Internacional

Nazanin Zaghari-Ratcliffe, cuya historia dio la vuelta al mundo, es liberada tras el pago de Londres a Irán de 400 millones de libras

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, se congratuló de que finalmente la injusta detención haya terminado

La ciudadana británica-iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, detenida en Irán desde 2016 por supuestos cargos de espionaje, ha sido finalmente liberada este miércoles y se encuentra camino al Reino Unido
La ciudadana británica-iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, detenida en Irán desde 2016 por supuestos cargos de espionaje, ha sido finalmente liberada este miércoles y se encuentra camino al Reino Unido FOTO: WANA NEWS AGENCY via REUTERS

La ciudadana británica-iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, detenida en Irán desde 2016 por supuestos cargos de espionaje, ha sido finalmente liberada este miércoles y se encuentra camino al Reino Unido para poder reunirse con su marido y su hija. Su historia dio la vuelta al mundo al convertirse en la gran víctima de las complicadas relaciones entre Londres y Teherán, evidenciando además el uso de rehenes por parte de Irán como política exterior.

Nazanin (Teherán, 1978) llegó por primera vez al Reino Unido en 2007 para hacer un máster en Comunicación en la London University Metropolitan. Comenzó a trabajar para BBC Media Action —organismo de la cadena pública responsable de las campañas benéficas de desarrollo internacional— aunque luego pasó a ser parte del equipo de Thomson Reuters Foundation, centrado también en ONG.

Contrajo matrimonio con el británico Richard Ratcliffe en 2009 y en 2014 nació su hija Gabriella. Intentaba ir al menos dos veces al año a su país para que sus padres pudieran disfrutar de su nieta. Sin embargo, las vacaciones familiares de marzo de 2016 se truncaron cuando, estando ya en el aeropuerto para tomar un avión regreso a Londres, fue detenida por cargos de espionaje, presuntamente por trabajar para el Mossad israelí.

Todo falso. Se trataban de presiones por parte de Irán para que el Reino Unido pagara una deuda histórica pendiente desde hace más de cuarenta años, cuando el sha Mohamad Reza Pahlaví compró 1.500 tanques por valor de 400 millones de libras que nunca fueron entregados al nuevo régimen islamista.

La ministra de Exteriores, Liz Truss, confirmó este miércoles que el Reino Unido ha “pagado la deuda de IMS (International Military Services)”, cuyo impago se ha vinculado siempre -aunque no de manera oficial- al hecho de que el régimen teocrático mantuviese en sus cárceles varios británicos.

“La deuda de IMS se ha liquidado en pleno cumplimiento de las sanciones británicas e internacionales y todas las obligaciones legales. Estos fondos se asignarán únicamente a la compra de bienes humanitarios”, agregó Truss.

El marido de Nazanin, que durante estos años ha llevado a cabo varias huelgas de hambre para presionar a las autoridades, no podía contener su emoción al saber que finalmente podrá abrazar a su mujer. La hija de la pareja, a la que se permitió en un momento dado viajar a Londres, lleva más de tres años sin poder ver a su madre.

El primer ministro británico, Boris Johnson, se congratuló de que finalmente la injusta detención haya terminado. “El Reino Unido ha trabajado intensamente para conseguir su liberación y estoy encantado con que se vayan a reunir con sus familias y seres queridos”, manifestó en twitter.

El 1 de noviembre de 2017, Johnson, por aquel entonces ministro de Exteriores, explicó de manera errónea  ante un comité de Westminster que Nazanin “estaba en Irán simplemente enseñando periodismo”. Las declaraciones se utilizaron por parte de Irán como prueba utilizada en su contra, un episodio que causó gran polémica.

Por otra parte, las autoridades iraníes liberaron este miércoles también a un segundo ciudadano con doble nacionalidad británica-iraní, Anoosheh Ashoori, detenido en 2017 e igualmente condenado en 2019 a una pena de 12 años de cárcel por cargos de espionaje que nunca fueron probados.

Al menos otro ciudadano con doble nacionalidad británico-iraní sigue preso en Irán, Mehran Raoof, además de cuatro iraní-estadounidenses y tres con doble nacionalidad de otros países europeos. La República Islámica de Irán ha sido acusada de usar a estos presos como palanca de presión o para intercambio de prisioneros con otros países. El último caso de una condena a un occidental fue el del francés Benjamin Brière sentenciado en enero a ocho años de cárcel por espionaje por tomar fotografías con un dron cerca de la frontera iraní con Turkmenistán y a ocho meses por propaganda contra el régimen.