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Francia: Dimite el ministro de Ecología de Macron por sus ostentosas cenas

Su alto tren de vida cuesta el puesto a François de Rugy La cartera de Ecología, la gran bandera del presidente, queda huérfana.

  • François de Rugy, ministro de Ecología de Emmanuel Macron, ha dimitido/ Efe
    François de Rugy, ministro de Ecología de Emmanuel Macron, ha dimitido/ Efe

Tiempo de lectura 4 min.

17 de julio de 2019. 01:29h

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Carlos Herranz 16/7/2019

Una mesa fastuosa con langostas del tamaño de un antebrazo, pétalos de rosa, candelabros de plata y, como no podía ser de otra forma tratándose de Francia, una colección de grandes vinos como un Mouton-Rothschild de 2004, a más de mil euros la botella. Esta es la imagen de la polémica que se acaba de llevar por delante al número dos del Gobierno de Macron, François de Rugy, ministro de Ecología, que por si fuera poco es la cartera de la que el presidente galo lleva meses intentando convertirse en el abanderado en Francia y Europa.

En la tarde de ayer, y cuando la presión llevaba ya cinco días creciendo en torno a la figura de De Rugy, la dimisión pasaba a ser la única salida posible a un escándalo que tenía todas las papeletas para convertirse en el «culebrón» del verano en Francia. «Los ataques y el linchamiento mediático que ha sufrido mi familia me conducen ahora a tomar el retroceso necesario», ha explicado De Rugy en un comunicado colgado en Facebook, donde ha anunciado además que va a querellarse contra el medio de comunicación que ha publicado las informaciones que han derivado en su caída.

La polémica estallaba la semana pasada cuando el portal Mediapart publicaba las fotos y las revelaciones de varias cenas «oficiales» con mariscos y vinos caros cuando ejercía el cargo de presidente de la Asamblea Nacional, entre 2017 y 2018. En tela de juicio no sólo estaba el menú, también los invitados. En parte por los contactos de su mujer, Severine Servat, conocida periodista del corazón en la revista «Gala». En la Asamblea Nacional se puso en marcha una investigación deontológica para saber si los convidados seguían parámetros profesionales o de más dudosa justificación. Y mientras el Gobierno intentaba respaldar al ministro, el propio De Rugy se defendía ante las cámaras de televisión confesando que era alérgico al marisco. Paradojas del destino, la frase «las langostas me han matado» han hecho las delicias de los memes en las redes sociales durante estos días de controversia, en los que incluso algún «chaleco amarillo» no ha dudado en salir a la calle disfrazado de crustáceo.

Pero a la polémica de las cenas, le han seguido otras dos. Por un lado el supuesto sobrecoste que supusieron las reformas del Hotel de Lassay, el palacete que sirve de residencia a los presidentes de la Cámara Baja, que sumó 63.000 euros. Una cifra injustificable por su estado, según varios testimonios recogidos por la prensa. Tras un encuentro de dos horas con el primer ministro, Edouard Philippe, el pasado jueves, De Rugy se comprometió a devolver cualquier euro gastado impropiamente. Otra investigación abierta al tanto, esta vez dependiente de la Administración del Estado, que aún no está cerrada, tendrá que establecer el baremo del exceso.

Pero por si fuese poco, también se publicó que De Rugy había alquilado un piso en Nantes por encima del precio legal porque era una vivienda social. Poco antes, el aún ministro había hecho dimitir a su jefa de gabinete después de que Mediapart informara de que ésta había mantenido en París otra vivienda social pese a que durante años no vivió allí. Demasiada polémica en los momentos previos al día de la Fiesta Nacional. En el desfile, y pese a que la polémica comenzaba a ser asfixiante, De Rugy ocupó un lugar destacado en la tribuna. Al día siguiente, el lunes, fue cuando Macron tomó la iniciativa y habló por primera vez del caso. Desde Belgrado, el presidente dijo que le había pedido al primer ministro «toda la claridad» sobre el asunto antes de tomar una decisión «basada en hechos», ya que, si no, avisó, Francia podría convertirse en «la república de la delación».

Ya no será necesario. De Rugy dimite, Macron respira. La imagen fastuosa de sus cenas, incluso dentro de los límites presupuestarios asignados a su cargo, eran demasiado devastadoras para un presidente que intenta calmar a la Francia del malestar y de los chalecos amarillos. Esta vez, quizás aprendiendo de lecciones anteriores, se ha optado por el cortafuegos porque la crisis de las langostas amenazaba con convertirse en nueva gasolina de verano para la Francia cabreada.

Ministro de Macron

Tanto el Gobierno como la Asamblea Nacional estaban investigando los hechos, pero su dimisión llega antes de que se conozcan las conclusiones.

Las publicaciones de “Mediapart” sobre el ahora ex ministro ya costó el pasado jueves la destitución de su directora de gabinete, Nicole Klein, que ocupaba una vivienda social en París desde 2001, cuando ya era alta funcionaria, y la conservó de 2006 hasta 2018, época en la que ni siquiera vivía en la capital.

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