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Orban, tras ganar por quinta vez en Hungría: “La política conservadora ha ganado, ¡esta es la Europa del futuro!”

Con más del 90% escrutado, el primer ministro -el mejor aliado de Putin en la UE- se ha impuesto sin condenar la invasión rusa de Ucrania

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, se dirige a sus partidarios en Budapest después de conocer los resultados oficiales de las elecciones legislativas
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, se dirige a sus partidarios en Budapest después de conocer los resultados oficiales de las elecciones legislativas FOTO: Petr David Josek AP

El primer ministro húngaro Viktor Orban ha revalidado este domingo un quinto mandato, el cuarto consecutivo, con un 53,5% de apoyos y un 67,8% de participación a nivel nacional. Con el 92% de los votos escrutados, el candidato de la coalición Fidesz (Unión Cívica Húngara) - KDNP (Partido Popular Demócrata Cristiano) ha obtenido 135 escaños, la Oposición Unida 56 y el Movimiento Nuestra Patria, de extrema derecha, ha logrado 5 asientos.

Si Orban mantiene la ventaja con el 100% escrutado, retendría la mayoría absoluta de dos tercios. «¡Ganamos!», publicó Orban en su cuenta en Twitter en un escueto mensaje, aunque más tarde compareció ante sus simpatizantes para un discurso más amplio.

«¡Viktor, Viktor!», gritó el público cuando Orban y los dirigentes de Fidesz subieron al escenario en la sede del partido. «Hemos ganado tanto que se puede ver hasta desde la luna, definitivamente desde Bruselas», aseguró el primer ministro. «Pienso en nuestros amigos americanos, italianos, serbios y polacos. La política conservadora ha ganado, esto no es el pasado, esta es la Europa del futuro», dijo dirigiéndose a la multitud.

La burbuja de las grandes urbes hizo pensar en una campaña mucho más igualitaria, pero los votos y la movilización de las zonas rurales dieron la victoria a Orban, que ratifica una legislatura más hasta 2026. Más de ocho millones de ciudadanos con derecho a voto estuvieron ayer llamados a la urnas en más de 10.000 colegios electorales en todo el país y el extranjero para elegir a 199 miembros de la Asamblea Nacional, quienes a su vez tienen la tarea de nombrar al nuevo primer ministro.

Orban a la salida del colegio electoral en Budapest y frente a un grupo de simpatizantes y periodistas había declarado: «Soy optimista». Su campaña se basó en una fuerte operación contra su rival, el consevador Peter Márki-Zay, de 49 años, padre de siete hijos y desde octubre de 2021 el candidato de una coalición de seis partidos.

“El candidato de la paz”

Marki-Zay logró ser elegido candidato de la oposición húngara porque podía unir a las dos corrientes principales del país. El ala conservadora de las zonas rurales y una postura pro europea, ecologista y de respeto al colectivo LGBTI de las grandes ciudades. Su poca experiencia política, solo como alcalde de Hódmezovásárhely, podría haber desanimado a los votantes.

La guerra en Ucrania estabilizó el apoyo del partido gobernante durante la campaña electoral. El actual primer ministro logró posicionar en el electorado la idea de que la oposición los quiere llevar a la guerra, mientras él era el «candidato de la paz». A pesar de las numerosas críticas internacionales, su estrategia pasa por ignorar la guerra en Ucrania.

Orban cuenta con el apoyo de Vladimir Putin; el líder húngaro apoya las sanciones europeas, pero se ha negado a denunciar la invasión rusa. Hungría es un país fuertemente dependiente de la energía rusa. El 85% del gas y más del 60% de su petróleo que consumen provienen de Rusia. En octubre de 2021 Orban firmó con Putin un contrato para el suministro de gas a través de Gazprom por 15 años.

Los desafíos

Aunque la guerra en Ucrania ha monopolizado la campaña electoral. Los retos del líder húngaro seguirán siendo los mismos. Aumentar el salario mínimo, recomponer la sanidad pública, reducir la pobreza y bajar la inflación.

Fidesz sigue manteniendo una gran influencia a través de una política del miedo a lo nuevo y con un eslogan claro: «No es momento para el cambio. Necesitamos seguridad». El primer ministro representa lo conocido. Con una sólida base económica que le ha acompañado los últimos cinco años y con una tasa de paro del 3%. La reelección de Viktor Orban afianza una base duradera de apoyos a sus políticas y demostraría que sigue conservando un importante mandato democrático respaldado por sus votantes.

Durante los últimos doce años, el Gobierno de Orban cambió la Constitución sin ningún apoyo de los partidos de la oposición. Restringió el matrimonio entre personas del mismo sexo, reformó la ley electoral para favorecer a las grandes formaciones como su partido.

Su gobierno fue sancionado en 2018 por el Parlamento Europeo por silenciar medios independientes, también por destituir a jueces independientes y reprimir a organizaciones no gubernamentales. Aunque con una inclinación autocrática intensamente juzgada en Bruselas, Orban ha sabido explotar durante más de una década temores reales y legítimos sobre la soberanía nacional, valores cristianos y la cuestión migratoria. Una realidad que preocupa al menos a la mitad del país.