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El espejismo de Macron

Tiempo de lectura 4 min.

08 de diciembre de 2018. 02:49h

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Sophie Pornschlegel.  8/12/2018

A pesar de que el presidente Macron ha dado marcha atrás en lo referente a la polémica ecotasa las protestas siguen adelante ¿Cuales son las causas profundas del movimiento?

Efectivamente la ecotasa fue solo el comienzo de un movimiento más amplio de descontento con las políticas de Macron, su estilo de gobierno (que es visto como autoritario por algunos) y por la situación Francia, que está marcada por un alto desempleo, una economía frágil y por la carencia de infraestructuras en áreas rurales. Además, el movimiento de los «gilets jaumes» da expresión a un sentimiento de «abandono» por parte de la clase política, especialmente en el campo. La mayoría de los que protestan tienen verdaderos motivos para hacerlo, pero luchan por expresarlas de manera apropiada y transformarlas en demandas políticas concretas. Sin embargo lo que es chocante es la carencia de estructura del movimiento, mayoritariamente organizado a través de comunidades de base en redes sociales y, en particular, en Facebook. También la amplitud del fenómeno: extrema derecha e izquierda, la Francia rural pero también las ciudades, la clase trabajadora, los estudiantes... Quizá sea gracias a esta amplitud que el movimiento tenga una tasa de simpatía relativamente alta en la opinión pública francesa según las encuestas.

Comparado con otros países de Europa Francia es una nación que goza de una situación social y económica envidiable. ¿Cómo es posible que existan estas tensiones de fondo en un país que suele ponerse de ejemplo de economía dinámica?

Francia siempre ha sido célebre por sus huelgas y sus manifestaciones, es un fenómeno inherente a su cultura política. Todos los presidentes franceses han tenido que enfrentarse a malestar popular procedente de muchos frentes cuando han querido sacar adelante reformas económicas, laborales y sociales (contra el matrimonio homosexual en 2012, los «bonnets rouges» de la Bretaña en 2013, la propuesta de reforma laboral en 2016, etc... Ya sea de izquierda o de derecha la que esté en el poder, el pueblo de Francia tiene tendencia a tomar la calle.

Lo que es más importante en este caso es que la violencia de este movimiento es un síntoma de un profundo malestar en la sociedad francesa y el síntoma de que habrá más polarización en el futuro. Francia puede ser un país más igualitario que algunos de su entorno, pero eso no significa que no tengan otros problemas que amenacen su cohesión social. Por ejemplo sus sindicatos no son tan fuertes como se suele creer (tienen mucha visibilidad pero no tanto poder de negociación como los alemanes, por ejemplo), los salarios son mucho más bajos que los de otros partidos de Europa (del norte), hay mucho paso y faltan inversiones en infraestructuras y educación. Los servicios públicos también tienden también ha ser burocráticos y no muy eficaces y, finalmente, la delincuencia y el terrorismo están siempre en el subconsciente colectivo de Francia.

¿Por qué ha decidido el presidente Macron ceder ante las protestas a pesar de que había prometido manternerse firme y, de hecho, ha sido fiel a su palabra en ocasiones análogas en el pasado?

El presidente francés ha llegado a la conclusión (y tiene razón en su diagnóstico de la situación) de que la cohesión y la estabilidad de Francia estaban en juego. La razón de que esto sea realmente así no es el gran número de personas que han llenado las calles (que es en realidad relativamente pequeño) sino la insólita violencia y la duración de las protestas.

Analista del «think tank» Das Progressives Zentrum. Preguntas de A. Rojo

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