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La venta de petróleo, el gran negocio del EI

Los yihadistas ingresan 2,7 millones al día gracias a una compleja red de distribución

  • Un yihadista en uno de las oleoductos tomados por el Estado Islámico
    Un yihadista en uno de las oleoductos tomados por el Estado Islámico

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17 de julio de 2015. 23:43h

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17/7/2015

El Estado Islámico ingresa hasta 2,7 millones de euros al día por la venta ilegal de petróleo, que obtiene de los pozos que se encuentran en las zonas que ha conquistado en Siria e Irak. La fuente fundamental de financiación de esta banda criminal proviene de la venta de hidrocarburos en el mercado negro, según informes de expertos antiterroristas conocidos por LA RAZÓN.

Irak es el segundo productor de petróleo del mundo después de Arabia Saudí y ahora los yihadistas controlan territorios clave de la industria petrolera en el norte. Desde esa zona, cortaron el suministro de crudo a Turquía a la vez que intentaban controlar las abundantes fuentes energéticas en el Kurdistán iraquí. La banda yihadista nunca se ha planteado destruir las fuentes de energía que conquista militarmente, ya que forman parte de sus objetivos para el gran califato.

En los últimos meses, algunos de los campos petrolíferos han cambiado varias veces de manos entre los yihadistas y el Ejército de Irak –apoyado en este caso de forma permanente por la coalición internacional con ataques aéreos–. Aun así, el EI controla más de una decena de campos de petróleo y gas en las provincias sirias de Raqa y Deir Ezzor, así como algunas refinerías en Siria e Irak y el principal oleoducto que une Irak con Turquía. A finales del año pasado, los yihadistas tenían en su poder más del 50 por cien de las instalaciones petrolíferas de Siria, de donde extraían unos 50.000 barriles de crudo al día; además, según cálculos occidentales, en Irak estarían obteniendo otros 25.000 barriles. La organización terrorista distribuye tanto el petróleo como el combustible diesel a través de una sofisticada red de contrabando (la zona ha sido históricamente un refugio para este tipo de actividades).

Precio reducido

Aunque el crudo se vende a un precio reducido con respecto a los de mercado en cada momento, los yihadistas estarían ingresando entre dos y tres millones de dólares (hasta 2,7 millones de euros) diarios. Y el negocio podría ir en aumento. Desde el comienzo del conflicto en Siria en 2011, las incautaciones de petróleo ilegal en la frontera entre Turquía y Siria han crecido un 300 por ciento. Según fuentes de los servicios de Inteligencia internacionales, los principales compradores serían empresarios y comerciantes turcos, kurdos, libaneses e iraquíes, que a su vez revenderían la mercancía en otros lugares, incluyendo la Siria del régimen de Bachar al Asad al que combaten.

Con el fin de cortar este flujo, desde el comienzo de la campaña aérea llevada a cabo por EE UU y sus aliados contra posiciones islamistas, las instalaciones petrolíferas y gasísticas que controlan han sido un objetivo recurrente. En septiembre de 2014 se habrían atacado más de 50 objetivos de este tipo, por lo que el Ejército Islámico se ha visto obligado a adquirir refinerías modulares portátiles (por lo general de origen chino y cuyo precio está entre 55.200 y 138.000 euros) que son más difíciles de detectar.

El comercio se realiza mediante camiones utilizando las rutas tradicionales de contrabando (sobre todo a través del Kurdistán y Turquía, pero también por Jordania, Líbano y Arabia Saudí), y a través de sobornos en los puestos fronterizos. El comercio de petróleo no está centralizado en el territorio del Estado Islámico, sino que cada grupo se financia conforme a los recursos y posibilidades que ofrece su zona de influencia. La previsión es que se reduzcan los ingresos por este concepto en lo que queda de 2015 y en 2016 por los ataques de la coalición, pero también por la dificultad de encontrar equipos, reponer piezas y contratar técnicos que mantengan la producción.

Saqueos

A principios de junio de 2014, tras la toma de Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, el EI se convirtió en una de las bandas terroristas más adineradas y superó en recursos a Al Qaeda. Los yihadistas robaron enormes cantidades de dinero en efectivo y lingotes de oro de algunos bancos. En total se hicieron con unos 500 millones de dinares (unos 394 millones de euros). Sin embargo, la cifra supera en la actualidad los mil millones de euros tras otras requisas.

Unos ocho millones de sirios e iraquíes viven en un territorio de 200.000 kilómetros cuadrados, controlado parcial o totalmente por el Estado Islámico. La extorsión y otras actividades criminales constituyen una fuente importante de ingresos para la banda. Han instaurado un sistema que combina una forma islámica de tributación con actividades propias del crimen organizado como robos, extorsiones, saqueos y contrabando de todo tipo de mercancías. El grupo ha implantado un ordenado sistema de extorsión a empresas y granjas agrícolas, grava por sus actividades profesionales a médicos y farmacéuticos, impone tarifas al transporte público y privado al más puro estilo mafioso y chantajea a las minorías étnicas.

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