Internacional

Violencia y discriminación, las lacras que oprimen a Europa del Este

Amnistía Internacional denuncia en un informe que se vulneran los derechos de la comunidad LGTBI y los migrantes y se han agravado las desigualdades sociales

Marcha del Orgullo Gay en Varsovia (Polonia) el 19 de junio de 2021
Marcha del Orgullo Gay en Varsovia (Polonia) el 19 de junio de 2021 FOTO: Czarek Sokolowski AP

La discriminación hacia las mujeres, el colectivo LGBTI y los migrantes, junto al aumento de las desigualdades sociales, revelan una situación cada vez más precaria de los derechos humanos en Europa del Este, denuncia el más reciente informe anual de Amnistía Internacional (AI).

El fracaso para afrontar las “desigualdades profundamente arraigadas” durante la pandemia del coronavirus sembrará “un legado corrosivo para los próximos años”, resumen AI la situación en esta parte de Europa.

“2021 debería haber sido un año de cura y recuperación, en cambio, se convirtió en el vivero de una desigualdad más profunda y de mayor inestabilidad”, señala la secretaria general de AI, Agnès Callamard, en el informe.

En un año marcado por la crisis sanitaria, algunos gobiernos de la región -azotada desde el 24 de febrero por la invasión rusa de Ucrania- vieron la oportunidad de reforzar las desigualdades sistémicas, denuncia la ONG.

HOSTILIDAD HACIA LA COMUNIDAD LGBTI

AI remarca en especial las acciones de líderes como el primer ministro húngaro, Viktor Orban, que aprobó “una ley homófoba y tránsfoba” que criminaliza educar a los menores de 18 años en diversidad sexual.

La legislación, que provocó un enfrentamiento jurídico con la Unión Europea (UE), es solo la punta del iceberg de la violencia que sufren las personas LGBTI en Hungría, pero también en otros países como Serbia, Polonia, Bulgaria y Turquía.

“En Polonia, los activistas a favor de los derechos de las mujeres y de las personas LGBTI siguieron sufriendo hostigamiento y criminalización”, se lamenta AI.

Según el documento, más preocupante es la situación en Bulgaria, donde estas personas son objetivo de amenazas y ataques por parte de políticos, o en Turquía, donde el Gobierno manifestó que “normalizar la homosexualidad” es incompatible con los valores del país.

DERECHOS DE LAS MUJERES

Precisamente, estos discursos también son una constante contra las mujeres en estos países, que continúan reacios a luchar contra la violencia de género. “Aunque algunos países mostraron avances notables en los derechos de las mujeres, varios continuaron retrocediendo en ese ámbito”, asegura AI.

Este es el caso de Serbia, donde 30 mujeres fueron asesinadas en 2021 -20 de ellas a manos de su pareja o un familiar-, precisa el informe. El informe también constata un aumento de la violencia en Bulgaria, donde los casos se triplicaron durante la pandemia.

Una situación similar aconteció en Ucrania, donde continuaron los ataques homófobos y se registró una falta de atención para las víctimas de violencia de género en la región de Dombás, controlada por rebeldes prorrusos.

En Hungría, políticas y comunicaciones gubernamentales reforzaron los estereotipos de género y restaron importancia a la igualdad, agrega AI.

MINORÍAS Y MIGRANTES

La pasividad para combatir la discriminación es una tendencia que también sufren otras minorías, en especial la comunidad romaní. A pesar de ser la más grande de Europa, los gitanos todavía son segregados en los colegios, aislados de la población o desalojados de sus asentamientos.

Según AI, durante 2021 creció en Europa del Este el racismo contra los romaníes, pero también “contra las personas negras, musulmanas y judías”.

Por otro lado, el informe denuncia que “hubo una aceptación generalizada de torturas y muertes” de refugiados y otros inmigrantes en las fronteras. Un ejemplo es la linde de Hungría con Serbia, donde se llevaron a cabo más de 71.000 “devoluciones en caliente”.

Tanto el Tribunal Constitucional de Serbia pero también de la vecina Croacia llegaron a la conclusión de que se habían violado “derechos humanos en las devoluciones sumarias”.

En palabras del director de AI en España, Esteban Beltrán, se debe proteger a estos refugiados con “la misma celeridad, eficacia y principios” adoptados en Ucrania desde el estallido de la guerra en ese país.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Las autoridades de países como Hungría y Polonia también continuaron mermando derechos básicos de su población, en especial, la libertad de expresión.

“El Gobierno húngaro se resistió a adoptar medidas efectivas para proteger la libertad de expresión frente a injerencias indebidas”, alega el informe.

El documento pone el foco en el proyecto Pegaso, que reveló que Hungría y Polonia se sirvieron del programa de espionaje israelí Pegaso para actuar contra periodistas y defensores de derechos humanos.

La libertad de expresión también siguió deteriorándose en Bulgaria, donde medios de comunicación que investigan delitos y corrupción “se enfrentaban a frecuentes amenazas y campañas de desprestigio”.

En Bielorrusia, los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión “continuaron gravemente restringidos”. “Las autoridades (de Minsk) continuaron encarcelando a activistas y periodistas, eliminando prácticamente todo vestigio de expresión independiente y disidencia pacífica”, añade la entidad.

En este sentido, el informe concluye que “las promesas de reconstruir mejor tras la pandemia se quedaron en poco más que palabras huecas” en el este de Europa.