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Putin lidera una alianza anti Occidente con su visita a Irán

En su segundo viaje al exterior desde que invadió Ucrania, el presidente ruso visita Teherán para formalizar la compra de drones iraníes y forjar un frente común militar y político

Imagen ofrecida por el Gobierno iraní en la que se observa al presidente Ebrahim Rais con su homólogo ruso caminando en el jardín en Teherán
Imagen ofrecida por el Gobierno iraní en la que se observa al presidente Ebrahim Rais con su homólogo ruso caminando en el jardín en TeheránIRANIAN PRESIDENTIAL OFFICE HANDAgencia EFE

Tras la visita de la semana pasada de Joe Biden en Israel, los territorios palestinos y Arabia Saudí, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó ayer su contraataque diplomático. Desde Teherán, donde mantuvo un encuentro trilateral con los presidentes Ebrahim Raisi (Irán) y Recep Tayyip Erdogan (Turquía), el líder del Kremlin trató de vender su visita como un esfuerzo para mantener «la paz en Siria». Se trata del segundo viaje al exterior del mandatario ruso desde que lanzó la guerra para «desnazificar» Ucrania en febrero.

Moscú y Teherán fueron actores esenciales para declinar la balanza de la guerra civil siria en favor del dictador Bachar al Asad. Por otro lado, Turquía –que es miembro de la OTAN–, apoyó a facciones rebeldes islamistas que combatieron contra el régimen de Damasco en la zona norte del país. Los tres países reunidos lanzaron el Proceso de Astaná (2017), impulsado bajo la premisa de consolidar la paz en un país devastado por el conflicto bélico.

No obstante, el interés primordial ruso es recabar apoyo internacional para contrarrestar el aislacionismo que sufre tras el inicio de la invasión de Ucrania. Putin pretende lanzar un mensaje rotundo a Occidente: tiene el apoyo de potencias periféricas, y reforzará sus lazos comerciales con Irán para aliviar las consecuencias de las sanciones económicas.

El Kremlin y el régimen de los ayatolás exploran también nuevos mecanismos de cooperación militar. Según revelaron fuentes norteamericanas, oficiales del Ejército ruso visitaron recientemente un aeródromo en Irán para supervisar la manufacturación de drones. La información apunta a que Moscú pretende adquirir centenares de aeronaves no tripuladas –con capacidad de portar armamento–, con la intención de usarlas próximamente en la guerra en Ucrania. Pese a que la Casa Blanca adjuntó en un comunicado imágenes de satélite de los drones «visitados por una delegación gubernamental rusa», Irán denegó la acusación. En los últimos años, Teherán ha aportado drones a las milicias chiíes que arma y financia en Oriente Medio. «La cuestión es ayudar a los refugiados sirios a volver a sus hogares y ciudades. La paz, la seguridad y la estabilidad en Siria están en la agenda de este encuentro», comentó Hossein Amirabdollahian, ministro de Exteriores iraní. El longevo conflicto armado, en que murieron más de medio millón de personas, sigue lejos de resolverse. Turquía busca ahora luz verde para una nueva campaña de bombardeos al norte del país, en localidades dominadas por facciones kurdas consideras como grupos terroristas por Ankara. La aspiración de Erdogan es establecer un «corredor de seguridad» de 30 kilómetros a lo ancho de la frontera.

El papel neutral de Erdogan

La preocupación de Putin gira en torno a Ucrania, y por ello tenía especial interés en encontrarse con Erdogan. El líder turco ha logrado mantener una cuidada neutralidad entre Moscú y Kyiv, que le otorga un rol de mediador preferencial entre las partes. Mientras tanto, sigue discutiendo una resolución propuesta por la ONU para retomar la exportación de grano ucraniano para mitigar la crisis alimentaria global. El borrador de acuerdo negociado por oficiales turcos, rusos, ucranianos y de la ONU, pretende asegurar la exportación de 22 millones de toneladas de grano y otros productores agrícolas, actualmente estancados en los puertos del Mar Negro por los combates.

En el tablero geopolítico abundan los intereses contrapuestos y las contradicciones. Turquía ha estado en el bando opuesto de Rusia en los recientes conflictos de Azerbaiyán, Libia o Siria, e incluso le vendió drones ofensivos a las Fuerzas Armadas ucranianas. Pero la economía manda: ante la inflación rampante y la devaluación de la lira turca, Erdogan evitó imponer sanciones económicas, dejando la puerta abierta a las inversiones y el turismo ruso.

Mientras Joe Biden exhortó a Israel y a los Estados árabes del Golfo Pérsico para que se unan a las sanciones impulsadas por Occidente, Putin quiso aprovechar la foto de ayer para reforzar su imagen a nivel doméstico. Es consciente de la urgencia de mantener la economía a flote para preservar la estabilidad interna. La represión implacable de la disidencia política no le bastará.

Países bajo sanciones

Para el país anfitrión, la cumbre también fue de vital importancia. Irán alcanzó unos niveles de enriquecimiento de uranio inéditos la semana pasada, que podrían alejar una solución diplomática para retomar el acuerdo nuclear con las grandes potencias. Ello supondría la continuación de las sanciones occidentales, que siguen ahogando la economía iraní. Pese a ello, Hossein Amirabdollahian consideró que «somos el centro de la dinámica diplomática. Estamos desarrollando cooperación económica, de seguridad, y asegurando la seguridad alimentaria».

Steve Rosenberg, analista de la BBC, considera que «el Kremlin intenta demostrar que las sanciones internacionales han fracasado en su intento de aislar a Rusia, y que algunos de sus amigos le están respaldando. Aprovechará el encuentro trilateral sobre Siria para demostrar que conserva aliados poderosos e influencia geopolítica». También cobran especial relevancia las relaciones entre Turquía e Irán. Ante la voluntad de Erdogan de intensificar la campaña contra las milicias kurdas, el líder supremo iraní Ali Jamenei le advirtió que «cualquier ataque al norte de Siria dañará a Turquía y a la región entera, y acabará beneficiando a los terroristas». En respuesta, el mandatario turco consideró que los kurdos «son una molestia que altera la calma de los países en los que están presentes. Debemos seguir liderando la lucha contra ellos».

Pero el presidente Raisi catalogó la llegada de su homólogo turco como “un punto de inflexión” en sus relaciones. Ambos países firmaron además un borrador de acuerdo, que prevé triplicar el comercio bilateral, y mayor cooperación diplomática y empresarial.

Mientras se desarrollaba la cumbre trilateral en Teherán, la ofensiva rusa en Ucrania seguía causando estragos. Según oficiales ucranianos y agricultores cuyos cultivos están en zonas de guerra como Mykolaiv, el ejército ruso está bombardeando deliberadamente sus campos de grano.