Internacional

La investigación que vincula al Kremlin con los asesinatos de opositores de Putin

Aunque el Gobierno de Rusia ha desmentido estar relacionado con los crímenes, las evidencias ponen en duda esas afirmaciones

Manifestantes marchan en silencio hasta el puente donde fue asesinado Boris Nemtsov, una de las voces más críticas de Vladimir Putin, en 2015
Manifestantes marchan en silencio hasta el puente donde fue asesinado Boris Nemtsov, una de las voces más críticas de Vladimir Putin, en 2015

Boris Nemtsov fue un gran rival para el presidente Vladimir Putin en la carrera por liderar Rusia. Saltó a la fama en la década de 1990, se desempeñó como viceprimer ministro bajo la presidencia de Boris Yeltsin y fue ampliamente considerado como su sucesor. Pero Putin llegó al poder, lo que le relegó a los márgenes de la política rusa.

En febrero de 2015, Nemtsov fue asesinado a tiros, a pocos metros del Kremlin. Unos días antes, había encabezado una protesta contra la guerra. Se había convertido en un activista efectivo, exponiendo la corrupción y denunciando el ataque de Rusia en el este de Ucrania en 2014, que acabó con la anexión de Crimea.

Cinco hombres chechenos fueron arrestados rápidamente y luego encarcelados por su asesinato, pero el análisis oficial dejó sin respuesta quién había ordenado el crimen y para quién trabajaban los sospechosos.

Siete años después, una investigación de la BBC, The Insider y Bellingcat revela pruebas de que en los meses previos a su muerte, estaba siendo seguido por toda Rusia por un agente del gobierno vinculado a un escuadrón secreto de asesinatos.

La investigación muestra que el agente siguió a Nemtsov durante al menos 13 viajes, el último de ellos, diez días antes de su asesinato. Todas las reservas de vuelos y trenes se registran en una base de datos del FSB llamada Magistral, que no solo captura los movimientos de las personas, sino también de los propios agentes. El nombre que aparece en esos documentos es el de Valery Sukharev.

La mayoría de los viajes de Nemtsov lo llevaron desde Moscú, donde vivía, a Yaroslavl, 272 kilómetros al noreste de la capital rusa. Sukharev conocía los planes de Nemtsov con anticipación, ya que llegaba a la misma ciudad minutos u horas antes que Nemtsov.

“Si eres un funcionario del FSB, solo podrías iniciar sesión en esa base de datos y ver, para una persona en particular, todos los boletos que están comprando, han comprado o están comprando en este mismo momento”, le dijo un agente del FSB a BBC.

Este tipo de información suele filtrarse en el mercado negro, pero también puede terminar en manos de los periodistas y otros funcionarios. Sukharev no era solo un recluta de bajo rango del FSB en asuntos de rutina. También estaba vinculado con otros dos intentos de asesinatos vinculados a destacados críticos de Putin, según Bellingcat.

Uno de ellos fue Vladimir Kara-Murza, amigo y protegido de Nemtsov, que en las semanas posteriores al asesinato, culpaba al Kremlin. Sukharev se infiltró en un equipo de funcionarios que fue hasta Kazan, al mismo tiempo que Kara-Murza. Dos días después de que Kara-Murza volviera a Moscú, colapsó sin respirar, cayó en coma y sufrió fallos múltiples en sus órganos, pero consiguió recuperarse. En 2017, fue envenenado por segunda vez, y una vez más sobrevivió. El gobierno ruso rechaza cualquier acusación con el caso.

El otro de los objetivos fue Alexei Navalni, líder de la oposición ahora encarcelado cuyos videos anticorrupción han llegado a millones de rusos. En 2020 fue envenenado con Novichok. Antes del envenenamiento, la FSB rastreó a Navalni y fue seguido hassta Tomsk, donde estuvo antes de ser envenenado. Sukharev no era parte del equipo que le acompañó, pero los registros telefónicos reflejan que intercambió al menos 145 llamadas en los meses anteriores con cuatro miembros de ese equipo.

“Todo esto no tiene nada que ver con el gobierno ruso. Parece otra invención”, declara el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, sobre la vinculación del gobierno ruso.