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Macron, el ex banquero que soñaba con reformar Francia

Las protestas de los “chalecos amarillos” y la pandemia frenaron la ambiciosa agenda del presidente francés

El presidente francés, Emmanuel Macron, celebra con sus simpatizante la victoria en la primera vuelta de las presidenciales
El presidente francés, Emmanuel Macron, celebra con sus simpatizante la victoria en la primera vuelta de las presidenciales FOTO: Thibault Camus AP

Más apurado de lo que esperaba, Emmanuel Macron volvió a ganar la primera vuelta de sus segundas elecciones presidenciales. Lo cierto es que la aureola de ganador acompaña al ex banquero desde que decidió dar el salto a la arena política. Macron anunció su candidatura a la presidencia justo antes del plazo oficial en un comunicado publicado en los periódicos locales y en redes sociales. La guerra de Putin trastocó todos sus planes.

Desde entonces se ha convertido en el favorito y ha aumentado su popularidad tras el estallido de la guerra en Ucrania. Su papel en el diálogo tanto con Kiev como con Moscú durante la crisis le ha beneficiado en las encuestas. Al centrarse en el conflicto de Ucrania subió hasta seis puntos en los sondeos, llegando a alcanzar el 30%, si bien empezó a perder fuelle las últimas semanas.

Su mandato ha estado marcado por la pandemia y las protestas de los “chalecos amarillos”, que frenaron el impulso reformista con el que ganó las elecciones en 2017. La reforma del mercado de trabajo y del transporte ferroviario salieron adelante de forma inesperadamente rápida, pero la reforma de las pensiones y el aumento de los impuestos al gasoil le enfrenaron a amplios sectores de las sociedad. Su intención ahora es reducir los niveles de desempleo, limitar el acceso a algunas prestaciones por desempleo y elevar la edad de jubilación a los 65 años. También dijo que quiere centrarse en la educación y la sanidad, incluyendo un enfoque en la atención preventiva.

El programa de Macron ha sido criticado por el principal partido de la derecha por copiar algunas de sus propias medidas, incluida su decisión de aumentar la edad de jubilación. Tal vez por eso mucho votantes de la candidata de Los Republicanos, Valérie Pécresse, optó por votar directamente al líder de la República en Marcha (LREM). Entre otras medidas de su programa figuran planes para construir seis nuevas centrales nucleares y aumentar el número de policías.

Quien a a los 39 años se convirtió en el presidente más joven de Francia ya no se presente como un reformista impaciente, sino como un tecnócrata eficaz para afrontar las crisis que aguarden al país en el futuro. “Habrá más crisis” y cuando lleguen los franceses “ya tendrán una cierta idea de la forma en que voy a actuar”, aseguró al presentar su programa.

Macron, antiguo ministro de Economía bajo el Gobierno del socialista François Hollande, creó su propio movimiento antes de las elecciones de 2017, calificándose a sí mismo de centrista y europeísta. Su equidistancia entre la derecha y la izquierda le han colocado al frente de un hipercentro político que ha volados por los aires a los dos partidos tradiciones (socialistas y conservadores).

Hijo de dos médicos de Amiens (norte del país), Macron se formó en el gran vivero galo de cargos públicos, la ENA (Escuela Nacional de Administración), donde coincidió con una promoción que hoy copa importantes puestos en el Estado.

Tras completar sus estudios comenzó a trabajar como inspector de finanzas, antes de desembarcar en la empresa privada de la mano de la banca de negocios Rothschild en 2008, de la que llegó a ser socio.

Allí se le apodó “Mozart de las finanzas” por su precoz habilidad para trabar acuerdos, apoyado en una buena red de contactos con el mundo político, como el que cerró Nestlé para comprar la división de leches infantiles de Pfizer por 9.000 millones de euros. También fue en Rothschild donde pudo conocer bien España y a sus élites, gracias al trabajo que realizó en la reestructuración financiera del grupo mediático PRISA.

Aunque sus rivales lo han asaeteado con la etiqueta de “amigo de las finanzas”, él insiste en que su carrera es precisamente lo que le distingue de los políticos profesionales que han vivido toda su vida del dinero público.