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Los húngaros vuelven a la calle contra la «ley de esclavitud»

Desafían a Orban tras la represión de la multitudinaria marcha del domingo

  • Cientos de manifestantes encienden sus teléfonos ayer en las inmediaciones de la televisión pública en Budapest / Reuters
    Cientos de manifestantes encienden sus teléfonos ayer en las inmediaciones de la televisión pública en Budapest / Reuters

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18 de diciembre de 2018. 02:39h

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Tailyn Aroche.  18/12/2018

Bajo el lema de «Feliz Navidad, señor primer ministro», los húngaros volvieron ayer a las calles de Budapest. Después de que las manifestaciones multitudinarias del domingo pasado –que reunieron a unas 10.000 personas en la capital con banderas del país y de la Unión Europea– fueran disueltas con gases lacrimógenos tras exigir al Gobierno del ultraderechista Viktor Orban que recule en la ya bautizada como «ley de esclavitud», la movilización de ayer, pese a ser menos numerosa, fue una muestra de que los colectivos implicados no están dispuestos a renunciar a la presión de la calle.

Entre pitos y abucheos, Viktor Orban aprobó la semana pasada la ley que eleva de 250 a 400 el número permitido de horas extras al año por trabajador y que da un margen de tres años a los empresarios para pagárselas. El rechazo y malestar de la oposición se trasladó inmediatamente a las calles, y ayer, por quinto día consecutivo, Budapest se llenó de manifestantes. Los sindicatos, lejos de desistir o amedrentarse, ya han anunciado que mantendrán las protestas después de llamar a la huelga a profesores, a los empleados de la industria metalurgia, los comerciantes y a quienes se ven obligados a cubrir suplencias sin cobrar.

Los húngaros también protestan contra una reforma judicial que creará tribunales, dependientes del Ejecutivo, que dirimirán cuestiones sensibles relacionadas con las normas electorales o la corrupción, por ejemplo. Y lo hacen solo ocho meses después de dar a Fidesz, el partido del primer ministro, un amplio respaldo en las urnas que le permite gobernar en solitario. Pero ahora Orban se enfrenta a un clima de gran tensión social, a solo tres meses de las elecciones europeas y con unos comicios municipales previstos para octubre.

A esa tensión ha contribuido el encierro de un grupo de parlamentarios de la oposición en el edificio de la televisión pública húngara, punto donde finalizó la marcha la noche del domingo. Exigen que el presentador del informativo lea en directo sus peticiones para retirar la reforma laboral y garantizar la independencia de los jueces. Dos de ellos fueron desalojados por la fuerza ayer por los guardias de seguridad, que impidieron a su vez a otros diputados sumarse al encierro. Los dos expulsados son Bernadett Szel y Akos Hadhazy. Szel difundió un vídeo en las redes sociales en el que se ve cómo los guardias sacan a Hadhazy y por la noche, desafiando temperaturas bajo cero, cientos de manifestantes se congregaron en las proximidades del edificio. La televisión pública húngara no ha emitido imágenes de las manifestaciones en Budapest, pero sí de los disturbios del domingo en Bruselas tras las marchas contra el Pacto Mundial de Migración.

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