Fuerza aérea

La OTAN aumenta su capacidad de ataque nuclear al integrar en cazas europeos F-35 bombas B61-12

Países Bajos consigue la certificación para integrar bombas B61-12 en sus cazas de quinta generación de Lockheed Martin

Un F-35 en portaaviones de EEUU
Un F-35 en portaaviones de EEUULockheed Martin

Países Bajos se está preparando para dotar a sus aviones furtivos F-35 con la capacidad para transportar la bomba nuclear B61-12. Johan van Deventer, jefe del comando de combate aéreo holandés, dijo en Twitter esta semana que los F-35A holandeses han recibido la certificación para llevar a cabo misiones de ataque y disuasión nuclear bajo la OTAN.

Este anuncio revela que una parte de los cazas F-35A operados por la OTAN en Europa se están convirtiendo en plataformas con capacidad de ataque nuclear, algo que se produce unos meses después de que Bielorrusia, aliado de Rusia, recibiera armas nucleares tácticas de Moscú en el contexto de la guerra de Ucrania.

La Fuerza Aérea de EEUU había anunciado previamente que el objetivo es certificar los aviones de quinta generación de Lockheed Martin para transportar la bomba nuclear B61-12.

Una vez que las bombas B61-12 estén disponibles, el F-35A se convertirá en un importante activo nuclear para la Alianza Atlántica con su capacidad de penetrar las defensas aéreas modernas de sus rivales.

Actualmente, Estados Unidos tiene acuerdos de disuasión conjunta con cuatro países europeos y con Turquía para el almacenamiento de armas nucleares en bases militares. Se trata de Italia, Bélgica, Países Bajos y Alemania, donde la OTAN cuenta con entre 100 y 150 bombas de la variante antigua B61. La denominada doctrina de "disuasión nuclear" permite a los miembros de la Alianza Atlántica sin armas atómicas participar en el despliegue nuclear de la OTAN.

Gracias a este acuerdo, los aviones de combate F-16 de la Fuerza Aérea holandesa son capaces de transportar las viejas bombas nucleares B-61, pero no las m´s modernas, las B-61-12, que se integrarán con plena capacidad operativa en los F-35A a principios de 2024.

Estados Unidos inició hace casi sesenta años el programa de bombas nucleares inertes B61 y desde entonces se han fabricado distintas versiones de este modelo. El más nuevo está en construcción y es el B61-13, con una potencia estimada de 360 kilotones, 24 veces más potente que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima.

La posibilidad de que las grandes potencias recurran al lanzamiento de una bomba nuclear en Europa ya no es algo descabellado. La guerra de Ucrania ha hecho que Rusia transfiera a su socio bielorruso varias cabezas nucleares. Además, Moscú anunció hace un mes que suspende su participación en el Nuevo tratado START, el más ambicioso tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia.

Nunca antes, ni tan siquiera durante la Guerra Fría, el mundo había estado tan cerca de un conflicto nuclear, sostienen numerosos expertos. Las amenazas de Rusia sobre el posible uso de estas bombas parecen haberse pasado por alto en Occidente, donde se cree que Moscú las utilizaría solo si sus fuerzas estuvieran a punto de colapsar en Ucrania o si Ucrania retomara el control de Crimea.