Internacional

La derecha tradicional francesa queda absorbida por los extremos

Valérie Pécresse no logra pasar la barrera del 5%, en la peor votación alcanzada en la historia de Les Républicains e igual que el PS el partido deberá sufragar los gastos de la campaña

Paris Ile-de-France administrative region president Valerie Pecresse looks on after being designated as France's right-wing Les Republicains (LR) party candidate for the 2022 presidential election, in Paris, France, December 4, 2021. REUTERS/Christian Hartmann
Paris Ile-de-France administrative region president Valerie Pecresse looks on after being designated as France's right-wing Les Republicains (LR) party candidate for the 2022 presidential election, in Paris, France, December 4, 2021. REUTERS/Christian Hartmann FOTO: CHRISTIAN HARTMANN REUTERS

Valérie Pécresse encarna también la caída de la derecha en Francia. Los sondeos la ubicaban en un 9% de intención de voto en la semana previa a la primera vuelta pero los resultados oficiales la ponen cuatro puntos más abajo, con un 4.8% y ocupando la quinta posición.

Un partido fuerte como Les Républicains, que ha tenido el poder de la mano del expresidente Nicolás Sarkozy y que llegó en tercer lugar de las elecciones de 2017 con François Fillon, se ve ahora avergonzado con la peor votación alcanzada en su historia.

En principio, si se confirma con las últimas cifras oficiales que Pécresse logró pasar la barrera del 5% de los votos, el partido Les Républicains no verá tampoco el reembolso del Estado para cubrir los costes de campaña.

Pero además, la derecha sigue mostrando sus fracturas: Valérie Pécresse salió rápidamente al ruedo para reconocer su derrota y apoyar a Macron: “Votaré de manera consciente por Emmanuel Macron para evitar la llegada al poder de Marine Le Pen y el caos que resultaría de ese escenario”. Sin embargo, su compañero de partido, el diputado Eric Ciotti - quien perdió la candidatura ante Pécresse en primarias - anunció abiertamente que votaría en contra de Emmanuel Macron y que no daría ninguna instrucción a sus militantes para la segunda vuelta el 24 de abril.

La derecha puede decir adiós a la época dorada de Sarkozy y contentarse, quizás, de engrosar la lista de electores de Macron… o de Le Pen, dependiendo a quién se le pregunte.