
Argentina
Milei, acorralado por las sospechas de corrupción contra su hermana
Una exfuncionaria relata a LA RAZÓN que informó al presidente argentino y no obtuvo respuesta de su parte

Viviana Aguirre, primera funcionaria de Javier Milei en denunciar hace un año y medio la presunta corrupción dentro del Gobierno argentino, muestra a LA RAZÓN los chats que envió a Milei con sus denuncias sin respuesta.
La ira de los argentinos en medio del escándalo de presuntos actos de corrupción del Gobierno usando a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se empezó a manifestar. El miércoles por la tarde, el presidente argentino y su hermana Karina fueron recibidos con piedras y botellazos en Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires, en plena caravana de cierre de campaña para las elecciones locales del 7 de septiembre. Milei y su comitiva tuvieron que ser evacuados por sus escoltas.
La bomba explotó la semana pasada, cuando se revelaron audios donde se escucha al exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, relatar al detalle toda una trama de cobro de comisiones a cargo presuntamente de Karina Milei en la compra estatal de medicamentos para personas con discapacidad.
En medio de la caravana proselitista, Milei ensayó una defensa «Todo lo que dice es mentira. Lo vamos a llevar a la Justicia y vamos a probar que mintió», afirmó el mandatario, refiriéndose a su exabogado y hombre de confianza. El problema es que siguen saliendo nuevos audios, los periodistas empiezan a atar cabos y los fiscales allanan oficinas y decomisan los móviles de Spagnuolo y otros implicados en la búsqueda de nuevas evidencias.
En estos nuevos audios, el exjefe de la ANDIS vuelve a disparar contra Karina Milei: «No es que fue beneficiada, ella maneja todo», asegura. «Vos sabés que vendés 10, yo sé que vendo 15 y este vende 40. Esa era la repartija que había. Hoy la Suizo [laboratorio] vende 60 y ustedes 10, 10 y 20. Son desprolijos. Todo eso es Lule [Menem, sobrino del expresidente Carlos Menem], está dejando todos los dedos marcados», asegura en un audio.
Una figura a la que muchos han vuelto a mirar es Viviana Aguirre. Fue la primera funcionaria del Gobierno libertario en denunciar la presunta corrupción. «Javier Milei sabe de toda la corrupción y Karina Milei es la cajera sin escrúpulos», declara a LA RAZÓN. Ella es diputada suplente de La Libertad Avanza, el partido de Gobierno, y fue funcionaria del PAMI, la obra social de los jubilados, de la que habrían echado mano los funcionarios de Milei para sobrevaluar y saquear fondos. En medio del escándalo de las supuestas comisiones, los ojos se han vuelto sobre esta joven abogada que lleva tatuado en su muñeca el nombre de Milei. «Confié en él, aporté 15 millones de pesos para la campaña y ahora me parece que él es lo peor que le pasó a Argentina».
Cuenta en primera persona cómo fueron esos primeros meses del Gobierno de Milei: «Me ofrecieron la dirección de PAMI en la ciudad de La Plata. Una semana antes de darme el cargo, me cita Juan Esteban Osaba en la oficina del senador Sebastián Pareja y ahí me piden un millón de pesos de mi sueldo, me dice que tenía que firmar papeles ilegales e incorporar a gente de La Libertad Avanza sin licitación dentro de PAMI. Para mí fue un balde de agua fría, les dije que no. Al principio creí que ellos querían robar y que Javier no estaba al tanto de esto, entonces le digo yo no tengo problema en aportar un millón de pesos de mi sueldo, me das un número de cuenta y te lo deposito. Y me dice: ‘No Vivi, esto no es así, tenés que meterlo dentro de un sobre y yo lo pasaría a retirar una vez al mes’».
«Le dije que yo no voy a firmar ningún papel ilegal ni tampoco voy a incorporar gente tuya». De acuerdo al relato de Aguirre, como se negó a las componendas, no fue nombrada directora de PAMI, solo asumió como coordinadora contable. Desde esa posición, asegura, se dedicó a recopilar todas las pruebas que evidenciaban un saqueo a las arcas de las pensiones. «Empezamos a sacar toda la corrupción desde adentro del PAMI. Tengo vídeos, tengo audios, tengo pruebas». Su paso por PAMI fue breve, pero intenso. «Fueron casi tres meses, entré en febrero y hasta que me echaron trabajamos para la gente. Ibamos a los geriátricos, encontramos abuelos desnutridos. Por cada abuelo el PAMI pagaban entre uno y tres millones y los mataban de hambre. Sobrevaluaban todo, los pañales, las camillas, las clínicas. No se tendría que llamar PAMI, sino caja negra política», explica indignada.
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