Pregunta

Sturgeon propone un nuevo referéndum de independencia en Escocia el 19 de octubre de 2023

La ‘premier’ escocesa asegura que planteará a los votantes la misma pregunta que en el que se celebró en 2014: “¿Debe Escocia ser un país independiente?”

La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, durante una entrevista en Washington
La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, durante una entrevista en WashingtonJacquelyn MartinAgencia AP

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, presentó este martes finalmente su detallada hoja de ruta para celebrar un nuevo referéndum de independencia el próximo 19 de octubre de 2023, culminando así la promesa realizada en los comicios del Parlamento de Edimburgo de mayo del año pasado, donde los nacionalistas ganaron su cuarto mandato consecutivo. Se quedaron a tan solo un escaño de la ansiada mayoría absoluta, pero el apoyo de los Verdes otorga una clara mayoría a favor de la secesión.

La líder del SNP defiende que cuenta con un “claro mandato democrático” para sacar de nuevo las urnas. Pero para que el plebiscito sea leal como ella persigue, ya que siempre se ha alejado del modelo catalán, es necesario que el Gobierno central de su aprobación. Y es aquí donde se produce el choque de trenes porque Boris Johnson no está por la labor de activar la denominada Sección 30 del Tratado de Escocia de 1998 para la transferencia de poderes.

Durante su comparecencia en Holyrood, la líder del Partido Nacional Escocés (SNP) aseguró estar preparada para negociar con Westminster las condiciones de cómo debe celebrarse el plebiscito. Eso sí, advirtió que no estará dispuesta “nunca” a dejar que “la democracia escocesa sea prisionera de Boris Johnson o de cualquier otro primer ministro”. Por lo tanto, adelantándose a la negativa que recibirá por parte de Downing Street, ya ha avanzado que su intención es seguir adelante aún sin contar con el aval de Londres.

En este sentido, anunció que presentará el caso ante el Tribunal Supremo “para que se pronuncie sobre el asunto lo antes posible”. Y en caso de que la corte no le dé su visto bueno, recalcó que las próximas elecciones generales en el Reino Unido se convertirán en una suerte de “referéndum de facto”, en el que el SNP básicamente llevará esta única cuestión en su manifiesto.

La pregunta que se quiere plantear al electorado es la siguiente: “¿Debe ser Escocia un país independiente?”. En definitiva, la misma que se realizó en 2014, cuando el 55,3% de los votos abogó por seguir siendo parte del Reino Unido. Los separatistas aceptaron entonces que la consulta sería “única en una generación”. Pero con el Brexit consideran que las reglas de juego han cambiado. No en vano, en Escocia el apoyo a la permanencia en la UE ganó por el 62% de los votos.

Durante su discurso, Sturgeon también especificó que se tratará de un “referéndum de independencia consultivo”, por lo que un voto mayoritario no implicaría automáticamente la secesión, sino que habría luego un proceso legislativo tanto en Westminster como en el Parlamento de Edimburgo, lo que podría derivar en largos años de tortuosas negociaciones y votaciones como las que se vivieron tras el triunfo del Brexit.

“Mi compromiso es asegurar un proceso que permita a la gente de Escocia, ya sea sí o no, o aún por decidir, expresar sus puntos de vista en un referéndum legal y constitucional para que la opinión de la mayoría pueda establecerse justa y democráticamente”, matiza.

Un portavoz del primer ministro afirmó hoy que el jefe de Gobierno “continúa pensando que no es el momento de hablar de un referéndum”, pero dado que la ministra principal “ha tomado una decisión, estudiaremos con cuidado los detalles de su propuesta”.

Las encuestas sugieren que menos de un tercio de los votantes escoceses parecen apoyar otro referéndum para finales del próximo año y el SNP podría ser castigado si considera que se está enfocando en las prioridades equivocadas. El partido sufrió un serio revés cuando presionó por la independencia después de la votación del Brexit en 2016, perdiendo medio millón de votos y 21 escaños en Westminster en las elecciones generales anticipadas de Theresa May de 2017.

Algunos sondeos recientes han apuntado a una reducción de la brecha entre el Sí y el No a la independencia, con Ipsos colocando ambos en 50-50 cuando se descartaron los votantes indecisos. Pero según la encuesta realizada por YouGov, solo el 16% de los votantes colocaron la independencia entre los tres principales temas en los que Holyrood debería centrarse.