Internacional

La última oportunidad de romper los grilletes de la “fraternidad” rusa

El objetivo de Rusia no es la federalización de Ucrania ni su neutralidad, sino la eliminación de los ucranianos como etnia y de Ucrania como Estado

Militares ucranianos inspeccionan ayer el área donde explotó una bomba rusa en Kiev
Militares ucranianos inspeccionan ayer el área donde explotó una bomba rusa en Kiev FOTO: Felipe Dana AP

Durante los 30 años largos de su independencia, por tener un vecino tan agresivo como Rusia, Ucrania estuvo defendiendo su derecho a ser una democracia soberana. Durante todos estos años, Rusia aplicó diferentes métodos híbridos (políticos, económicos, diplomáticos, informativos) para impedir esto, para convertir a Ucrania en su satélite, para restablecer la Unión Soviética. En 2022 Rusia decidió agregar a estos el método militar: el que usa siempre cuando se agota la capacidad/potencial de todos los demás métodos.

Antes de la guerra, la población de Ucrania se dividía en partidarios de varios partidos políticos, incluidos los prorrusos, especialmente en los territorios del Este y del Sur de Ucrania. Esto se debe a la historia de la formación de la población de estas regiones desde los tiempos del Imperio Ruso, debido a las circunstancias de la revolución de 1917 y a los trágicos eventos que siguieron: las hambrunas artificiales del pueblo ucraniano en la década de 1920 y 1930 organizadas por los bolcheviques, las represiones políticas, y también la devastadora Guerra Segunda Mundial. El resultado de todo esto ha sido la exterminación del campesinado ucraniano de aquellos territorios y la posterior ocupación por la gente que llegó del Este y Norte de Rusia. Todo esto socavó la identidad nacional de los ucranianos. La ideología soviética se concentró en la formación de la identidad nueva para que se identificara como el “hombre soviético”. A su vez el gobierno de Rusia se esforzó para convertir a los ucranianos en partidarios del “Mundo Ruso”. Todo el aparato ideológico de los medios rusos estuvo trabajando para lograr este objetivo durante los 30 años de la independencia de Ucrania.

La guerra actual entre Rusia y Ucrania en solo unos días se ha convertido en una guerra por la identidad ucraniana ante los ojos del mundo entero. Los ucranianos, a pesar de todos los esfuerzos de Rusia, se han convertido en una nación unida en todo su territorio desde Leópolis hasta Donbás.

Bombardeos de barrios residenciales, hospitales infantiles y maternos, asfixia de Kiev, destrucción de Jarkov, bloqueo de Mariupol, aniquilación de Gostomel, Okhtyrka, Irpin y Bucha, ataques constantes contra Sumy y Mykolaiv, bombardeos y ocupación de las centrales nucleares, utilización de las armas prohibidas por convenios internacionales, y asesinato de civiles, sobre todo de los niños, cuando intentan escapar de sus ciudades destruidas. Todo esto son las razones cruciales de la transformación y la consolidación de la nación ucraniana.

Tras todas las atrocidades cometidas por el ejército ruso contra la población civil, el número de partidarios de los partidos prorrusos, que no habían sido numerosos en el pasado, disminuyó drásticamente.

Todo el mundo ve imágenes de las ciudades del Este y del Sur de Ucrania: gente desarmada intentando parar los tanques rusos para no permitir que entren a sus ciudades y pueblos, protestas en ciudades ocupadas, tales como Jersón y Melitopol.

A pesar de la falta de alimentos, la población de Jersón se niega a recibir comida de los ocupantes, que la distribuyen en las plazas centrales de la ciudad para mostrar su falso humanitarismo a los periodistas de canales de televisión de Rusia.

Muchas parroquias ucranianas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que pertenecen al Patriarcado de Moscú, se han unido al Patriarcado de Ucrania.

Esta es la reacción de la nación, que se dio cuenta de que el objetivo de Rusia no es la federalización de Ucrania, ni siquiera su “finlandización”, sino la eliminación de los ucranianos como etnia y de Ucrania como estado.

Para los ucranianos es una guerra por la identidad; nos ha hecho sentir quiénes somos y decirlo a nosotros mismos y al mundo entero, reconocer que somos muy distintos de los rusos y mostrar en qué nos diferenciamos de ellos. También ver quiénes son nuestros verdaderos amigos y quiénes son nuestros enemigos. Para Putin, es la última oportunidad de resolver la “cuestión ucraniana”: reprimir a Ucrania y revivir al Imperio Ruso. Para Ucrania, esta es la última oportunidad de romper los grilletes de la “fraternidad” rusa, de lazos pesados que han sido como una horca al cuello durante siglos.

La confianza de Putin

Al comenzar una masacre que trajo tanto sufrimiento, muerte y destrucción a Ucrania, Putin creía que causaría miedo, pánico y desesperación entre los ucranianos, pero resultó al revés. La nación está unida y parece convertida en un hormiguero grande: voluntarios, defensa territorial, autoridades locales y estatales actúan como un gran organismo trabajando duro para lograr la victoria. Ucrania está unida por la lucha contra un enemigo cruel y pérfido, sus ciudadanos -hombres y mujeres que menos de un mes atrás tenían profesiones habituales/ordinarias- se han convertido en combatientes muy motivados que obtienen resultados excelentes en combate.

Ante los ojos del mundo, Ucrania está destruyendo el mito inventado por Rusia de que los ucranianos y los rusos sean un solo pueblo, y también otros mitos sobre la “Gran Rusia” y sobre su “gran victoria sobre el fascismo”, lograda por sí sola sin ninguna ayuda. Ucrania ha podido demostrar que el “segundo ejército del mundo” no es tan invencible como se presentaba, que está mal equipado, que los generales rusos son incompetentes, su estrategia mal preparada, que cientos de soldados del ejército de Rusia se rinden por sentirse engañados por sus comandantes y su gobierno, que les contaban mentiras sobre los ucranianos, y que el resto sabe luchar mucho peor que sus rivales de las Fuerzas Armadas de Ucrania: porque los ucranianos defienden a su tierra y sus familias.

Al mismo tiempo, en estos días se está formando una nueva imagen de Ucrania, aparecen sus nuevos héroes: los defensores de la Isla de las Serpientes, el zapador Vitaliy Skakun, el misterioso as de la aviación militar “el Fantasma de Kiev” y otros. Estos días se está escribiendo una página nueva de la historia del ejército ucraniano; al mismo tiempo, Ucrania está convirtiéndose en un actor de la política internacional clave para la paz en Europa.

Estos días se está solidificando la nación política ucraniana que une a representantes de diferentes etnias de un estado multinacional. El presidente-judío, el alcalde de Nikolaev -coreano, los militares y voluntarios de todas las etnias trabajan para lograr un objetivo: la victoria de Ucrania en la lucha contra los ocupantes rusos.

Nosotros aquí estamos combatiendo al enemigo, un país que supera a Ucrania en términos de potencial militar, económica y demográfica. Pero cada nuevo día de guerra nos acerca a la victoria, que la vamos a festejar en Khreshchatyk, la calle central de nuestra capital, Kiev, en la Plaza de Independencia, la plaza principal, un lugar sagrado de la nueva Europa, donde los ucranianos han defendido una y otra vez los valores europeos de democracia y libertad.

Rusia ya ha perdido al mangen del contenido del documento que se firmará después del establecimiento de la paz, porque Rusia llegó a suelo ucraniano con un único propósito: lograr la rendición de Ucrania y desmontar su estado.

Si Ucrania puede contrarrestar esta invasión militar y ganar la guerra, Rusia nunca se convertirá en un imperio, y hay más: cabe la posibilidad de que termine de existir como un estado con sus fronteras actuales, al igual que pasó con la Unión Soviética. Sus derrotas militares y sanciones económicas aplicadas por otros países podrían contribuir al colapso de Rusia, y al nacimiento de estados nacionales separados, que finalmente se librarán de la ocupación rusa y se volverán independientes. Zbigniew Brzezinski señaló que “sin Ucrania, Rusia no puede ser un imperio, con Ucrania, sobornada y luego conquistada, Rusia se convierte automáticamente en un imperio”. Por eso Putin reacciona con tanta rabia a cualquier intento de Ucrania de deshacerse de la influencia de Rusia.

Por tanto, la guerra actual entre Rusia y Ucrania es una gran batalla de los ucranianos por el derecho a vivir en un estado libre e independiente en la tierra que Dios les asignó. Ucrania demuestra una unidad nacional considerable mientras se está convirtiendo en una nación política europea.

*Rena Marutian es catedrática de la Universidad Nacional de Kiev

*Alexandra Kovalyova es analista del Centro de Estudios Globales «Estrategia XXI»