Asalto al Capitolio

Enrique Tarrio, el miliciano de extrema derecha que será condenado por el asalto al Capitolio

Informante encubierto del FBI, el líder del grupo supremacista blanco Proud Boys está acusado de planificar la insurrección que provocó la muerte de cinco personas

El líder de los Proud Boys Enrique Tarrio
El líder de los Proud Boys, Enrique TarrioNoah BergerAgencia AP

Enrique Tarrio trabajó como informante del FBI y de la Policía de forma encubierta tras ser detenido en 2012. Ayudó a las autoridades a procesar a más de una docena de individuos en varios casos relacionados con drogas, apuestas y contrabando de personas, según las investigaciones de Reuters, avaladas por el testimonio de uno de sus abogados. Sin embargo, en una entrevista con la agencia de noticias, el líder de la milicia de extrema derecha que asaltó el Capitolio el 6 de enero de 2021 negó las informaciones. «No sé nada de esto. No recuerdo nada de esto», dijo entonces.

Detenido en enero de 2021 a su llegada a Washington, e inmediatamente expulsado de la ciudad sólo dos días antes de que se produjera la insurrección, Tarrio estaba acusado de poseer dos cargadores de rifle y de quemar una pancarta de «Black Lives Matter» frente a una iglesia frecuentada por afroamericanos durante una manifestación de los seguidores del expresidente Donald Trump que tuvo lugar en diciembre de 2020.

En aquella concentración, el cabecilla de los Proud Boys aparece en un vídeo con megáfono en mano mientras galvaniza a la multitud con amenazas: «A los parásitos tanto del Congreso como de esa Casa Blanca robada. ¡Queréis una guerra, la tenéis!».

Los Proud Boys, que nacieron en 2016 como un grupo de protesta en internet contra la corrección política, estaban a punto de protagonizar un asalto que dejaría cinco muertos en el Capitolio de Estados Unidos en la tarde del 6 de enero de 2021 en la que quedaría certificada la victoria electoral de Joe Biden y la consiguiente derrota de Donald Trump. La milicia ultraderechista jugó un papel clave en la insurrección, y Tarrio, que será condenado este martes por conspiración sediciosa, estaba a los mandos del grupo a nivel nacional desde 2018.

Tarrio no estaba físicamente en Washington, pero planificó la acción. Por eso, los fiscales piden 33 años de cárcel para él. La acusación sostiene que dirigió el asalto desde un hotel de Baltimore, desde donde estuvo en estrecho contacto con los suyos.

La decisión dependerá, en todo caso, del juez federal Timothy Kelly, quien condenó la pasada semana a otro miembro de los Proud Boys, Ethan Nordean, a 18 años de prisión. Los fiscales pidieron 27. No obstante, esa es la pena más larga impuesta hasta ahora a un militante de la extrema derecha que participó en el asalto, ya que el fundador de la milicia Oath Keepers, Stewart Rhodes, también fue condenado en mayo a 18 años.

Tarrio es uno de los cinco miembros de los Proud Boys que afrontarán penas de prisión, junto con el mencionado Nordean, Joe Biggs, Dominic Pezzola y Zachary Rehl. Pero el líder de la milicia neofascista no era un sedicioso cualquiera. Sus padres emigraron a Estados Unidos procedentes de Cuba.

«Como persona cuyos padres vinieron huyendo de un país socialista, que vinieron a este país buscando el Sueño Americano, es un poco espantoso que estos demócratas y liberales estén llamando al socialismo», declaró a principios de 2019 a la cadena de televisión ultra Fox News. Para entonces ya era director estatal de Florida del grupo «Latinos por Trump», por lo que apareció en varios actos del Partido Republicano y mítines del expresidente.

De hecho, en uno de los debates presidenciales contra Biden, Trump evitó condenar las escenas violentas que había protagonizado la milicia de extrema derecha en el marco de las protestas tras el asesinato de George Floyd, después de haber exigido al candidato demócrata rechazar las expresiones de violencia de Antifa. «Proud Boys, retírense y permanezcan a la espera», se limitó a responder el magnate. Un mensaje que el grupo encabezado por Tarrio interpretó como una llamada a la acción.

El 4 de enero, el propio Tarrio envió a un grupo interno un mensaje de voz que incluía una sugerencia: «Queréis asaltar el Capitolio». Poco después, otro miembro se preguntaba «qué harían [si] 1 millón de patriotas irrumpieran y tomaran el edificio de la capital. ¿Disparar a la multitud? Creo que no». Apenas 48 horas después, los Proud Boys eran de los primeros en atacar a los policías apostados en el Capitolio.

La defensa de Tarrio, sin embargo, ha acabado responsabilizando de sus acciones a las declaraciones de Trump, que exhortó a sus seguidores «luchar como el demonio» en la mañana del 6 de enero en un mitin en Washington, a unos metros del Capitolio. «Fueron las palabras de Donald Trump. Fue su motivación», puntualizó su abogado, Nayib Hassan, a los miembros del jurado en los alegatos finales. «No fue Enrique Tarrio. Quieren usar a Enrique Tarrio como chivo expiatorio de Donald Trump y los que están en el poder».