La ayuda internacional puede llegar tarde: Asad ultima el asalto a la crucial Alepo

Mientras que la comunidad internacional reacciona a la decisión de Estados Unidos de armar a los rebeldes, las tropas leales a Bachar al Asad continúan su ofensiva iniciada el pasado lunes en la ciudad de Alepo. El Ejército sirio se encuentra en un buen momento de moral, motivado tras hacerse con el control de la estratégica localidad de Qusair –en manos rebeldes durante más de un año– y con la ayuda de la milicia libanesa de Hizbulá (cuyo líder, Hasan Nasrala afirmó ayer que estará allí donde lo necesite Asad), por lo que los soldados han acelerado su escalada hacia el norte en la pugna por la ciudad, hasta ahora feudo de los rebeldes junto a Homs. Se trata de un territorio clave para debilitar por completo a los opositores. De hecho, los expertos coinciden en que si Asad consigue hacerse con este lugar, esto supondría el final de la guerra. En este punto se establece una unánime comparativa con Bengasi, donde se fraguó la caída de Muamar Gadafi. Ante esta debilidad de los grupos opositores ha surgido el debate sobre la necesidad de establecer una zona de exclusión aérea, probablemente cerca de la frontera sur con Jordania, aunque todavía nadie se ha atrevido a confirmarlo. Tan sólo se habla de una posibilidad que están estudiando desde EE UU y la UE. «Aunque guarde ciertos parecidos, esto no es Libia. En Siria todo es más volátil y con muchas más contradicciones, tanto dentro como fuera del país», señala Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED. Y es que la localización de Siria es un polvorín en la que un conflicto armado tiene mayores implicaciones. De momento, ya habido choques y muertes dentro de Líbano, Israel amenaza con actuar si Asad recibe los S-300 rusos, mientras que Turquía y Jordania tienen sus fronteras abarrotadas de refugiados.

Como resultaba previsible, los únicos que han manifestado su acuerdo con la intervención norteamericana han sido los rebeldes, que ven esta decisión como una bomba de oxígeno ante la asfixia en la que se encuentran inmersos. «Aunque sea tarde, esto supondrá el inicio de una nueva fase en la lucha para derrocar al régimen», subrayaron a Efe representantes del Ejército Libre de Siria (ELS). Una de las mayores críticas que hasta el momento ha recibido Obama se centra en el hecho de enviar armamento a una oposición heterogénea entre la que se encuentra, por ejemplo, el Frente al Nusra, declarado por el propio Gobierno estadounidense como grupo terrorista. De hecho, ayer, Al Nusra, en colaboración con otras brigadas, tomó el control de un estratégico cuartel militar en la provincia de Idleb después de varios combates. También se hicieron con otra posición militar en Hama, en un momento en el que las tropas del régimen habían conseguido importantes avances sobre el terreno. No onstante, los enfrentamientos más importantes tuvieron lugar en Alepo, donde el régimen de Asad empleó misiles y obuses contra sus enemigos. También usó la fuerza aérea siria a la que no pueden hacer frente los rebeldes al carecer del armamento necesario. Los combates y los bombardeos más intensos se centraron en el barrio oriental de Al Sajur y en los alrededores del aeropuerto de Ming. Por otra parte, no conviene olvidar que todavía está en el aire la eterna Conferencia de Ginebra, que según filtraron algunos diplomáticos podría haberse celebrado a mediados de junio. Sin embargo, las partes implicadas no consiguen llegar a los acuerdos necesarios para que ésta tenga lugar. «Para que esta cumbre sea efectiva es necesario que todas las partes participen y si en el campo de batalla, en estos momentos, los rebeldes sufren reveses no está claro que participen. Mientras, los ideólogos de este encuentro, Rusia y EE UU, seguirán dándole vueltas al tema. Lo que es evidente es que en la situación actual no habrá cumbre», resume Echeverría.