Internacional

Elecciones en Portugal: Costa, víctima del fuego amigo

La imputación de su ex ministro de Defensa por el robo de un arsenal salpica al «premier» en la recta final de campaña.

La imputación de su ex ministro de Defensa por el robo de un arsenal salpica al «premier» en la recta final de campaña.

Publicidad

El domingo se celebran elecciones en Portugal, donde los sondeos indican que el actual primer ministro, Antonio Costa, tiene el segundo mandato garantizado. El socialista sueña con hacerse con los votos suficientes para gobernar con una mayoría absoluta, pero esta semana el estallido de un escándalo relacionado con el saqueo de un arsenal luso hace dos años parece haber puesto punto final a esa posibilidad. En junio de 2017 el arsenal de Tancos fue saqueado por personas que se hicieron con granadas, explosivos y municiones valoradas en 34.000 euros. Pese a ser una instalación esencial para la seguridad del Estado, el recinto apenas estaba vigilado, y los guardias militares tardaron más de un día en notar que el robo había tenido lugar. Debido a la potencia destructiva del material robado, Portugal tuvo que informar a la OTAN, que puso a todos sus socios en alerta ante la posibilidad de que las armas fuesen utilizadas para lanzar un ataque terrorista. El asunto fue humillante para el Ejército luso, que fue ridiculizado por no hacerse cargo de sus propias instalaciones.

En octubre del mismo año las Fuerzas Armadas parecieron recuperar algo de su honor perdido cuando sus soldados se toparon con las armas desaparecidas en un solar de una pequeña aldea que, curiosamente, se situaba a apenas 20 kilómetros del arsenal. Aunque el Ejército intentó dar el caso por concluido, la Policía Judicial dudó del descubrimiento casual y terminó por detener a los soldados, quienes terminaron por confesar ser colaboradores del autor del robo, un ex militar ligado al narcotráfico que pretendía vender las armas robadas en el mercado negro.

Los soldados también revelaron que la recuperación de las armas había sido un montaje de varios miembros de la Guardia Nacional Republicana y de la Policía Militar, entre ellos el coronel del cuerpo, Luis Vieira. Al ser detenido, él señaló al entonces ministro de Defensa, José Azeredo Lopes, quien habría autorizado la operación con el fin de restaurar el prestigio del Ejército. El ministro negó las acusaciones, pero la presión mediática forzó su dimisión hace un año.

El escándalo, casi olvidado, volvió a las portadas de los periódicos esta semana al producirse la imputación de Azeredo Lopes por denegación de justicia, prevaricación y favorecimiento personal. La derecha ha utilizado el caso para atacar a Costa, argumentando que si el primer ministro realmente no sabía nada, es incompetente por no saber que algo tan grave se organizaba en su propio Gobierno. Si bien el argumento no ha servido para cambiar la ventaja sustancial con la que Costa lidera las encuestas, sí ha servido para despertar dudas entre los indecisos y reducir su ventaja un par de puntos, los suficientes para dejarle sin la mayoría absoluta.

Publicidad