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Elecciones en Costa Rica: elegir entre dos fuerzas opuestas, la luz y la oscuridad

Hay dos opciones bien marcadas, el predicador evangélico Fabricio Alvarado y por otra parte, Carlos Alvarado, ex ministro del actual gobierno de centroizquierda

  • El candidato presidencial Fabricio Alvarado muestra su papeleta a los medios. REUTERS/Juan Carlos Ulate
    El candidato presidencial Fabricio Alvarado muestra su papeleta a los medios. REUTERS/Juan Carlos Ulate

Tiempo de lectura 2 min.

01 de abril de 2018. 20:35h

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Ángel Sastre 1/4/2018

El yin y el yang describe dos fuerzas opuestas, la luz y la oscuridad. Esta dualidad parece haberse instalado en las elecciones que se celebran en Costa Rica. El país votó en segunda vuelta para escoger a su nuevo presidente con dos opciones bien marcadas, el predicador evangélico Fabricio Alvarado y por otra parte, Carlos Alvarado, ex ministro del actual gobierno de centroizquierda. A pesar de llevar el mismo apellido, los candidatos proponen dos visiones opuestas para la sociedad costarricense. Una elección que se anuncia reñida, según las últimas encuestas, Fabricio Alvarado alcanzaría 43 % de los votos, mientras que Carlos Alvarado el 42%.

El predicador evangélico, Fabricio Alvarado, un candidato menor que en pocas semanas, a la sorpresa general logró avanzar en los sondeos hasta lograr pasar en febrero a la segunda vuelta.

El ex diputado de 43 años, es el candidato por el conservador Restauración Nacional (RN), una agrupación nacida de las iglesias protestantes neo pentecostales. Se opone al matrimonio homosexual. Los sectores más retrógrados se aferraron a él después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) basada en San José Costa Rica, se pronunciara en enero del 2018 a favor de las uniones entre personas del mismo sexo en respuesta a una consulta del gobierno costarricense.

Los temas religiosos y de sociedad entraron entonces en escena en una campaña electoral que hasta ese entonces había sido dominada por temas de seguridad y de economía. –Aunque Costa Rica es un país históricamente seguro en Centroamérica, el narco ha comenzado a incursionar, mientras que la economía, basada en el turismo y algunas exportaciones de materia prima, parece estancada-.

Por su parte Carlos Alvarado, un ex ministro de trabajo de 38 años de edad, es el candidato oficialista, el Partido Acción Ciudadana (PAC) y él por su parte, defiende las uniones de los homosexuales y se ha pronunciado a favor de un estado laico y por una agenda de derechos humanos. Un discurso sumamente transgresor para una sociedad anclada en el pasado, como es la tica.

“Es la primera vez que se polariza una elección en Costa Rica entre temas religiosos y de derechos humanos”, comenta el analista Gustavo Araya, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El debate ya de por si solo, merece la pena. La batalla está reñida entre las dos mitades. Abrirse a los nuevos aires que soplan en América Latina, o aferrarse a la tradición y “el buen decoro”; Una oportunidad única.

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