Política

La hora de la verdad para Macron

El presidente francés sabrá hoy si la crisis de los «chalecos amarillos» comienza a ser cosa del pasado o si el movimiento se enquista

Emmanuel Macron deposita una rosa por las víctimas junto al mercadillo navideño / Reuters
Emmanuel Macron deposita una rosa por las víctimas junto al mercadillo navideño / Reuters

El presidente francés sabrá hoy si la crisis de los «chalecos amarillos» comienza a ser cosa del pasado o si el movimiento se enquista.

Emmanuel Macron sabrá hoy si la crisis de los «chalecos amarillos» comienza a ser cosa del pasado o si el movimiento se enquista. « He dado una respuesta » a sus peticiones, dijo ayer el presidente francés, « el diálogo no se hace con la ocupación del espacio público y las violencias ».

Pero los anuncios del presidente de la República no han convencido a buena parte de los « chalecos amarillos » que están decididos a manifestarse hoy. Lo que ha hecho el presidente es « adelantar algunas de sus promesas » como la subida en 100 euros del salario mínimo, denuncian algunos. Tampoco les convence la prima de fin de año, que depende de la buena voluntad de las empresas, y que en el caso de las pequeñas es muchas veces materialmente imposible.

El país « necesita calma, orden, recuperar un funcionamiento normal », insistió Macron, pero sólo el colectivo de « chalecos amarillos libres », parecen escuchar las palabras del presidente, y piden una « tregua ».

Desde el principio, los « chalecos amarillos » se han desmarcado de partidos políticos y sindicatos, pero la izquierda intenta injertarse. El Nuevo Partido Anticapitalista, la asociación Attac, y otra decena de organizaciones, han publicado un comunicado de apoyo a las reivindicaciones del movimiento de chalecos amarillos y lanzaron una llamada a nutrir la manifestación de hoy « por la justicia social y fiscal, por una democracia real, por la igualdad de derechos, por una verdadera transición ecológica y la solidaridad internacional ». También el líder de la CGT, Philippe Martínez apuesta por una « convergencia » de luchas, y una multiplicación de huelgas para « presionar ».

En París, hoy se mantienen las mismas medidas de seguridad que el sábado pasado, unos 8.000 policías, porque en las redes sociales son miles los que parecen dispuestos a manifestarse, y no se sabe cuál será la movilización final. Sin embargo, los grandes almacenes, y buena parte de los museos han decidido volver a la normalidad y abrir sus puertas.