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Las llamas devoran (de nuevo) California

Los fuertes vientos amenazan con extender los incendios que ya han arrasado 30.000 hectáreas

Cientos de miles de personas siguen sin poder regresar a sus casas en California (EE UU), entre ellos famosos de Hollywood, por los incendios que han quemado ya más de 30.000 hectáreas. El estado de emergencia fue declarado en California el domingo pasado, debido a los incendios. Los residentes de las zonas más afectadas por el momento no podrán regresar a sus hogares.

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“Unas 26,000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares debido a la amenaza del incendio en Simi Valley”, dijo hoy el sheriff del condado de Ventura, Bill Ayoub, en una conferencia de prensa. Asimismo en una rueda de prensa, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti dijo que "pese a que el humo no se ve en las mismas cantidades, las órdenes de evacuación se mantienen". Garcetti recomendó a los ciudadanos que hagan caso de las instrucciones de los bomberos y de los servicios de emergencia que trabajan en la extinción del incendio. El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció hoy que el estado ha obtenido una subvención de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) para combatir el incendio, que se produjo esta mañana en el condado de Ventura.

El jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, Ralph Terrazas, explicó que están especialmente preocupados por las rachas de vientos, que pueden lanzar las brasas ardiendo a kilómetros de distancia originando nuevos focos de fuego. Los bomberos han logrado ganar terreno a las llamas conteniéndolas en un 15%, atacando un total de 330 focos de fuego en los últimos días.

La emergencia para el norte de California es aún mayor, donde las autoridades informaron de que otro incendio, el incendio Kincade, ya ha consumido 30.519 hectáreas y ha destruido 123 estructuras, incluidas 53 casas. Casi 156.000 personas permanecen fuera de sus domicilios en el condado de Sonoma. Residentes de ciudades enteras como Geyserville, Windsor y Healdsburg llenaron los decenas de refugios instalados desde Petaluma hasta la urbe de San Francisco. Durante la mañana del lunes, las órdenes de evacuación se extendieron al condado Lake, e incluyen la zona recreativa del Casino Twin Pine.

A los incendios se suman los apagones programados por las compañías de energía para evitar que cables caídos o equipos eléctricos puedan causar nuevos focos de fuego.

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La compañía eléctrica Pacific Gas & Electric (PG&E) anunció hoy que como consecuencia del tercer corte programado, unas 900.000 personas continúan todavía sin electricidad, en una jornada en la que se está restableciendo el servicio en el norte de California. El apagón tenía como objetivo evitar que los equipos eléctricos se dañen con ramas azotadas por el viento o que se derrumben y provoquen incendios forestales. Este es el tercer corte de luz en una semana, el cuarto este mes. La empresa ha emitido un comunicado en el que reporta clima despejado para las zonas afectadas por sus últimos cortes, después de que los vientos anunciados para el martes por la noche no llegaran a materializarse. Por otro lado, la compañía Edison, que surte de servicio al sur de California, evalúa cortar la corriente a más de 350.000 clientes.

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El incendio Kincade se registra en la misma región en que en octubre de 2017 se desencadenó el incendio Tubbs, que arrasó más de 15.400 hectáreas, dejó 22 muertos y más de 5.600 estructuras destruidas. El incendio más devastador de la historia reciente de California se registró el año pasado, el Camp Fire, que mató a 86 personas y arrasó la localidad de Paradise, además de obligar a la eléctrica PG&E a declararse en bancarrota por su responsabilidad en el siniestro.