Internacional

Donbás, la herida por la que sangra el Ejército de Ucrania

El presidente Zelenski asegura que entre 50 y 100 soldados mueren cada día en el este del país y reclama a los socios occidentales más lanzacohetes de precisión para frenar a Rusia en el Mar Negro

Ucrania podría tardar entre 15 y 20 años en convertirse en miembro de la Unión Europea. Así lo advirtió el domingo el ministro de Asuntos Europeos de Francia, Clement Beaune, quien añadió que la UE no debe mentirle a Kyiv y correr el riesgo de decepcionar a toda una generación de ucranianos esperanzados. Sus palabras hacen eco de las afirmaciones del presidente francés, Emmanuel Macron, de que el camino de Ucrania hacia la UE sería muy largo y podría llevar décadas. Beauce también expuso la idea de su presidente de crear un proyecto de membresía más flexible en la UE al que Ucrania podría unirse mientras trabaja para lograr la adhesión plena.

La idea ciertamente no atrae a Ucrania, que básicamente lucha por su futuro democrático y su independencia de Rusia, escapar de lo que su presidente Volodimir Zelenski llamó «una especie de zona gris» entre las organizaciones euroatlánticas y Rusia. Zelenski dijo en su discurso del sábado que cualquier alternativa a la oferta de Ucrania para unirse a la UE sería un compromiso con Rusia.

En su visita a Kyiv el domingo, el presidente polaco, Andrzey Duda, pidió a los líderes de la UE que den una señal clara al abrir sus puertas a Ucrania y otorgarle un estatus formal de candidato a la UE. También aseguró que se debe obligar a Rusia a detener la invasión, lo que solo hará cuando entienda que tiene más que perder que ganar en Ucrania.

Volodimir Zelenski aseguró que la guerra seguramente terminaría por la vía diplomática, pero que las condiciones para las conversaciones estarían determinadas por la situación en el terreno. Según él, su país busca sobre todo liberar todos los territorios que los rusos han ocupado desde que comenzó la invasión. Uno de los asesores de Ucrania, Myjaylo Podoliak, descartó cualquier concesión territorial y subrayó que sólo conducirían a una guerra aún mayor y más sangrienta cuando Rusia ataque nuevamente para conquistar aún más territorio ucraniano. «Cualquier concesión a Rusia no es un camino hacia la paz, sino una guerra pospuesta por varios años».

En este sentido, es importante recordar que Rusia ya atacó a Ucrania en 2014 cuando anexó la península de Crimea e inició y financió la guerra en Donbás. Antes de que comenzara la invasión a gran escala hace casi tres meses, Rusia libró una guerra híbrida contra Ucrania, que incluyó ataques de artillería desde el territorio ruso, ataques cibernéticos, incendios en los depósitos de municiones en Ucrania, así como bloqueo de pasajes marítimos.

Por ahora, Ucrania busca repeler los ataques rusos en Donbás mientras acumula tropas y armas modernas que obtiene de sus socios internacionales. Parece que después de no poder cruzar el río Siverskyi Donets, Rusia ahora se está concentrando en rodear un área más pequeña en la región de Lugansk. Voló un puente que conectaba dos ciudades importantes, Severodonetsk y Lysychansk, y también avanza hacia el norte desde Popasna. Todavía tiene una ventaja muy grande en la cantidad de artillería y municiones, lo que le permite ejercer una gran presión sobre las posiciones ucranianas.

Los ucranianos mantienen las posiciones más importantes y solo se retiran muy lentamente en algunos lugares. Según el Ejército local, unos 200 soldados rusos perdieron la vida en el último día. El precio que están pagando los soldados ucranianos es sin embargo muy alto.

Mientras respondía a una pregunta de un periodista el domingo, el presidente Zelenski informó que entre 50 y 100 soldados pierden la vida todos los días en Donbás. Los rusos están literalmente arrasando pueblos y ciudades con incesantes ataques de artillería y aviación en una táctica que han empleado en toda Ucrania, sobre todo en las ciudades de Mariupol, Rubizhne y Popasna.

El parlamento de Ucrania votó el domingo para extender la duración de la ley marcial y la movilización por otros 90 días. Según Zelenski, sus fuerzas armadas cuentan ahora con 700.000 personas. Sin embargo, no está claro cuántos de ellos tienen experiencia o entrenamiento militar viable, ya que en algunos casos se ha enviado a soldados sin experiencia al frente para detener los avances rusos.

Sin embargo, lo más importante es que tienen una gran necesidad de más suministros de armas modernas de varios tipos. Mientras el presidente Biden firmó el paquete de ayuda militar y económica de 40.000 millones de dólares para Ucrania y otros países de la zona, el ejército ucraniano está poniendo su esperanza en recibir lanzacohetes múltiples de largo alcance, lo que permitiría a Ucrania atacar detrás de las líneas enemigas e interrumpir su logística.

Sus socios, principalmente EEUU, Canadá y algunos países europeos, como Polonia, Chequia y Francia, están enviando sistemas de artillería, pero es poco probable que cambien el rumbo de la guerra por sí solos. Los lanzacohetes múltiples proporcionan una potencia de fuego mucho más alta.

La voluntad de resistir y reconquistar los territorios perdidos sigue siendo muy alta en Ucrania a medida que siguen saliendo a la luz más historias de múltiples torturas y violaciones de civiles, incluidos menores de edad, por parte de los soldados rusos.

Por ahora, además de intentar avanzar en Donbás, Rusia continúa bombardeando ciudades e infraestructuras. Un centro cultural recientemente renovado en Lozova, cerca de Jarkiv, fue destruido después de ser alcanzado por un misil ruso. Los ataques rusos dañaron cientos de objetos que se construyeron o se renovaron en el programa «Gran construcción» iniciado por Zelenski. Según las estimaciones, el daño físico a su infraestructura asciende a 100.000 millones de dólares.