Polémica

Wurzburgo, la ciudad alemana que prohíbe una canción popular por sexista entre sus turistas en Mallorca

“Tengo un burdel y la patrona se llama Layla. Es más joven, más guapa y más cachonda”, repite el estribillo de la canción que ha desatado una oleada de críticas

La ciudad de Wurzburgo, al sur de Alemania, en una imagen de archivo
La ciudad de Wurzburgo, al sur de Alemania, en una imagen de archivolarazon

El ayuntamiento de Wurzburgo, al sur de Alemania, ha pedido que en las carpas de las fiestas municipales de este mes no se reproduzca una canción popular entre los turistas alemanes en Mallorca debido al “sexismo” de la letra.

Según varios medios germanos, un portavoz del ayuntamiento ha declarado que “se garantizará que la canción ya no suene”, en línea con la medida implantada el año pasado de vetar temas con contenidos racistas o sexistas.

“Se trata de una fiesta popular que es para todos”, afirmó el representante Christian Weiss, citado por la cadena regional Bayerischer Rundfunk. “Layla”, surgida en los ambientes de fiesta de los turistas alemanes en Mallorca, ocupa desde hace tres semanas el puesto número uno en las listas de “singles” alemanes y según algunos medios de este país se ha convertido ya en la “canción del verano”.

“Tengo un burdel y la patrona se llama Layla. Es más joven, más guapa y más cachonda”, repite el estribillo, que ha desatado una oleada de críticas y que según algunos expertos musicales debe su éxito a que constituye una provocación calculada que mezcla el sexismo con la ironía.

No obstante, en redes sociales la mayor parte de los usuarios criticaron la decisión de no hacer sonar la canción en Wurzburgo y en algunos vídeos podían verse asistentes a las fiestas municipales, que se celebran la primera mitad de julio, pidiéndola a gritos.

La polémica ya comenzó en mayo, cuando las juventudes de la Unión Democristiana (CDU) en el estado de Hesse, en el centro del país, hicieron sonar el tema en un congreso y, tras recibir críticas del partido socialdemócrata (SPD), se escudaron en que “hay diferentes gustos musicales”.

El año pasado levantó polémica una decisión similar, cuando varios ayuntamientos bávaros prohibieron la interpretación de la tradicional “Canción del Danubio”, parte del repertorio de numerosas fiestas populares alemanas y que describe una violación.