Internacional

Rusia avanza en Donbás y deja Mikolaiv y Járkiv fuertemente bombardeadas

Las tropas rusas avanzan lentamente en Lugansk y tratan de detener las contraofensivas ucranianas en ciudades como Jersón

Una mujer camina ante un edificio seriamente dañado por los bombardeos que sufre la ciudad de Járkiv.
Una mujer camina ante un edificio seriamente dañado por los bombardeos que sufre la ciudad de Járkiv. FOTO: Manuel Bruque EFE

Las tropas rusas amenazan desde el sur la ciudad de Lysychansk, en la región de Lugansk, tras capturar Toshkivka. Lysychansk y Severodonetsk son las dos últimas ciudades importantes aún controladas por Ucrania en la provincia que, junto con Donetsk, constituye la región industrial de Donbás. Separadas por un río, se convirtieron en el bastión del ejército ucraniano en los últimos meses, mientras Rusia busca adjudicarse una victoria política al capturar finalmente la provincia.

En Severodonetsk, los combates prosiguen en la zona industrial, donde más de 500 civiles y un número indeterminado de soldados ucranianos se basan en la gran planta química “Azov”. Después de que Rusia destruyera todos los puentes sobre el río, sólo se conserva una conexión limitada con Lysychansk. El riesgo de cerco en la zona es bastante alto, según analistas. Parece, sin embargo, que los militares ucranianos esperan hacer pagar a Rusia un gran precio por la conquista de la provincia y ganar tiempo mientras Ucrania espera recibir más armas occidentales y entrenar a sus soldados para usarlas. También intenta evitar que Rusia dirija más recursos a Járkiv y Jersón, donde Ucrania ha ido ganando terreno lentamente en las últimas semanas.

Las pérdidas del bando ruso son realmente elevadas. Más de 11000 personas, el 55% de la fuerza de combate original de la así llamada República Popular de Donetsk, controlada por Rusia, resultó muerta o herida. LA RAZÓN informó anteriormente de que se está sacando a los hombres de la calle en Donetsk, de sus lugares de trabajo y de las universidades y se les está enviando a la línea del frente con poca o ninguna formación y con armas anticuadas.

El Instituto para el Estudio de la Guerra informa de que Rusia está reorganizando su cúpula militar una vez más, lo que puede apuntar a la insatisfacción con las altas pérdidas que sufre Rusia en Donbás. Mientras evita el anuncio de la movilización general para reponer sus maltrechas tropas, Rusia está tratando de reclutar mercenarios y reservas militares. Según los militares ucranianos, se está preparando una unidad de 15.000 efectivos en Nizhny Novgorod, en Rusia, que podría utilizarse para atacar Kyiv.

Antes de la visita de Vladimir Putin a Bielorrusia, el vecino más pequeño de Ucrania anunció ejercicios militares cerca de la frontera ucraniana. Hasta ahora, Bielorrusia no ha enviado a sus soldados a Ucrania. Las encuestas muestran que su población en general se opone a la participación militar. Su dictador, Alexander Lukashenko, que cuenta con el apoyo de Putin para mantenerse en el poder después de sobrevivir a duras penas a las protestas masivas del año pasado, parece intentar evitar el compromiso en la guerra. Sin embargo, la infraestructura del país ha sido ampliamente utilizada por las fuerzas terrestres y aéreas rusas para lanzar ataques en suelo ucraniano.

Mientras tanto, la organización “Médicos sin Fronteras”, que gestiona un tren hospitalario que transporta a los civiles heridos a hospitales en zonas más seguras de Ucrania, indicó que veía indicios de un “nivel escandaloso” de “violencia indiscriminada” que se ejerce sobre los civiles en Ucrania. Más del 40% de las 650 personas evacuadas eran ancianos y niños. La mayoría de ellos, el 73%, sufrieron heridas por explosiones, mientras que más del 10% perdió al menos una extremidad. Muchos pacientes hablan del bombardeo indiscriminado de las zonas residenciales y los convoyes de evacuación por parte de las tropas rusas.

En uno de los principales ejemplos de bombardeos de esta semana, al menos 15 personas fueron asesinados en la región oriental de Járkiv. Miles de personas han regresado a sus hogares en la zona desde que Ucrania consiguió alejar al ejército ruso de la ciudad, pero su esperanza de volver a una vida normal se ve continuamente truncada por los ataques rusos con misiles y artillería.

La ciudad de Mikolayiv, en el sur del país, sufrió el miércoles un ataque masivo con misiles. Rusia intenta destruir la infraestructura de la ciudad, situada a unos 40 kilómetros de la línea del frente. Las tropas ucranianas tratan de acercarse a Jerson, el único centro regional capturado por Rusia desde el inicio de la invasión. Hay indicios de una posible guerra partisana en la zona ocupada por Rusia. El coche de un funcionario designado por Rusia fue volado el miércoles en Chornobaivka.