Internacional

Una guerra relámpago contra Ucrania

Mientras EE UU y Rusia agotan la vía diplomática, Kiev se prepara ante una invasión para crear un corredor entre Donbás y Crimea

La amenaza de guerra planea sobre los despachos de inteligencia de Kiev y Washington. En ellos, cábalas sobre posibles escenarios y el intento de profetizar los pasos de Vladimir Putin. Sobre el papel y en la frontera oriental de Ucrania, el fantasma de un enfrentamiento hace saltar las alarmas en toda Europa y EE UU. Alemania, Francia y Reino Unido, lideradas por Washington buscan, junto a Kiev, una salida diplomática y evitar una confrontación militar que podría sacudir el orden internacional.

La única constante, desde la reavivación del conflicto en noviembre, es la incertidumbre. No existe la certeza de que Putin haya decidido usar la fuerza, pero los contextos con los que trabajan los servicios de inteligencia ucranianos y estadounidenses son diversos. En Kiev y Washington se baraja la posibilidad de que Rusia ataque militarmente el este del país para apropiarse de territorio y crear una desestabilización lo suficientemente fuerte para provocar un cambio de Gobierno. Las fuerzas militares rusas apostadas en la ciudad bielorrusa de Mazyr desde el 17 de enero refuerzan la teoría de una operación de cerco y posterior captura de Kiev, junto a la estabilización de la línea del frente a lo largo del Dniéper.

Kyrylo Budanov, jefe de la inteligencia militar ucraniana, señaló una de las hipótesis de ataque ruso con las que trabaja desde Kiev: ataques aéreos y artillería, así como el uso de armas blindadas junto con operaciones de aterrizaje en el este; seguido de un desembarco organizado en los puertos de Odesa y Mariupol. Este escenario ofrecería a Rusia un corredor terrestre hacia Crimea, de esta manera el Kremlin ampliaría el control de un territorio más allá de las repúblicas de Donbás asegurando el suministro de agua desde el río Dniéper a Crimea y garantizaría el aislamiento de Ucrania de los mares Azov y Negro.

Los expertos consultados por LA RAZÓN coinciden en la poca probabilidad de una guerra convencional y relacionan los movimientos militares de Putin con una maniobra de presión hacia la OTAN, con el objetivo de bloquear el ingreso de Ucrania en la Alianza. La estrategia de Moscú pasaría por mantener a las tropas en la frontera como una herramienta coercitiva, mostrando que está dispuesto a usar la fuerza si las conversaciones se estancan. Rusia ha trasladado importantes unidades de combate y armamento sofisticado cerca de la frontera oriental ucraniana; pero el material transportado carece de la existencia de municiones, hospitales de campaña y bancos de sangre, necesarios para una operación sostenida. Aunque Rusia podría desplegar este equipo en un tiempo relativamente corto, según funcionarios estadounidenses, podría aumentar su despliegue de fuerzas a 175.000 en pocas semanas, los analistas militares apuntan a una invasión similar a la guerra de cinco días en Georgia en 2008; donde Moscú derrotó fácilmente a las fuerzas georgianas y autoproclamó la región de Osetia del Sur.

El escenario más oscuro sigue siendo el de una invasión inminente. Si Rusia no derrota rápidamente a las fuerzas ucranianas, que cuentan con la asistencia militar occidental, el conflicto podría extenderse. Durante este período, el número de bajas civiles, la eliminación de servicios básicos y destrucción de bienes, podría incendiar a la opinión pública y desencadenar en una insurrección civil a gran escala. Esto daría como resultado el estancamiento del conflicto y convertiría a Ucrania en un terreno en disputa.

EE UU, Alemania, Francia y Reino Unido elevan constantemente el coste de una invasión. Su mejor arma son las sanciones económicas. Una invasión alejaría a Moscú de acuerdos comerciales con Occidente, haría a Rusia más dependiente de China y probablemente más endeudada.

Joe Biden predijo esta semana que Putin intervendrá en Ucrania. Sus declaraciones crearon desconcierto en torno a lo que consideraba una agresión grave y a lo que se refirió como un ataque «menor» que, según él, podría provocar una respuesta más débil de EE UU y sus aliados. El presidente ucraniano, Vlodomir Zelenski, respondió rápidamente: «No hay incursiones menores. Así como no hay víctimas menores y poco dolor por la pérdida de seres queridos». La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, envió un comunicado para aclarar que toda invasión se respondería con medidas «rápidas, duras y unitarias».

Conflicto Ucrania
Conflicto Ucrania FOTO: Teresa Gallardo

En el supuesto de una invasión, el apoyo de la OTAN y los aliados internacionales de Ucrania. Si bien hay unanimidad sobre las sanciones económicas, las ayudas militares a Kiev siguen dividiendo a Occidente. Reino Unido está suministrando a Ucrania misiles antitanque de corto alcance y está preparando el envío de tropas británicas para brindar capacitación a los soldados ucranianos. Lituania, Letonia y Estonia enviarán la próxima semana misiles y otras armas de fabricación estadounidense.

El portavoz del Departamento de Estado anunció que la Casa Blanca aprobó en diciembre una partida de 176 millones de euros en asistencia adicional para la seguridad defensiva de Ucrania, junto con el envío de equipos letales y no letales valorados en hasta 53.000 millones de euros. Por ahora, Francia y Alemania apoyan seguir con la vía diplomática.

El Kremlin busca en Ucrania recuperar la influencia en la región, perdida tras el desplome de la Unión Soviética. Putin ha declarado públicamente que “la verdadera soberanía de Ucrania solo es posible en asociación con Rusia”. Con tres décadas en el poder, Putin podría pensar que si no toma medidas decisivas, Ucrania se alejará más de Rusia.