Japón

Este terrorista japonés reveló su verdadero nombre antes de morir

Satoshi Kirishima, uno de los mayores criminales del país, fue responsable de numerosos atentados en Japón

Varias personas con mascarilla caminan por el centro de Tokio (Japón)
Varias personas con mascarilla caminan por el centro de Tokio (Japón)Shuji KajiyamaAgencia AP

En un giro sorprendente de los acontecimientos, las autoridades japonesas confirmaron la identidad de Satoshi Kirishima, uno de los criminales más buscados del país, quien reveló su verdadera identidad en su lecho de muerte el pasado 29 de enero. Kirishima, de 70 años, había sido miembro activo del Frente Armado Antijaponés de Asia Oriental, un grupo militante de izquierda responsable de varios atentados mortales en la década de 1970.

La policía japonesa había estado buscando a Kirishima durante décadas en relación con su presunta participación en ataques terroristas, incluyendo la colocación y detonación de una bomba casera en el distrito de Ginza de Tokio en 1975. Aunque ese atentado no resultó en víctimas, el grupo al que pertenecía, conocido por atacar empresas en la capital japonesa, llevó a cabo acciones que dejaron ocho muertos y más de 160 heridos en un ataque contra un edificio de Mitsubishi Heavy Industries.

La historia detrás de uno de los mayores criminales japoneses

A pesar de la intensa búsqueda policial y de la amplia difusión de su imagen en carteles por todo el país, Kirishima logró evadir la captura durante todos estos años. Se cree que vivió una vida relativamente discreta en la ciudad de Fujisawa, en el extremo occidental de Tokio, bajo el nombre falso de Hiroshi Uchida. Los vecinos lo describieron como un hombre tranquilo y serio, aunque con inclinaciones musicales al tocar la guitarra en su habitación después de beber.

El giro en la historia se produjo cuando Kirishima buscó tratamiento para un cáncer terminal en un hospital y reveló su verdadera identidad en el proceso. A partir de ahí, la policía confirmó su conexión con el Frente Armado Antijaponés de Asia Oriental a través de entrevistas y pruebas de ADN. Aunque Kirishima negó algunas de las acusaciones en sus últimos días, las autoridades afirman que proporcionó detalles sobre su familia y actividades en el grupo que solo él podría conocer.

La investigación, en curso

Las autoridades ahora están investigando si alguien ayudó a Kirishima a pasar desapercibido durante todo este tiempo. Los expedientes del caso se han enviado a la Fiscalía del Distrito de Tokio para su revisión, y la policía continúa indagando en este sorprendente caso que ha dejado perplejos a muchos en Japón.