Internacional

Así protege el Kremlin a Putin: extremas medidas de seguridad que le hacen “intocable”

La guerra en Ucrania solo ha aumentado el aislamiento y protección de la que el líder de Rusia dispone gracias a numerosos servicios

Cada paso que da el presidente de Rusia, Vladimir Putin, está vigilado por cientos de guardaespaldas que lo acompañan las 24 horas. Ya no solo porque sea el líder del país, sino por los riesgos adicionales que comprometen su seguridad desde que ordenara la invasión a Ucrania.

Estados Unidos, Unión Europea y Reino Unido han impuesto múltiples sanciones hacia Rusia desde que la madrugada del 24 de febrero entrara en guerra con el territorio ucraniano. Así, los ataques en Ucrania, que llevan teniendo lugar desde el 2014 con la crisis del Donbás, se han intensificado con la entrada de las tropas rusas ya no solo en el este, sino en toda la nación.

A raíz de entonces, la comida de Putin es preparada sigilosamente, y todo lo que bebe debe ser chequeado previamente por su círculo. El líder ruso, aun así, teme que alguien de su entorno lo envenene o atente contra él, y comenzó a realizar cambios drásticos, que algunos medios y diplomáticos achacaban a “delirios” o “ataques paranoicos”. Por ejemplo, llegó a reemplazar a todo su personal de mil personas, entre los que se encontraban secretarias, cocineros o lavanderas, según publicaba Daily Beast.

Varios círculos de guardaespaldas y personas de su confianza

Dentro de los múltiples servicios de seguridad que operan actualmente en Rusia, hay uno que está especialmente dedicado a proteger al presidente y a su familia: el Servicio de Seguridad de Rusia. Este grupo depende del Servicio Federal de Protección de Rusia (FSO, el cual tiene su origen en la KGB) y protege a otros cargos de alto rango, como el primer ministro Mikhail Mishustin.

Guardaespaldas personales, guardias que pasan “desapercibidos” aunque permanecen muy atentos a cualquier movimiento del líder ruso y francotiradores componen los “hombres de negro” que le hacen sombra día y noche, vigilan antes, durante y después las zonas por las que pasa el presidente y no apartan ni un segundo a todo lo que acontece.

“A Putin no le gustan los helicópteros; se suele trasladar con una caravana masiva, con motociclistas, muchos autos grandes negros, camiones, etc. Para este tramo, se bloquea cualquier dron que pueda haber en el espacio aéreo y se detiene el tráfico”, explica a BBC Mundo Mark Galeotti, experto en seguridad rusa y director de Mayak Intelligence.

Por otro lado, el presidente ruso mantiene desde hace años un mismo grupo fundamental de fieles, entre los que se encuentran su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valery Gerasimov o el director de Servicio Federal de Seguridad, Alexander Bortnikov, entre otros. Conocidos como silovikí, que podría traducirse del ruso como gente de fuerza u hombres fuertes. Por su lealtad -y permanencia en primera línea- podríamos añadir también a Dmitri Medvédev, ex presidente de Rusia subjefe del Consejo de Seguridad, y a Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso. Estos podrían considerarse como el círculo íntimo al que escucha Putin y quienes comparten su misma idea nacionalista y aislacionista.

El Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia es apoyado por la “Guardia Nacional de Rusia” o Rosgvardia. El grupo, independiente de las Fuerzas Armadas rusas, fue formado hace seis años por el propio Putin, es calificado como “un ejército personal” del mandatario y su principal tarea es proteger al presidente de eventuales amenazas, así como misiones oficiales que consisten en asegurar fronteras, combatir el terrorismo y proteger el orden público.

Desconfianza hacia Internet

Al frente se encuentra Viktor Zolotov, antiguo guarda espaldas de Putin y aliado leal al presidente. En los últimos años, ha aumentado en alrededor de 400.000 los efectivos que forman parte de esta fuerza de seguridad.

Además de vigilar su comida dentro de Rusia, un estilo “similar al de un monarca medieval”, como definen los medios, su equipo también lo hace cuando viaja fuera del país, llevando la comida y bebida que él va a consumir en lugar de ser servido por camareros u otra gente.

Otra de las medidas es el bloqueo de los teléfonos inteligentes dentro del Kremlin. Putin no usa móviles, ordenadores y demás dispositivos propios, en palabras dichas por el propio presidente en una entrevista con la agencia estatal de noticias rusa TASS en 2020. También lo admitieron sus asesores.

“No tiene demasiado tiempo”, dijo Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin. Y es que el mandatario desconfía profundamente de Internet. Lo cierto es que Putin se informa de la actualidad a través de archivos de papel que le entregan sus asesores.

La pandemia, solo una excusa para intensificar su protección y seguridad

Asimismo, su aislamiento que se ha intensificado con la pandemia. Los pocos líderes que se reúnen con él deben hacerlo a varios metros de distancia, como se puede ver las últimas reuniones con Macron, Scholz e incluso con su ministro de Defensa y su Jefe Mayor de las Fuerzas Armadas (no obstante, con otros líderes como Bolsonaro o Alberto Fernández, Putin evadió esta norma. Se dice que fue por que estos últimos estaban vacunados con la vacuna rusa Sputnik).

Mientras tanto, el pasado 15 de marzo, Peskov confirmó que todas las medidas anti-covid relacionadas con la seguridad de Putin continúan “intactas hasta que los expertos lo consideren apropiado”.

Putin, con su experiencia en la KGB, sabe mejor que nadie lo importante que es resguardar su propia seguridad. Su protección y aislamiento solo va en aumento. Él manda sobre sus círculos, y sus círculos le corresponden como el líder quiere que se haga.