Internacional

Las repúblicas bálticas, el eslabón más débil de la OTAN

El estrecho corredor de Suwalki separa a Lituania y Polonia del enclave ruso de Kaliningrado

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la base militar de Tapa, en Tallin (Etonia)
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la base militar de Tapa, en Tallin (Etonia) FOTO: POOL REUTERS

Encajados entre Rusia y Bielorrusia, a los dirigentes de los Estados bálticos les preocupa que si Ucrania cae, ellos podrían ser los siguientes. Al igual que Ucrania, los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) fueron parte de la Unión Soviética. A diferencia de Ucrania, estos sí se unieron a la OTAN. De la mano de la Alianza y la Unión Europea aprendieron rápidamente sobre libertad y trabajaron arduamente para crear un Estado de derecho y una democracia.

Las tres repúblicas, con una población combinada de unos seis millones de habitantes, pasaron la mitad del siglo XX bajo el dominio soviético. En este territorio, la Alianza se enfrenta a una nueva realidad, a la amenaza más grave para la seguridad colectiva desde la Guerra Fría. La OTAN se ha expandido hacia el Este desde la década de los noventa, incorporando Letonia, Lituania y Estonia en 2004. Después de que Rusia se anexionara Crimea en 2014, la Alianza creó pequeñas unidades de combate multinacionales en Polonia y los tres países bálticos, que sirven como presencia avanzada para disuadir a Vladimir Putin.

Muchos funcionarios de la región sienten una amenaza más urgente para su seguridad que otras naciones de la OTAN. Lituania teme especialmente un ataque en el corredor de Suwalki, una estrecha frontera de 64 kilómetros que conecta al país con Polonia y que se abre paso entre Kaliningrado y Bielorrusia. Un objetivo fácil si el Kremlin busca aislar a los países bálticos. Putin mantiene en el enclave ruso en Europa a soldados, armas, aviones de combate avanzados y armas nucleares. Unido al apoyo del Gobierno de Minsk, las tropas se mueven desde ya con facilidad por Bielorrusia.

De cerrarse el acceso terrestre, la única salida viable es el acceso al mar Báltico. La vía marítima es un mercado de envío para contenedores y otras cargas, que conecta Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Rusia con el resto del mundo. El 24 de febrero, cuando Rusia invadió Ucrania, la OTAN envió aquí cinco buques de guerra o, como dijo el comandante naval alemán Terje Schmitt-Eliassen, «todo lo que pueda nadar». Se cree que toneladas de viejas minas, municiones y armas químicas yacen en el lecho del Báltico poco profundo, un legado de dos guerras mundiales. Buques de guerra de la OTAN y cientos de marineros están realizando aquí operaciones de limpieza.

Vulnerabilidad de la OTAN en su flanco oriental
Vulnerabilidad de la OTAN en su flanco oriental FOTO: T. Nieto

Aunque un ataque a cualquiera de los países bálticos pueda parecer descabellado, ya que una agresión a cualquiera de los países de la OTAN desencadenaría una batalla entre la Alianza y Rusia; la guerra en Ucrania está demostrando la imprevisibilidad del líder ruso y su intención de usar la fuerza para avanzar en sus objetivos políticos. Conscientes de la debilidad en el Báltico, fuerzas militares de la Alianza, y mayormente de Estados Unidos, se han trasladado a la región. 2.500 soldados británicos lideran un pelotón desplegado en Estonia; los militares están realizando entrenamientos y ejercicios con las fuerzas locales, el país tiene una fuerza en servicio activo de 4.000 soldados y sin aviones de combate. Fuerzas adicionales de la OTAN se trasladaron hasta allí para la misión aérea del Báltico donde operan aviones F-35 estadounidenses y F-16 británicos. Hasta Lituania también se ha trasladado un F-35 estadounidense para vigilar el espacio aéreo.

Los líderes de la OTAN acordaron en la última reunión desplegar cuatro nuevos batallones de la Alianza en Europa del Este (Eslovaquia, Hungría, Bulgaria y Rumania), anunció Jens Stoltenberg. El secretario general de la Alianza agregó que esto representa un gran aumento a largo plazo en la presencia de tropas de la OTAN en la región, duplicando el número actual de grupos de combate. Se espera también un aumento en los sistemas de defensa aérea, incluidos Patriot, en el Báltico y Polonia. Todo para enviar un mensaje de disuasión más prominente a Rusia. «Estamos decididos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para apoyar a Ucrania. Pero la OTAN es responsable de que la guerra no se intensifique más allá de Ucrania», indicó Stoltenberg.

En un acto de propaganda, Putin ha llamado a la invasión en Ucrania, una «operación especial» y desatado la guerra en el país con el pretexto de proteger a los rusos que viven allí. En los bálticos, el 5% de la población de Lituania es étnicamente rusa. En Estonia y Letonia, es del 26% y el 34%, respectivamente, más alta que en Ucrania.

El presidente lituano, Gitanas Nauseda emitió una dura advertencia este mes, diciendo que Putin «no se detendrá en Ucrania», teme que Moscú quiera comprobar la determinación de la Alianza atacando a su país. «Queremos que el corredor de Suwalki sea defendido por ambos lados. Queremos que [la OTAN] esté debidamente preparada para un posible corte», pidió Nauseda a su llegada a la cumbre extraordinaria de la OTAN. En respuesta a la guerra de Rusia contra Ucrania, Lituania aumentó a principios de marzo su gasto en defensa en casi 300 millones de euros.