Cargando...

Internacional

“No es un simple caso de corrupción porque afecta a las relaciones exteriores de Europa”

Paul Schmidt, secretario general de la Sociedad Austriaca para la Política Europea (ÖGfE), cree que el “autocontrol del Parlamento Europeo” no es sufiiciente para evitar nuevos escándalos

El "Qatargate" ha dañado la imagen pública del Parlamento Europeo FOTO: PARLAMENTO EUROPEO/ALEXIS HAULOT PARLAMENTO EUROPEO/ALEXIS HAULOT

¿Hasta qué punto el “Qatargate” está dañando la imagen de la UE y sus instituciones?

Es un caso de corrupción como no hemos visto en la historia de la Unión Europea ni del Parlamento Europeo. No sabemos si ya conocemos todos los detalles o se trata solo de la punta del iceberg. Pero es un caso traumático por la influencia de países terceros. Es un ataque contra la democracia, prácticamente contra el Estado de derecho. La cuestión es si serán capaces el Parlamento Europeo y la Policía belga y otras policías de trabajar con un 100% de transparencia y de manera eficaz para solucionar este caso. Luego habrá que aprender todas las lecciones para minimizar el riesgo de que vuelva a pasar. Si se toman medidas drásticas, es posible que dentro de unos meses podamos decir que ha sido algo dramático, pero agua pasada y se pueda volver a recuperar la confianza y la credibilidad que se están perdiendo ahora. Con todo, el “Qatargate” también tiene consecuencias en cuanto a la influencia que tienen países terceros y qué pasa con la infraestructura estratégica en Europa. ¿Somo capaces de protegerla? ¿Cuál es la situación del Estado de derecho? ¿Cuáles son las consecuencias en las relaciones con Marruecos o Qatar? Qatar no solo tiene inversiones muy importante en el fútbol en Europa, sino también en aeropuertos y empresas. A lo mejor no es el único país que deseaba lavar su imagen e influir en la legislación europea. No es un simple caso de corrupción porque afecta a las relaciones exteriores de Europa. Asimismo, existe un riesgo de que los partidos europeos empiecen a politizar este caso de corrupción, que, como ha dicho la presidenta, no es un caso de izqueida contra derecha o del norte contra el sur, sino entre Estado de derecho y legalidad contra corrupción y crimen.

¿La UE ha sido hasta ahora demasiado permisiva con los “lobbies”?

Es muy importante tener contacto con todo el mundo porque si quieres legislar necesitas información y escuchar a todos los grupos interesados para lograr la comprensión global sobre un tema. No vas a legislar en un mundo artificial, sino que tienes que saber el impacto que tienen las leyes que se van a decidir. Pero también creo que hacen falta reglas más transparentes y restrictivas para que esto no vuelva a ocurrir. No se trata solo de un tema de los diputados, sino de toda la gente que trabaja en las instituciones europeas. Y no solo en instituciones europeas porque también hay mucho “lobby” y muchos grupos de interés que intentan influir en los funcionarios nacionales, cuyos Gobiernos luego también toman decisiones europeas en el Consejo.

¿Qué medidas debe poner la Eurócamara en marcha para evitar nuevos escandalos y aumentar la transparencia?

Hay propuestas sensatas también desde fuera de la Eurocámara. Se necesitan organismos de control independientes que no tienen tanto que ver con el Parlamento Europeo. No puede ser un control voluntario, sino que tiene que haber un organismo que pueda investigar y luego tomar una decisión sobre sanciones, por ejemplo. Debe haber sanciones más fuertes. Hay una serie de medidas que se pueden llevar a acabo, pero también es necesario que el personal en las instituciones y en el Parlamento Europeo tengan una moral adecuada a la responsabilidad que tienen sobre sus hombros. Se pueden tener las mejores reglas, pero si una “oveja negra” lo quiere evadir, va a encontrar un camino para hacerlo.