F-35

El F-35 vuelve dar de que hablar: acaba de haber un nuevo accidente

El hielo acumulado en el tren de aterrizaje de un F-35A, debido a fluido hidráulico contaminado, provocó su accidente en enero en la base de Eielson, Alaska, al activar erróneamente el modo de operación en tierra mientras volaba

Un avión de combate en vuelo
El F-35 vuelve dar de que hablar: acaba de haber un nuevo accidenteUSAF

Un informe reciente ha desvelado la causa de un dramático accidente de un F-35A de la Fuerza Aérea de EE.UU. en la base de Eielson, Alaska, el pasado enero. La investigación apunta la acumulación de hielo en el tren de aterrizaje, por fluido hidráulico contaminado, como el origen del siniestro. El incidente resalta una deficiencia en el modo automatizado del F-35.

El percance, documentado en un vídeo viral del 28 de enero, mostró el F-35A cayendo verticalmente y estallando. El piloto, asignado al 354º Ala de Cazas, logró eyectarse y sufrió heridas leves. El avión fue declarado pérdida total, con un coste para la Fuerza Aérea de aproximadamente 196,5 millones de dólares.

Asimismo, antes del impacto, el tren de aterrizaje delantero del F-35A no se retrajo correctamente tras el despegue, quedando inclinado unos 17 grados a la izquierda. Esto se atribuyó a la congelación del fluido hidráulico que impedía la extensión completa del puntal. El piloto mantuvo una teleconferencia con ingenieros de Lockheed Martin, ya que el estado del tren hacía inviable un aterrizaje de emergencia seguro.

Fallo del F-35 en Alaska por hielo y software erróneo

Posteriormente, el piloto intentó dos aterrizajes "touch-and-go" sin éxito para corregir el tren, y los puntales del tren principal tampoco se extendieron debido a más formación de hielo. Según apuntan desde The War Zone, los sensores de "peso en ruedas" (WoW) indicaron erróneamente que el avión estaba en tierra, lo que activó el modo de control de vuelo "en tierra" (CLAW) mientras la aeronave aún volaba.

Como resultado, el F-35A se volvió incontrolable, forzando la eyección del piloto. Tras ello, el avión ascendió hasta 977 metros sobre el nivel del mar antes de entrar en pérdida y precipitarse. El informe de la Junta de Investigación de Accidentes (AIB) confirmó la congelación del fluido hidráulico como causa principal, que llevó a la falsa lectura de los sensores WoW. Adicionalmente, se señalaron la toma de decisiones de la tripulación, la falta de supervisión en Materiales Peligrosos y el incumplimiento de los procedimientos de mantenimiento hidráulico como factores que contribuyeron al accidente.

Por otro lado, Lockheed Martin era consciente de la vulnerabilidad de los sensores WoW en frío extremo. Un boletín de mantenimiento previo advertía que estos problemas podían causar dificultades para controlar la aeronave. El informe sugiere que, de haberse considerado esta advertencia, se podría haber aconsejado un aterrizaje completo o una eyección controlada.

Finalmente, este incidente subraya las complejidades que la alta automatización de aeronaves modernas como el F-35 introduce en emergencias. Las lecciones de Eielson podrían impactar a otros operadores de F-35 en entornos de bajas temperaturas, como Canadá o Finlandia.