Internacional

Rusia tiene una semana para ganar la guerra

Los planes de las fuerzas de ocupación se ven frustrados por los errores logísticos y comienzan a desarrollarse escenarios de guerra de guerrillas

Se ven camiones militares rusos en Armyansk, en el norte de Crimea, Rusia.
Se ven camiones militares rusos en Armyansk, en el norte de Crimea, Rusia. FOTO: Konstantin Mihalchevskiy / Sputnik / ContactoPhoto Konstantin Mihalchevskiy / Sputn

La invasión de Ucrania parece estar atragantándosele a las tropas rusas. Su logística de transporte se ve afectada por el Raspútitsa (que es como llaman aquí al barro que se forma durante las últimas semanas de invierno) y la falta de movilidad de los vehículos militares nos recuerda a la misma suerte que corrieron los alemanes durante la invasión de Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Con la intención de evitar que las enormes columnas de vehículos se atasquen en este barro infernal, las fuerzas de ocupación se están viendo obligadas a tomar carreteras principales en lugar de caminos secundarios, que estarían menos protegidos por los defensores ucranios. De esta manera, el Ejército de Ucrania solo necesita atrincherar las principales carreteras para frenar el avance enemigo. Además, el tiempo de espera previo a la invasión también está pasando factura a los vehículos motorizados: tras meses aparcados en la misma posición, las ruedas se han agrietado y son habituales los pinchazos que pueden retrasar durante horas el avance de las columnas, y diferentes alimañas han roído el interior de los camiones y tanques durante semanas.

Este jueves, las autoridades ucranianas se hicieron con algunos de los planes del enemigo, que muestran las maniobras rusas y sus fechas de invasión. Según estos planes requisados, fechados en el 18 de enero (resulta significativo que la invasión estuviera decidida con más de un mes de antelación, pese a las continuas declaraciones del Kremlin cuando decían que no tenían pensado atacar a Ucrania) y publicados por el Ministerio de Defensa de Ucrania en su página de Facebook, el calendario de la invasión iba desde el 20 de febrero hasta el 6 de marzo. Adaptándolo a la fecha del inicio de la “operación” rusa, esto da siete días más a las tropas rusas para ganar la guerra en función de los tiempos autoimpuestos.

Guerra Ucrania
Guerra Ucrania FOTO: Antonio Cruz

Corredores verdes para enrojecer las ciudades

Mientras se desarrollan feroces combates en las localidades cercanas a la capital, acorralada por el norte y con una segunda columna acercándose desde hace días ,mientras sufren las trabas explicadas más arriba, por el noreste, parece que todavía queda bastante hasta que los rusos puedan lanzar un ataque efectivo contra Kiev. Por el momento prosiguen los bombardeos, aunque son más escasos desde hace 48 horas para permitir que circulen los corredores verdes acordados por representantes rusos y ucranios tras la segunda ronda de negociaciones. Zelenski ha animado a que todos los que deseen luchar se queden en las ciudades y se adivina que la fase más destructiva de la guerra todavía está por llegar: una vez evacúen los civiles, Putin considerará que en las ciudades solo se han quedado aquellos que quieren combatir, y será entonces cuando los principales núcleos de población se conviertan definitivamente en campos de batalla laminados y coloreados de ruinas, como ha ocurrido más recientemente en las ciudades sirias.

Sin embargo, las autoridades locales han señalado diferentes intentos rusos para sabotear la huida de los civiles, aunque estas informaciones no han sido verificadas todavía. Alegan que un coche con civiles fue tiroteado en Kiev a su salida de la ciudad, mientras las tropas de ocupación dinamitaron las vías de tren que llevan de la localidad de Irpín a Kiev. A lo largo de la tarde también hubo problemas en el corredor verde de Mariupol, en lo que las fuentes ucranianas catalogaron de ataques con disparos a los civiles que procuraban escapar de la localidad. Es posible que estos incidentes obliguen a cerrar los corredores antes de lo esperado, o como mínimo que lleven a que muchos civiles no se atrevan a huir a tiempo por temor a ser atacados.

Guerra Ucrania
Guerra Ucrania FOTO: Antonio Cruz

Frentes este y sur

Tras la caída de Jersón este miércoles y de Melitópol el 25 de febrero, el resto de grandes ciudades continúan bajo control ucraniano, aunque los bombardeos en Járkov y Mariupol prosiguen con una fuerza y una destrucción escalofriantes. Asimismo, se han intensificado los ataques a las localidades próximas a Sumy, al noreste del país y donde el Ejército ucraniano pierde y gana terreno a partes iguales en un intento por proteger el flanco derecho de la capital. El mapa cambia aquí casi cada minuto. La falta de orden entre las unidades rusas permite a los defensores atacar su retaguardia a la vez que sus flancos y su vanguardia. En Sumy está comenzando un tipo de guerra de guerrilla todavía por definir con claridad, aunque numerosos expertos internacionales en cuestiones militares concuerdan en que la mejor manera de frenar el avance ruso por este flanco precisa de una guerra de guerrillas y de sabotaje constante.

En Jersón cabe a destacar la reacción de los ciudadanos contra el invasor. Miles de civiles han salido hoy a la calle para manifestarse contra las fuerzas rusas, haciendo frente a ráfagas de ametralladora disparadas al aire e incluso subiéndose los manifestantes a vehículos blindados y clavando la bandera ucrania en ellos. Ante esta muchedumbre enfurecida, los rusos han tenido que abandonar temporalmente el centro de la ciudad, aunque esto no significa que la situación de Jersón como ciudad ocupada vaya a cambiar en un futuro cercano.

Los esfuerzos rusos parecen haberse centrado en el sur. Mientras la capital goza de unos días de calma relativa, los combates en Energodar y a lo largo de los ejes Azov y Donbás se intensifican, dejando nada más que la estrecha zona de los corredores verdes libre del fuego. La planta nuclear de Zaporiyia, que desde hace dos días copa todas las portadas de la prensa internacional, todavía está cercada por los combates entre uno y otro bando, aunque los encargados de la central aseguran que no ha sufrido daños irreparables y que todavía sigue en pleno funcionamiento.

Y la buena noticia del día para el bando ucraniano ocurrió a las orillas del mar negro: un francotirador del Ejército ucraniano mató al general ruso Andréi Sujovetski, subcomandante del 41 Cuerpo del Ejército, tras acertar un disparo a 1.500 metros de distancia. A esta muerte se le suma la del general checheno Mogamed Tusháyev hace escasos días, también ejecutado por un francotirador ucraniano.

En Odesa se intensifican los bombardeos que pretenden allanar el camino a las tropas rusas, que todavía hoy siguen en los barcos de transporte desplegados en el mar Negro, mientras esperan que las fuerzas que salieron de Crimea lleguen a la ciudad por tierra, para así coordinar un ataque por el flanco sur y el flanco este de la ciudad. Se calcula que estos barcos transportan alrededor de 3.000 soldados rusos y más de 100 tanques. Previniendo un posible ataque ruso puesto en marcha por las tropas que el Kremlin tiene desplegadas en Transnistria, al este de Moldavia, las Fuerzas Armadas ucranias dinamitaron ayer el puente fronterizo que une la región de Odesa con esta unidad territorial jurídico-independiente no reconocida por la comunidad internacional.