Política

Israel acude a las urnas con Netanyahu como favorito

Invoca la amenaza de Hamas para lograr la victoria

Un cartel de campaña del primer ministro Netanyahu en Ramat, cerca de Tel Aviv
Un cartel de campaña del primer ministro Netanyahu en Ramat, cerca de Tel Aviv

Tres meses después de anunciadas, mañana se celebran elecciones en Israel. La ciudadanía israelí va a las urnas sabiendo que tendrá 33 opciones para elegir, dado que uno de los partidos registrados se retiró este jueves de la campaña electoral. Absolutamente todos los sondeos publicados en las últimas semanas indican que el partido mayoritario será Likud Beiteinu, o sea, la lista unificada producto de la fusión para los comicios del Likud, encabezado por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ex ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Liberman. Lo más relevante, sin embargo, no es cuál es el partido que obtendrá mayor cantidad de votos, sino cuál es el bloque mayoritario, ya que el sistema israelí, debido a la multiplicidad de partidos, hace ineludible armar coaliciones. Y es indudable que el bloque de derecha es el más grande, con un gran ascenso del partido nacionalista Habait Hayehudi (El Hogar Judío), cuya propuesta electoral es declaradamente contraria a la creación de un Estado palestino.

Según la última encuesta antes de las elecciones, realizada por el instituto Dahaf, de Mina Tzemach, el bloque de derecha encabezado por la lista Likud-Beiteinu , tiene un total de 63 escaños (de los 120 de la Kneset, Parlamento israelí), mientras que el bloque de centro izquierda, encabezado por el Partido Laborista, tiene 57.

Los partidos ultraortodoxos están incluidos en el bloque de la derecha y los partidos árabes en el de la izquierda. Sin unos y otros, la población judía está en empate técnico entre la derecha y la izquierda. Los resultados de esta nueva encuesta, más en detalle, muestran que la lista de Netanyahu va perdiendo poder, ganado al parecer en gran medida por el partido nacionalista a su derecha, Habait Hayehudi, y también por quienes optan ahora por partidos más de centro (el nuevo partido «Yesh Atid», el nuevo Hatnua de la ex ministra de Asuntos Exteriores Tzipi Livni y quizás hasta Kadima), expresando así el descontento por la unión con Liberman.

Por su parte, el partido de izquierdas Meretz duplicaría su presencia actual en el Parlamento y Kadima pasaría de ser el partido más grande a uno de los más pequeños. El 15% de la población todavía no ha decidido por quién votar.

Los grandes temas de esta campaña electoral han sido el proceso de paz, hoy estancado con los palestinos, y la busqueda de una solución al conflicto que pase o no por la creación de un Estado palestino y la agenda socioeconómica interna a un año de las grandes protestas callejeras en el país. Claro, que también aparecieron el esfuerzo nuclear de Irán, el tema de los ultraortodoxos , los infiltrados africanos y mucho más.

De hecho, Netanyahu ha invocado en esta recta final de las elecciones la amenaza de Irán, el partido milicia chií libanés Hizbulá y el grupo islamista Hamas para conseguir la mayoría absoluta que le permitiría gobernar con comodidad. En estas elecciones casi 5,6 millones de ciudadanos tienen derecho a voto –de una población de aproximadamente ocho millones–, lo que supone un 7% más que en las elecciones de 2009. Y todos, absolutamente todos, están seguros de que estos comicios son clave para el futuro de Israel.