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Un cambio para que todo siga igual

El otoño de descontento podría requerir de una nueva política conservadora

Andrew Stephenson, parlamentario británico y copresidente del Partido Conservador, felicita a la nueva líder del Partido Conservador, Liz Truss, tras el anuncio de su victoria en la Oficina Central Conservadora, Londres
Andrew Stephenson, parlamentario británico y copresidente del Partido Conservador, felicita a la nueva líder del Partido Conservador, Liz Truss, tras el anuncio de su victoria en la Oficina Central Conservadora, LondresTOLGA AKMENAgencia EFE

Algunos votantes conservadores siguen prefiriendo a Boris Johnson frente a Liz Truss debido a su probada capacidad como activista político que fue capaz de cumplir con el Brexit y asegurar una mayoría significativa para su partido en el Parlamento. Un estilo político agresivo y la habilidad de mantenerse en sintonía con las demandas clave de la base conservadora -como en el caso de la agenda de nivelación- hicieron que algunos estuvieran dispuestos a perdonar y olvidar algunos de sus fallos de integridad moral.

En cierto sentido, es poco probable que las principales líneas políticas y los programas de actuación en Reino Unido cambien con el nuevo primer ministro. Liz Truss se presentó como la candidata de la continuidad con el objetivo principal de cumplir el manifiesto del Partido Conservador y lograr otra victoria en las próximas elecciones generales de 2024. Por ello, no fue una sorpresa que alabara en su discurso de aceptación los logros de Johnson. Por otro lado, muchos observadores señalaron su más reciente giro de 180 grados en cuanto a la reforma de la administración pública o su trayectoria profesional como liberal demócrata y partidaria de la permanencia en la UE. También queda abierta la cuestión de si su clásica agenda de bajos impuestos será suficiente para unir al grupo parlamentario en términos políticos y para abordar la actual crisis del coste de la vida. En cuanto a su campaña por el liderazgo, las posibles elecciones de los miembros del gabinete y sus constantes referencias al legado de Thatcher, nos confirman esa apuesta por la continuidad que por el cambio.

Sin embargo, en algunas de sus primeras entrevistas televisivas, Truss alabó su capacidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes, para escuchar los consejos y para cambiar de dirección, si fuera necesario. Desde este punto de vista, el otoño podría requerir una nueva forma de pensar, ya que las huelgas planificadas y la ampliación de los conflictos laborales ensombrecen algunas de las ideas recibidas dentro de la ideología tory. Por ejemplo, algunos partidarios de los conservadores pueden recordar el análisis sugerido por su contendiente y ex ministro de Hacienda, Rishi Sunak, de que los recortes de impuestos ahora sólo conducirán a una inflación aún más agudizada. También se puede observar que los apoyos obtenidos son menores de lo esperado. Unos 20.000 votos más o una mayoría del 57 por ciento no se corresponden con las cifras de algunos de sus predecesores (Johnson, Cameron, Duncan-Smith) que se enfrentaron a un proceso de selección interna similar en el pasado.