La UE rechaza ante Netanyahu el traslado de sus embajadas a Jerusalén

Los Veintiocho insisten en que sólo se plantean un plan de paz con dos Estados y capitalidad compartida.

Netanyahu con Mogherini, ayer

Los Veintiocho insisten en que sólo se plantean un plan de paz con dos Estados y capitalidad compartida.

Era la primera visita de un primer ministro israelí a las instituciones europeas en 22 años. Y el momento no podía ser más tenso. Pocos días después de que la Administración estadounidense sorprendiera al mundo con el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, su primer ministro, Benjamin Netanyahu, aprovechó su presencia en Bruselas para pedir a los Veintiocho que sigan la estela de Washington y trasladen a la ciudad sus embajadas. «Jerusalén es la capital de Israel, nadie puede negarlo. No obvia la paz, hace posible la paz porque la realidad es la esencia de la paz», expresó Netanyahu minutos antes de su encuentro informal con los Veintiocho.

Pero la Unión Europea compensa su a veces débil voz con la previsibilidad en las relaciones internacionales. Su posición es bien conocida y el giro «trumpiano» no cambia de momento las cosas. Según aseguró ayer la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, tras el desayuno informal entre Netanyahu y los Veintiocho, ninguna capital europea se está planteando seguir los pasos de Washington. «Puede esperar (refiriéndose a Netanyahu) ese movimiento de otros porque no se producirá por parte de los Estados europeos», aseguró rotunda. Para la alta representante, «la única solución realista al conflicto entre Israel y Palestina está basada en dos Estados, con Jerusalén como capital de ambos».

A pesar de que este nuevo capítulo en la política exterior estadounidense aleja aún más a los Veintiocho de la imprevisible Administración Trump, los intentos de no romper los lazos con el país más poderoso del planeta siguen siendo evidentes. «No queremos ver una Administración estadounidense desacreditada en las negociaciones sobre Oriente Medio. Queremos seguir trabajando en el Cuarteto con Estados Unidos, con Rusia y la ONU, y queremos posiblemente alargar este formato a otros países como Jordania y Egipto, por mencionar dos», subrayó Mogherini.

Los Veintiocho siguen fieles a sus planteamientos: reconocimiento de las fronteras de 1967, solución de dos Estados y capitalidad compartida de Jerusalén. No hay fisuras entre las cancillerías: ni Reino Unido ni París están dispuestos a escuchar la propuesta del primer ministro israelí para congraciarse con Trump. «No estamos de acuerdo con el anuncio de que Jerusalén es la capital. Debería haber habido una decisión final de Estado, en particular porque Jerusalén está dividida en este y oeste y Jerusalén Este básicamente no es parte de Israel», aseguró ayer el secretario de Estado británico para Europa, Alan Duncan. Su homólogo francés también indicó su «desacuerdo con la decisión de Trump. El domingo, dentro de su periplo europeo, Netanyahu se reunió con el presidente francés, Emmanuel Macron. Lejos de plegarse a sus demandas, el mandatario galo pidió a su homólogo israelí detener la construcción de nuevos asentamientos judíos en Cisjordania como un gesto de «valentía» que permita salir del «callejón sin salida» en el que se encuentran ahora las negociaciones de paz.

Ante el temor de que el mundo árabe reaccione con una Intifada y las acusaciones del primer ministro israelí sobre la «hipocresía» europeas, la Alta Representante condenó en presencia de éste «todos los ataques contra judíos en todas las partes del mundo, incluida Europa, y contra Israel y ciudadanos israelíes». Pese a las diferencias, el encuentro entre Netanyahu y la UE no fue tenso, según declaró el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis: «Estábamos todos muy cómodos. Cada uno ha defendido sus tesis», explicó Dastis a la salida del desayuno, insistiendo en que «no ha habido nada de tensión» y el «diálogo fue franco».