Internacional

La OTAN promete responder a los ataques híbridos rusos

La Alianza avisa que cualquier acto deliberado tendrá una reacción «unida y decidida»

Imagen facilitada por la Guardia Costera Sueca en la que se puede ver la fuga del Nord Stream II
Imagen facilitada por la Guardia Costera Sueca en la que se puede ver la fuga del Nord Stream II FOTO: SWEDISH COAST GUARD / HANDOUT EFE

Suecia detectó este jueves una nueva fuga de gas – la cuarta en total- en el gasoducto Nord Stream que conecta Rusia con Alemania a través del Mar Báltico. Según informó la prensa del país se trata de un escape de menor envergadura que los anteriores y que originó dos vertidos de 900 y 200 metros de radio respectivamente. El diario Svenska Dagbladet asegura que dos escapes tuvieron lugar en aguas danesas y otras dos en el lado sueco de la frontera marítima.

Tanto las autoridades de los países afectados como la Unión Europea y la OTAN creen que estos escapes no son fruto de un accidente sino de un sabotaje y están emprendiendo una investigación para dilucidar lo ocurrido. En plena guerra con Ucrania, todas las miradas se dirigen a Moscú, que ya chantajeó a los países europeos con el gas al reducir el suministro.

La Alianza Atlántica emitió este jueves un comunicado en el que advierte de que responderá de manera “decidida y unida” contra los “ataques deliberados contra las infraestructuras críticas de los aliados”. La organización militar, con sede en Bruselas considera que los ataques a lo dos gasoductos Nord Stream I y II son “actos de sabotaje imprudentes e irresponsables” y también destaca que los daños ocasionados a la navegación y al medio ambiente. “Nosotros, como aliados, estamos comprometidos a prepararnos, disuadir y defendernos contra el uso coercitivo de la energía y otras tácticas híbridas de actores estatales y no estatales. Cualquier acto deliberado contra las infraestructuras críticas de los aliados se encontrarán con una respuesta decidida y unida”, reza el último párrafo del texto.

Unas palabras contundentes pero también teñidas de prudencia ya que el comunicado en ningún momento señala al Kremlin de manera directa, a pesar de las sospechas, ni dice de manera explícita cuál puede ser la respuesta de la organización militar. Ante un mundo con nuevos peligros, la Alianza es cada vez más consciente de la necesidad no sólo de defenderse de las operaciones militares convencionales sino también de aquellas acciones denominadas híbridas y que pueden incluir desde ciberataques, campañas de desinformación, ataques a infraestructuras críticas así como el uso de la inmigración masiva o acciones en el espacio.

De hecho, ya antes de la invasión a Ucrania por parte de Rusia, la Alianza decidió ampliar los casos de aplicación de la cláusula 5 de Defensa Colectiva - el todos para uno y uno para todos- a los ciberataques y acciones en el espacio contra uno de sus miembros. Alrededor de dos mil satélites ( más de la mitad pertenecientes a la OTAN) orbitan alrededor de la Tierra y de ellos dependen el funcionamiento de servicios esenciales como la inteligencia, el lanzamiento de misiles o la telefonía móvil y los servicios bancarios en en ámbito civil. En sus declaraciones públicas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, siempre evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que un ciberataque masivo- la opción hasta ahora más plausible- a infraestructuras críticas de uno de los miembros de la Alianza pudiera desencadenar una intervención directa en la guerra en Ucrania.

Aunque las fugas en los dos gasoductos no han tenido repercusiones en la seguridad del suministro -Rusia ya había cortado el grifo de la primera tubería y la segunda no había comenzado a funcionar-, los daños medioambientales son inmensos y Alemania teme que el Nord Stream haya quedado inutilizado para siempre ya que la avería resulta difícil de reparar en el corto plazo y la sal del mar puede ser corrosiva para la infraestructura.

La UE y la OTAN temen que esto puede ser el principio de nuevos ataques e instan a los países europeos a salvaguardar con celo la seguridad de las infraestructuras consideradas indispensables. De hecho, la Comisión Europea ha pedido este jueves a las autoridades nacionales que pongan en marcha pruebas de resistencia. En 2020 ya se aprobó una normativa sobre este tema, pero ahora Bruselas cree que no hay tiempo que perder ante una “situación sin precedentes y excepcional”, en palabras de los portavoces del Ejecutivo comunitario. De momento, se desconoce a qué infraestructuras afectará estos exámenes y cuál es el calendario.

Este viernes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abordará este tema a petición de Rusia. Ante las sospechas que penden sobre el Kremlin, el país ha contraatacado y acusa a EEUU de estar detrás de estas fugas. La Casa Blanca considera que estas acusaciones son “ridículas”. EE UU siempre se opuso a la construcción de estos gasoductos, que aumentaban la dependencia energética europea respecto a Moscú, y Rusia está utilizando esta baza.