Política

Francia entra en combate

El Gobierno eleva el nivel de alerta antiterrorista a raíz de la intervención africana. Hollande encaja la primera víctima mortal, un piloto, de la compleja misión en Mali

MIRAGE 2000 Y F1:Cazas, drones o helicópteros Gazelle  participaron ayer en la ofensiva aérea en Mali
MIRAGE 2000 Y F1:Cazas, drones o helicópteros Gazelle participaron ayer en la ofensiva aérea en Mali

Es la primera guerra de François Hollande, pero con un escenario impensable para el presidente francés, que recién llegado al poder, en mayo pasado, aseguró que no desplegaría tropas terrestres en Mali. La promesa no ha tardado en ser incumplida. La aceleración de los acontecimientos en el país africano ha precipitado la participación militar de Francia, que, junto al Ejército regular de Mali, conseguía repeler el avance hacia el sur de los rebeldes islamistas que el jueves se hacían con el enclave estratégico de Konna, a sólo 600 kilómetros de la capital, Bamako.

La incursión aérea gala pilotada por elementos de las fuerzas especiales preposicionadas en Burkina Faso logró neutralizar en parte la amenaza, causando «importantes pérdidas entre los adversarios», pero se saldó con la primera baja en el bando aliado. El lugarteniente francés Damien Boiteux era alcanzado por un disparo cuando su helicóptero combatía una «columna» de islamistas armados.

Ayer, el objetivo era estabilizar el frente en dicha ciudad, en donde a última hora de la tarde aún quedaban varias bolsas de resistencia terrorista. En total, media docena de aviones de combate (Mirage 2000 y F1), además de helicópteros Gazelle y naves autotripuladas participan en la bautizada «Operación Serval» (nombre de un felino del desierto) en apoyo del Ejército maliense. Al mismo tiempo, varios centenares de soldados galos aterrizaban en Bamako con el fin de garantizar, en principio, la seguridad de los 6.000 nacionales franceses que residen en la región sur del país.

«Nuestra misión no ha acabado», advirtió Hollande al término de un Consejo de Defensa en el Elíseo, consciente de las complicaciones de librar sobre el terreno una guerra contra el terrorismo. «Quiero recordar que también consiste en preparar el despliegue de una fuerza de intervención africana para que Mali recobre su integridad territorial», recalcó el presidente galo, para zanjar de paso las primeras suspicacias en la Prensa sobre los contornos «poco claros» de la operación. Descartaba así un liderazgo francés en la reconquista del norte de Mali, en manos de los yihadistas de Aqmi (Al Qaeda en el Magreb islámico), Ansar al Din y Mujao desde abril de 2012. Francia no estará en la primera línea de batalla, aunque ciertos expertos dudan de la capacidad de un Ejército maliense que ha mostrado sus límites y de los aliados africanos para eliminar solos la amenaza islamista radical.

«La situación es grave», resumió el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, que en una comparecencia justificó de nuevo la intervención militar por la amenaza que supone «la creación de un Estado terrorista en las puertas de Francia y de Europa». De hecho, París, que teme represalias sobre su suelo nacional, va a elevar al máximo nivel el plan Vigipirate de alerta antiterrorista, tal como anunció ayer el jefe del Estado.

En cuanto a las motivaciones para acudir al rescate de su antigua colonia, Hollande quiso ayer atajar cualquier rumor. «Francia no persigue ningún interés en particular», dijo solemnemente subrayando que la misión gala se circunscribe a la legalidad internacional y se desarrolla en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas. Sin embargo, son muchos los intereses económicos de Francia en la región para que su auxilio responda únicamente a un deber de solidaridad con un país «amigo» que pide ayuda. Mali no sólo forma parte de su tradicional área de influencia sino que las relaciones comerciales son intensas. Más de un centenar de empresas galas están allí implantadas e interesadas por una región, el Sahel, especialmente rica en reservas de uranio. Hasta que lleguen los primeros refuerzos de la Cedeao, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, Francia y Mali lideran la contraofensiva, en una operación «exclusivamente bilateral», detalló el ministro de Defensa. A los estrechos lazos históricos se suma que el país galo es la potencia occidental que cuenta con la mayor presencia militar en el continente africano y la que más rápidamente podía aportar su ayuda contra el avance de los yihadistas, que desde hace varios años retienen a ocho franceses como rehenes y ayer prometieron venganza.

Reunión con Barroso

Por el momento, y ante la dificultad que hubiera supuesto organizar una coalición europea, los socios de la UE se han limitado a «bendecir» la iniciativa gala y aportar su apoyo político, aunque en el contexto de urgencia la misión internacional que debía formar al Ejército de Mali, y que en estos meses no ha hecho sino demorarse, podría adelantarse. Un asunto que abordaron anoche el presidente Hollande y el de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que acudió al Elíseo para analizar la posición europea.

Si la decisión de implicar militarmente a Francia ha recabado el apoyo de la oposición conservadora y el de prácticamente toda la clase política, la repercusión en la opinión pública podría pasarle factura a Hollande, sobre todo tras decidir la salida anticipada de las tropas galas en Afganistán. Y más aún si esta guerra en Mali, de duración indeterminada, se saldara finalmente con una larga lista de bajas humanas