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El sur de Ucrania teme volver a los tiempos de la URSS

El Kremlin prepara referéndums de adhesión a Rusia como el de Crimea en los territorios ucranianos ocupados para después del verano

Fuentes cercanas al Kremlin confirmaron este jueves a Bloomberg queRusiase está preparando paraanexar los territorios ocupadosen el sur y el este deUcraniay cualquier territorio adicional que pueda conquistar hasta mediados de septiembre. Para lograr este objetivo, Moscú está preparando un referéndum formal en las partes de los oblasts de Jersón, Zaporiyia, Donetsk y Lugansk que actualmente controla.

Un alto funcionario, Serguei Kiriyenko, es el responsable de la consulta y visita con frecuencia las áreas para supervisar la organización. La inteligencia militar ucraniana también confirma que Rusia está preparando las comisiones electorales en la zona.

Dado que gran parte de la población local abandonó las áreas para evitar los combates y el deterioro de la situación humanitaria, es seguro que cualquier resultado del referéndum no será representativo. También hay pocas dudas de que Rusia fuera a informar de cualquier otro resultado que no considere conveniente para demostrar el abrazo de los lugareños a su destructiva «campaña de liberación».

Si Rusia logra esto, controlaría alrededor del 20% del territorio de Ucrania y rutas marítimas vitales a lo largo de la costa sur. Según el gobernador ucraniano de Lugansk, Sergiy Gaidai, para entender dónde se encuentran las verdaderas simpatías de los ucranianos en Lugansk basta mirar cuántos residentes abandonaron Severodonetsk antes del avance de las tropas rusas (cerca de 100.000) y cuántos quedaron (unos 13.000-15.000).

Un informe de Reuters de la ciudad ocupada de Nova Kajovka también pinta un panorama sombrío con residentes locales que temen el regreso de la URSS y esperan que el Ejército ucraniano los libere. Con la estatua de Vladimir Lenin erigida en la plaza principal de la ciudad en abril y las banderas soviéticas ondeando junto a las rusas, algunos lugareños temen la atmósfera autoritaria y las dificultades económicas.

Como este periódico informó anteriormente, los maestros locales se ven obligados a introducir el plan de estudios de la escuela rusa y están amenazados con ser despedidos a menos que accedan. El funcionario ruso instalado, Kiril Stremousov, asegura que los niños serán educados en ruso, al igual que en ucraniano, con una educación que buscaría promover los «logros conjuntos» de los dos pueblos. El ministro de Educación de Rusia, Sergei Kravtsov, viajó a Jersón en junio para presentar nuevos libros de texto rusos para uso en la región.

Una profesora local, citada por Reuters, dice que solo dos de 20 maestros se han mostrado listos para colaborar. Ella asegura que está preparada para renunciar, a pesar de la pérdida de un trabajo y los ingresos asociados. «Amo a Ucrania. ¿Por qué debería enseñar a los niños de manera diferente? ¿Puedo decirles que los que están matando a nuestra gente y a nuestros hijos están haciendo un gran trabajo? Mi conciencia no me deja hacerlo», dijo a los periodistas.

A medida que miles de lugareños abandonan el área, muchos negocios y tiendas se cierran. Los productos ucranianos han desaparecido, mientras los productos rusos son más caros y de menor calidad, según las personas que hablaron con Reuters.

Artem, cuyos padres y abuelos se han quedado en un pequeño pueblo costero de la zona, dice a LA RAZÓN que era casi imposible que se fueran. Aparte del apego que sienten por su hogar, los abuelos son demasiado débiles para arriesgarse a emprender un largo y peligroso viaje hacia lo desconocido, con Rusia bloqueando la mayoría de las rutas seguras hacia los territorios controlados por Ucrania. Sus padres tienen que quedarse para cuidar a sus padres ancianos.

También confirma que la conexión con su familia sigue siendo irregular después de que los rusos hayan cortado los operadores de telefonía móvil e internet ucranianos. Una táctica común de Rusia es aislar los territorios ocupados, desbordarlos con su propaganda estatal y crear la impresión de que han sido abandonados por el resto de Ucrania. La ilusión de este supuesto es cada vez más difícil de mantener ya que el almacenamiento de municiones ruso en Nova Kakhovka ha experimentado una serie de ataques por parte del Ejército ucraniano en los últimos días, presumiblemente con el uso de múltiples lanzacohetes HIMARS suministrados por EE UU.

El puente Antonov en Jerson también ha sido atacado por tercera vez ahora que Ucrania busca interrumpir la logística rusa en el área y facilitar su contraofensiva. La decisión de Reino Unido de entregar 20 sistemas de artillería autopropulsados M209 y 36 piezas de artillería L119, así como más de 1.600 lanzadores de misiles portátiles antitanque y municiones, anunciada el jueves, tiene como objetivo permitir que Ucrania entre en este área, así como finalmente detener el lento avance ruso en el Donbás.

Según la revista “Politico”, un alto general estadounidense, Charles Brown, también ha insinuado que Ucrania finalmente podría obtener aviones de combate modernos de Occidente también.

Exportación de cereales

Este viernes está previsto que se firme en Estambul un acuerdo para desbloquear las exportaciones de cereales inmovilizadas en los puertos ucranianos, según anunció ayer la Presidencia turca en un comunicado.

«La ceremonia de firma del acuerdo de envío de granos, en la que estarán presentes el presidente (turco), Recep Tayyip Erdogan, y el secretario general de Naciones Unidas, António Gutérres, tendrá lugar mañana a las 16.30 horas en la Oficina de Dolmabahçe, con la participación de Ucrania y Rusia», señala una nota.

El anuncio turco tuvo lugar poco después de que la ONU informara de que Gutérres había interrumpido sus vacaciones para viajar en las próximas horas a Estambul, donde ya estuvo la semana pasada para participar en las negociaciones sobre los granos bloqueados por la guerra en Ucrania. El acuerdo de la exportación de grano sería el primero entre Kyiv y Moscú desde el inicio de la invasión el 24 de febrero.