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Maduro radicaliza su discurso y agita la violencia en campaña

La oposición asegura que tiene pruebas del nexo entre los asesinos del opositor Luis Manuel Díaz y el Gobierno. Prepara la denuncia ante Unasur de al menos diez ataques sufridos en los últimos días.

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Caracas-Enviado especial.

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28 de noviembre de 2015. 14:44h

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Caracas-Enviado especial. 28/11/2015

La violencia física que ha teñido de lamentables episodios la campaña electoral venezolana tiene entre sus causas la violencia verbal empleada por el chavismo. Ése es el argumento que maneja la oposición para responsabilizar al Gobierno y al presidente Nicolás Maduro de los ataques sufridos por sus candidatos, especialmente tras el asesinato de Luis Manuel Díaz el pasado miércoles y la persecución denunciada por Lilian Tintori, la esposa del opositor Leopoldo López.

La plataforma opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) trabaja para documentar hasta diez ataques durante estos trece días de campaña, según fuentes consultadas por este diario, y presentar un documento a la comisión de acompañamiento electoral de la Unasur. El secretario general del partido opositor Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup –quien anunció el asesinato de su compañero de partido–, aseguró ayer que tiene pruebas de la vinculación del homicida del dirigente opositor con «gente relacionada con el Gobierno», defendiéndose así de la demanda contra él que presentará el jefe de la campaña del oficialismo, Jorge Rodríguez, por «difamación y calumnia».

La represión que denuncia la oposición «ha obligado a extremar las medidas de seguridad, no sobreexponerse o medir con mayor cuidado las zonas donde se celebran los actos», señala a LA RAZÓN uno de los coordinadores de campaña de la MUD, Timoteo Zambrano, quien subraya, en cambio, que «como en anteriores ocasiones, esa preocupación no ha logrado amedrentar el entusiasmo de sus candidatos y seguidores».

La última encuesta de la empresa Keller y Asociados coloca a la oposición más de 30 puntos por encima del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Para contrarrestar esa amplia desventaja y la alta participación que recogen todos los sondeos, el Gobierno ha optado por acrecentar su estrategia del miedo, empezando por su propio lema electoral, «Como sea a la Asamblea», revestido por comentarios belicistas de los portavoces oficialistas. El día antes del asesinato de Díaz, Maduro lanzaba esta amenaza en su programa semanal en la televisión pública: «Ustedes pónganse a rezar, oligarcas de la derecha, porque la revolución triunfa el 6 de diciembre. Pónganse a rezar desde ya para que haya paz y tranquilidad. Porque si no, nos vamos para la calle y en la calle nosotros somos candanga con burundanga (una expresión para significar desorden). Los revolucionarios estamos mejor como estamos ahora, tranquilitos, entregando pensiones para los viejitos, vivienda para el pueblo y educación pública. Y todos felices».

El director de la ONG venezolana Espacio Público, Carlos Correa, lamenta «ese tipo de lenguaje violento, que termina generando violencia» y «favorece un contexto de atentados contra opositores que se han repetido cada día de campaña». Además, Correa se queja de la impunidad de esos hechos que «el Ministerio Público no investiga adecuadamente».

La comunidad internacional también se ha alzado para condenar esos atentados, considerados como un intento de «amedrentar» a la oposición. Así lo señaló el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien pidió a Caracas «actuar ya» para evitar que las elecciones se conviertan en «un ejercicio de fuerza, violencia y miedo». Una reclamación que reiteraron la Unión Europea (UE), Estados Unidos y el propio presidente español, Mariano Rajoy. Ante ese aluvión de reacciones, Maduro respondió con un ataque directo a Almagro: «Una vez que tengamos ya esta investigación, bueno, yo espero una rectificación, si es que le queda algo de ética y moral de la basura de Luis Almagro con el perdón de la basura, pobrecita señora basura que la compare con Almagro», quien había realizado fuertes críticas a la Comisión Nacional Electoral de ese país.

Esos mensajes se difunden las 24 horas del día en la televisión estatal, donde Maduro aparece durante horas. Esa cadena ha difundido un vídeo editado de una rueda de prensa del candidato opositor, Tomás Guanipa, donde se da a entender que hace un llamamiento a «un golpe de Estado». El propio Guanipa presentó ayer una demanda por «tergiversar» esas declaraciones. «Hemos venido para denunciar la violación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales y de la Constitución por un vídeo en el que utilizan mi imagen y mis palabras para imputarme delitos que nunca fueron cometidos», manifestó a su salida del Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acudió a denunciar. Para el director de campaña opositor, Timoteo Zambrano, tampoco ahora habrá ninguna respuesta del CNE, que «mandó retirar ese anuncio y no se hizo efectiva su orden», como tampoco «ha amonestado al Gobierno por sus comentarios que incitan a la violencia» ni ha emprendido ninguna acción para frenar el «uso abusivo de los medios por parte del Estado». Un terreno abonado para reavivar el chavismo «como sea».

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