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Entierran al capitán Rafael Acosta en Venezuela en contra de la voluntad de la familia

Un tribunal de Caracas ha informado que el cuerpo sin vida de Acosta será entregado en las próximas horas a la familia. La oposición sostiene que fue torturado y murió a causa de las lesiones sufridas.

  • Rafael Acosta murió debido las lesiones sufridas tras ser torturado / Twitter
    Rafael Acosta murió debido las lesiones sufridas tras ser torturado / Twitter

Tiempo de lectura 2 min.

10 de julio de 2019. 21:18h

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Víctor Amaya 10/7/2019

El cadáver del capitán Rafael Acosta Arévalo, muertos por torturas a manos de agentes de la Dirección de Contrainteligencia de Nicolás Maduro, fue enterrado en Caracas por orden del gobierno nacional e ignorando los deseos de sus familiares que habían pedido sepultarlo en la ciudad de Maracay, de donde era oriundo.

El cuerpo finalmente salió de la morgue capitalina luego de 12 días de ocurrida la muerte, y sin que la familia o los abogados pudieran tener acceso a él para constatar el estado en que quedó el capitán disidente luego de ser asesinado a golpes. Tampoco se ha podido hacer una autopsia independiente, aunque su abogado defensor dijo que la experticia forense hecha por el Estado refleja la realidad de lo ocurrido.

Los restos mortales de Acosta Arévalo fueron trasladados hasta un cementerio ubicado al este de Caracas con escolta policial y equipos antimotines. El camposanto también fue tomado por funcionarios armados. Alonso Medina Roa, abogado del capitán de corbeta, calificó el procedimiento como “una inhumación controlada”. Añadió que la actitud del gobierno fue “yo lo maté y yo lo entierro”.

La esposa del Acosta Arévalo, Waleska Pérez, denunció “el procedimiento ilegal” y recordó que fue similar al ocurrido con el cuerpo de Oscar Pérez, el policía sublevado en 2017 que terminó también “dado de baja” por fuerzas de Maduro y su cadáver enterrado dónde y cuándo las autoridades lo determinaron.

La hermana del capitán, María Virginia Acosta, tenía la autorización para retirar el cuerpo, mientras que su madre y el abogado hicieron el reconocimiento del cadáver.

El cuerpo del hombre de 50 años de edad tenía 38 lesiones, según acta de investigación penal elaborada por la División de Investigaciones de Homicidios de la policía científica.

El capitán de corbeta fue recluido en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) desde el sábado 22 de junio, junto a otros militares, por su presunta implicación en supuestos planes conspirativos. Cuatro días después, murió al ser trasladado a un tribunal con evidentes signos de tortura que resultaron en un “edema cerebral severo debido a insuficiencia respiratoria aguda debido a tromboembolismo pulmonar debido a rabdomiólisis por politraumatismo generalizado”.

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