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Lula tira la toalla y designa a Fernando Haddad como sustituto

El hombre elegido por el ex presidente para volver al poder apenas tiene un 9% de apoyo en los sondeos.

  • Lula tira la toalla y designa a Fernando Haddad como sustituto

Tiempo de lectura 4 min.

12 de septiembre de 2018. 03:04h

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Efe.  11/9/2018

Se acabaron las apuestas. El ex presidente brasileño Lula da Silva saldó finalmente la situación de incertidumbre que había generado sobre su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre al anunciarse finalmente el nombre de la persona que le relevará en los comicios. Se trata de Fernando Haddad, ex ministro de Educación y ex alcalde de San Paulo, que no era la primera opción de Lula, que cumple condena por corrupción en una prisión de Curitiba.

La decisión de Lula fue comunicada por la dirección del Partido de los Trabajadores (PT) en la ciudad de Curitiba, en donde el ex presidente está encarcelado desde abril por corrupción, y se produjo en el último día de plazo que la formación tenía para anunciar a su nuevo candidato presidencial tras la decisión del Tribunal Electoral de inhabilitar al ex mandatario

Los abogados del ex presidente buscaron estirar los tiempos para que Lula pudiera seguir siendo el candidato del Partido de los Trabajadores, pero no sirvió para nada puesto que ni el Tribunal Superior Electoral ni la Corte Suprema de Justicia llegaron a pronunciarse sobre los diferentes recursos que el PT presentó en la última semana para intentar habilitar a Lula como candidato. Además, esa indefinición disminuiría las oportunidades de Haddad de aumentar su caudal de votos, absorbiendo los apoyos de Lula, que según los últimos sondeos contaba con el 40% de los sufragios. Con la aún elevada popularidad del que aún es considerado como presidente más carismático de Brasil pese a su prisión y su condena por corrupción, el PT insistió en su candidatura y negó que tuviese un plan alternativo.

Lula fue vetado de disputar las elecciones en base a una ley que él mismo sancionó y que impide expresamente que candidatos condenados en segunda instancia, como es su caso, puedan postular a un cargo electivo.

Bolsonaro lidera los sondeos

Según una encuesta del Instituto Datafolha publicada el lunes, Haddad, ex profesor universitario, pasó de tener un magro 4% de apoyo hasta trepar al 9%. Esto lo coloca prácticamente en paridad con el candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin (PSDB) y la ecologista Marina Silva (Red), ambos con 11% de intenciones de voto. Por su parte, el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL) alcanzó el 24% y Ciro Gomes (PDT) tuvo el 13% de las preferencias. Esta fue la primera investigación de Datafolha después del ataque a Bolsonaro y también la primera encuesta que excluye el nombre del ex presidente Lula, preso en Curitiba desde abril. El mismo informe sostiene que, paradójicamente, Bolsonaro tiene la mayor tasa de rechazo, el 43%.

En cualquier caso, esos resultados llevarían el pleito a una segunda vuelta, que sería celebrada el 28 de octubre y en la que, según los sondeos, Bolsonaro perdería contra Gomes, Silva o Alckmin, y estaría prácticamente empatado con Haddad.

Lula fue condenado por corrupción por el juez Sergio Moro, y el fallo fue ratificado por un tribunal de segunda instancia de Porto Alegre. Con esas dos resoluciones en mano, Moro ordenó recluir al líder político en un calabozo de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Allí se definió buena parte del futuro del país más grande de la región.

Ahora mismo Brasil queda a la deriva, con un destino incierto, sin un candidato destacado. Heridos pero al mismo tiempo anestesiados por la corrupción, es difícil vaticinar quien llegará a la segunda vuelta (28 de octubre), en un país descabezado y su político más popular encerrado. Es posible que Lula vuelva en un futuro a los ruedos políticos y cenagosos de Brasil, quizás como un mártir y víctima del sistema corrupto. Pero por ahora, los brasileños tendrán que decidir una vez más, para muchos, entre lo malo y lo peor.

El perfil

Fernando Haddad, de 55 años, abogado y ex profesor universitario, pertenece a una familia de inmigrantes libaneses cristianos ortodoxos que se afincó en Sao Paulo. Allí prosperaron en el comercio mayorista de telas. Afiliado al Partido de los Trabajadores (PT) desde 1983, es autor de cinco libros de teoría política. Lula lo situó como ministro de Educación, donde impulsó el programa Universidad para Todos. Como abogado, ha tenido acceso directo a Lula en la cárcel y allí se fraguó su relevo, aunque Haddad no fue el candidato ideal. Lula siempre quiso a su amigo Jaques Wagner, ex gobernador de Bahía, pero éste declinó el encargo. Haddad no pertenece a las bases del partido petista y muchos le consideran un político elitista, más cercano al ámbito académico.

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