«Muchos rehenes, ejecutados de un tiro»

Argelia cifra en 37 los extranjeros muertos y apunta a que los yihadistas procedían del norte de Mali

Cinco días después de la trágica y sangrienta crisis de los rehenes, el Gobierno de Argelia ofreció ayer su versión de los hechos y un balance de bajas humanas que aún sigue siendo provisional. El primer ministro, Abdelmalek Sellal, que ha sido el interlocutor de los dirigentes de países occidentales con nacionales entre sus víctimas, fue quien dio ayer la cara en una comparecencia ante los medios de comunicación.

Como cabía sospechar, confirmó nuevas muertes entre los rehenes, elevando la cifra a 37 extranjeros de ocho nacionalidades distintas además de un empleado argelino, que fallecieron durante el ataque islamista del miércoles a un autobús que se dirigía al aeropuerto de In Amenas y en la posterior toma de rehenes en la planta gasística. Aunque no desveló su origen, entre los trabajadores foráneos abatidos figuran al menos un francés, un americano, dos rumanos, tres británicos, seis filipinos y siete japoneses, tal como han confirmado las cancillerías de esos países. Por su parte, Noruega ha indicado estar sin noticias de cinco de sus compatriotas, Malasia de dos de los suyos, Manila de otros cuatro, mientras que Londres daba anteayer por muertos a tres británicos más.

Los primeros análisis de las víctimas revelan que muchos de ellos fueron ejecutados por sus captores «de una bala en la cabeza», anunció Sellal. También precisó que entre los cuerpos de los 37 extranjeros, siete no han podido ser identificados por el momento, mientras que cinco occidentales más seguirían desaparecidos tras el ataque terrorista a una de las principales bases de transformación de gas de Argelia, a la que han golpeado en su corazón económico. El jefe del Ejecutivo argelino confirmó igualmente la muerte de 29 de los yihadistas que formaban el comando que actuaba a las órdenes de de Mokhtar Belmokhtar, dirigente disidente de AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico) y fundador de la brigada «Los que Firman con Sangre», así como la detención con vida de otros tres. El grupo, compuesto por tres argelinos, tunecinos, egipcios, malienses, nigerinos, mauritanos y dos canadienses, procedía del norte de Mali y según Sellal, entró al país desde Tin Zaouatine, en la frontera sur. De acuerdo con otras fuentes, no se descarta que pudieran transitar por Libia para equiparse de armamento antes de penetrar en territorio argelino.

A través de la agencia mauritana Ani, Belmojtar reivindicó en una grabación el ataque como represalia a la intervención militar francesa en Malí, con el apoyo logístico entre otros países de Argelia. Sin embargo, los islamistas llevaban planificando «desde hace dos meses» el ataque conducido por Mohamed el-Amine Benchenab, que murió durante el asalto de las fuerzas especiales, y que estuvo coordinado por un salafista de nacionalidad canadiense, subrayó Sellal. Argel se resiste a vincular directamente su colaboración con Francia en Malí a la ofensiva terrorista, pero confirmó ayer que «no enviará ningún soldado» al país africano donde París libra una guerra contra el terrorismo islamista. «Argelia trabaja para proteger sus fronteras y su territorio» zanjó el «premier». Al mismo tiempo, un secuaz de Belmojtar se jactaba ayer de que la operación había sido «al 90% un éxito» y profería nuevas amenazas.