Internacional

Serbia, el aliado ruso en los Balcanes

El país no se ha sumado a las sanciones a Rusia, los serbios se manifiestan en favor de la invasión a Ucrania y Vladimir Putin es reconocido como un héroe en cada visita a Belgrado

Serbia y Rusia, dos países de población mayoritariamente eslava y ortodoxa, mantienen una relación estrecha de amistad, que se ha ido afianzando con el paso de los años
Serbia y Rusia, dos países de población mayoritariamente eslava y ortodoxa, mantienen una relación estrecha de amistad, que se ha ido afianzando con el paso de los años FOTO: Darko Vojinovic AP

Pese a que la mayor parte de los países europeos condenan la agresión rusa a Ucrania, Serbia se desmarca de las sanciones a Rusia. El presidente serbio, Aleksandar Vucic, declaró tras iniciarse la invasión que su país no las suscribiría, aunque defendió que su país “haría todo lo que pueda para ayudar al pueblo ucraniano”. “Vamos a guiarnos por nuestros intereses nacionales”, afirmó.

En los últimos días, miles de serbios se han manifestado en las calles en favor a Rusia, con banderas rusas y fotografías del presidente, Vladimir Putin. “Esta es una lucha entre el bien y el mal, y sabemos, gracias a Dios, que la madre Rusia ganará”, decían en la convocatoria. El recuerdo del bombardeo por parte de la OTAN con objetivos estratégicos en Serbia para poner fin a la guerra de los Balcanes todavía está muy reciente, una acción a la cual Rusia se opuso firmemente delante del Consejo de Seguridad de la ONU.

Serbia y Rusia, dos países de población mayoritariamente eslava y ortodoxa, mantienen una relación estrecha de amistad, que se ha ido afianzando con el paso de los años. Belgrado es el principal aliado de Moscú en los Balcanes, de ahí que el líder serbio no haya querido posicionarse como el resto de Europa pese a que el país es un firme candidato a unirse a la Unión Europea. Aunque este domingo, el Gobierno serbio anunció que reducirá los vuelos a Moscú después de las críticas recibidas de países occidentales por haberlos duplicado recientemente.

En 2014, con la anexión rusa de Crimea, Belgrado tampoco aplicó sanciones como hicieron muchos países occidentales. En la última década, Rusia ha donado varios millones de euros. Y en materia de energía, Serbia depende casi totalmente de Moscú.

En noviembre, con la visita de Vucic a Moscú -la decimonovena en los últimos siete años-Serbia firmó un acuerdo temporal con el gigante energético estatal ruso Gazprom, el cual Putin prometió que sería “sin duda aceptable”. Asimismo, mientras la UE busca alternativas para abandonar el suministro de gas de Moscú, Serbia se ha propuesto firmar un contrato extraordinario de gas con Rusia. Las autoridades serbias anunciaron previamente su decisión de renovar el contrato, que vence el 31 de mayo, y seguir sujetándose al gas ruso pese a los precios desorbitados que se incrementan con el paso de los días.

En 2014, Putin visitó Belgrado para celebrar el 70 aniversario de la liberación por el Ejército soviético de la ciudad de la ocupación nazi en la II Guerra Mundial. Y en 2019, el líder ruso, en otra visita a la capital serbia, fue vitoreado, aplaudido y aclamado por una gran cantidad de serbios que presenciaron su llegada al país. Una multitud entusiasta enarboló cartas con lemas como “Serbia y Rusia amigos eternos” o “Serbia y Rusia, hermanos para siempre” mientras el líder ruso expresaba su apoyo “incondicional” a Serbia, en especial con el conflicto con Kosovo. Durante aquella visita oficial, fueron firmados alrededor de veinte acuerdos bilaterales y protocolos de cooperación en relación a energía, infraestructuras o técnico-militar, entre otros ámbitos. Por supuesto, también aprovechó aquel momento para criticar a la Unión Europea.

Pero no solo la población serbios, sino también varias organizaciones e instituciones del país balcánico muestran su apoyo a Rusia. Por ejemplo, el Estrella Roja, equipo de fútbol que ha mostrado su respaldo a la invasión de Ucrania. El conjunto serbio tiene como principal patrocinador a Gazprom, y mientras otros clubes como el Schalke 04 -también patrocinado por el gigante energético- decidieron cancelar su contrato, así como la UEFA lo disolvió pese a aportarle hasta 40 millones de euros, el conjunto satélite de Serbia criticó la “histeria antirrusa” en todo el continente y siguió manteniéndolo.