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La cólera de los indígenas contra Lenín Moreno paraliza Ecuador

El presidente está seguro de que no habrá derramamiento de sangre en las protestas

  • Ecuatorianos en Quito muestran su rechazo al presidente Lenín Moreno/AP
    Ecuatorianos en Quito muestran su rechazo al presidente Lenín Moreno/AP

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09 de octubre de 2019. 21:23h

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Daniel Blanco.  9/10/2019

Quito amaneció sitiado este miércoles. Los principales accesos a la capital de Ecuador permanecían bloqueados con camiones para hacer efectiva la huelga general liderada por indígenas y centrales sindicales con el objetivo de obligar al gobierno de Lenín Moreno a dar marcha atrás en el llamado “paquetazo”, que eleva al doble el precio de los combustibles y endurece las condiciones laborales.

Los enfrentamientos más graves entre la policía y los manifestantes se produjeron en la Plaza del Teatro, el punto en el que las fuerzas del orden cortaron el paso a las marchas, que trataban de llegar al cercano Palacio presidencial de Carondelet. Los manifestantes lanzaron piedras contra las tanquetas de las policía, que respondía con botes de gas pimienta. Hay varios detenidos según vídeos publicados por medios locales.

En la víspera un grupo de indígenas asaltó el interior de la Asamblea Nacional aunque al poco tiempo fue dispersado por la policía con gases lacrimógenos. En el interior no había parlamentarios, se habían cancelado las sesiones por las protestas, que duran ya una semana. La tensión fue en aumento durante la jornada y el presidente Lenín Moreno ordenó un toque de queda entre las 20 horas del martes y las 5 de la mañana del miércoles. Días antes había decretado el estado de excepción y el traslado de la sede del gobierno a Guayaquil, la segunda ciudad del país.

El miércoles era una fecha marcada en rojo, destinada a medir la fuerza de los movimientos de protesta, que han advertido que continuarán con los paros hasta que el presidente restablezca el subsidio a la gasolina y el diesel, que ya ha supuesto un incremento de 10 centavos de dólar en el precio del pasaje urbano a escala nacional. Según la Confedereción de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) más de 50.000 manifestantes indígenas, campesinos, estudiantes y trabajadores del campo y la ciudad han salido a protestar en la huelga general.

Nelson Erazo, líder sindical del Frente Popular dijo que en Quito están cerradas las principales vías hacia la sierra, la Amazonía y la costa, de modo que “la huelga nacional se viene desarrollando según lo previsto” por las principales organizaciones indígenas y sindicales que convocaron el paro. “Vamos a mantener sectores movilizados por las principales vías, pero debemos tener cuidado con quienes pretenden generar el caos; en la huelga general no tienen cabida los correístas”, señaló.

El presidente Moreno, que anunció que volvería a Quito para supervisar las protestas, había acusado a su homólogo venezolano Nicolás Maduro y al exmandatario Rafael Correa de orquestar las protestas, pero los manifestantes han rechazado los vínculos y han insistido en que su objetivo es acabar con las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional, que prestó 4.200 millones de dólares en los últimos tres años.

Los críticos con el gobierno asumen que las reformas estructurales de Moreno son consecuencia de esos acuerdos. Entre las nuevas medidas están el abaratamiento del despido, la ampliación de los contratos temporales y del horario de trabajo; una forma de precarización según los sindicatos. El ex presidente Correa, feroz crítico con Moreno, pidió adelantar las elecciones para salir de la crisis, algo que no descartó el propio Moreno.

A pesar de las protestas, Moreno aseguró que no piensa dimitir ni tampoco dar marcha atrás en su paquete de medidas, necesario para equilibrar las cuentas estatales, según el presidente. El fin del subsidio “es una medida justa que beneficia a los más pobres y va en detrimento de aquellos que se han estado beneficiando de un subsidio de lo más injusto (...) que beneficiaba a los más ricos y a los contrabandistas” , señaló en una entrevista a BBC.

Sobre los manifestantes sostiene que “la mayoría venía a por mí” y por eso trasladó el gobierno a Guayaquil; aunque distingue entre violentos e indígenas “que son gente fundamentalmente de paz” y con quienes pretende iniciar un diálogo para poner fin a las movilizaciones. Por su parte, el vicepresidente Otto Sonnenholzner, afirmó que la economía ecuatoriana no soporta más endeudamiento y que tocaron los combustibles y no el gas “porque eso sí afecta a los más pobres”. Asimismo lamentó que negociar con los indígenas es muy difícil porque tienen muchos líderes distintos.

Desde que arrancaron las protestas hace una semana se han registrado 19 heridos y 676 detenidos según las autoridades. La patronal ha cifrado las pérdidas totales en 720 millones de dólares por el paro y el cierre de vías.

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