonia culmina los numerosos homenajes recibidos por este gallego, madrileño y londinense desde que fue cobardemente asesinado por unos terroristas cuando intentaba defender a otras personas, usando su monopatín como única arma, en el atentado del puente de Londres y el mercado de Borough en la noche del 3 de junio de 2017. La Casa Real británica rinde así sus máximos honores a Ignacio, que ya fue condecorado a título póstumo por la Policía británica con la High Commendation, el galardón más importante que conceden los tres cuerpos policiales de la capital británica, en diciembre del año pasado.

Qué arrojo, qué fuerza de espíritu hay que tener para ver a alguien en peligro y dirigirte a ayudar, sin pensar en lo que te puede ocurrir. Esa fatídica noche, otros valientes también corrieron hacia los asesinos en lugar de ponerse a salvo, a pesar de que arriesgaban sus vidas. Hoy, dos agentes de policía que acudieron a ayudar a los demás y que resultaron gravemente heridos recibirán el mismo reconocimiento en el Palacio de Buckingham.

La valentía, generosidad y coraje de Ignacio quedan como ejemplo para todos; su nombre permanecerá para siempre en la memoria de españoles y británicos, recordado por la Reina Isabel II el año pasado durante la visita de Estado de los Reyes de España a Reino Unido, y por la primera ministra Theresa May en el primer aniversario del atentado hace cuatro meses. Los dos ministros del Gabinete británico que han visitado España en las últimas dos semanas, Sajid Javid, responsable de la cartera de Interior, y David Lidginton, «número dos» del Gobierno, también mostraron su agradecimiento a este héroe durante sus intervenciones públicas.

Quiero aprovechar esta ocasión para rendir homenaje también a su familia, y en concreto a dos personas muy especiales: sus padres, Joaquín y Ana, que han afrontado una situación terrible con una gran dignidad. He hablado con ambos en numerosas ocasiones durante estos 15 meses, y como padre, apenas puedo imaginar lo difícil que tiene que ser perder a un hijo así.

Cuando Joaquín Echeverría habla de su hijo se muestra vehemente en que su asesinato debe servir como recordatorio de los valores que nos importan, y deja clara su determinación de que no debemos dejar que las acciones de estos cobardes y despreciables asesinos alteren nuestras vidas. Viendo sus principios frente a un dolor tan duro, uno se puede imaginar de dónde sacó Ignacio la decisión y el coraje para actuar.

Ignacio, y todas las demás víctimas del terrorismo, merecen ser honrados y quedar en nuestra memoria para siempre. La barbarie de ETA, el IRA, el 11-M de 2004, el 7-J de 2005, los atentados en Londres, Manchester, Barcelona y Cambrils el año pasado... La lista es demasiado larga. Por desgracia, nuestros dos países sabemos lo que es sufrir a manos de los terroristas, pero también sabemos lo que es trabajar juntos para defendernos, y no rendirnos, no ceder ante los que quieren que vivamos con miedo, que cambiemos nuestra forma de ser y actuar. Nuestros valores de libertad, democracia y derechos humanos son superiores a estas ideologías criminales que tratan de socavar nuestras democracias.

Yo soy londinense, y me siento orgulloso de cómo reaccionó mi ciudad después de los dos atentados del año pasado, en los que 12 personas fueron asesinadas. Primero, por el valor y la profesionalidad de los servicios de emergencia. Segundo, porque a pesar del temor que todos podemos tener ante circunstancias así, los habitantes de esta ciudad cosmopolita que acoge a personas de todo el mundo salieron a la calle, volvieron al trabajo, cogieron el transporte público, fueron de compras o acudieron a clase. Como hizo Barcelona, como hizo Madrid y otras ciudades que han sufrido la crueldad terrorista. No nos derrotarán. Las fuerzas y cuerpos de seguridad de España y Reino Unido colaboran estrechamente cada día en la lucha contra el terrorismo, pero también contra la delincuencia organizada, el tráfico de personas, los criminales sexuales o los ladrones de guante blanco. Nuestras Fuerzas Armadas han trabajado mano a mano en Afganistán, Irak, Kosovo y Somalia.

Es una relación formidable que confiamos en que va a seguir en el futuro, ya sea con mecanismos diferentes, pero con la misma voluntad de siempre de proteger a nuestros ciudadanos y defender nuestros valores. Apostamos por una cooperación fuerte, estrecha y eficaz que ayude a salvar vidas y derrote a los criminales. Como antiguo director de la lucha antiterrorista internacional de mi Gobierno, y ahora embajador británico en España, sé de lo que hablo. Y hoy mi recuerdo está con ellos.

Con Ignacio. Con las víctimas.

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