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Mursi, figura polarizadora de Egipto

Fallece durante la sesión de un juicio el primer y único presidente civil de Egipto desde 1952

  • Seguidores de Mursi durante una manifestación de apoyo al entonces presidente en 2012/Reuters
    Seguidores de Mursi durante una manifestación de apoyo al entonces presidente en 2012/Reuters

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17 de junio de 2019. 19:33h

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Mohamed Mursi, que ha muerto de forma repentina durante un juicio a los 67 años, ha pasado de estar en lo más alto de la política internacional a ser condenado a muerte por las autoridades egipcias. El hermano musulmán ha muerto tras un desvanecimiento durante uno de los muchos juicios abiertos en su contra. Lo cierto es que este ingeniero formado en Estados Unidos siempre ha sido una figura polarizadora en Egipto, con acérrimos enemigos y críticos de su gestión y nostálgicos de su paso por la jefatura del Estado egipcio. El ambiente ya se caldeó cuando Mursi ganó las elecciones, las primeras consideradas “libres” como candidato del Partido Libertad y Justicia (de la Hermandad Musulmana).

Mursi gozaba de menos popularidad que el propio líder de la Hermandad, pues era criticado, sobre todo en medios extranjeros, por su visión del islam más estricta. En Occidente corrieron ríos de tinta por su futura teocracia fundamentalista islámica. Desde los años setenta, Mursi comenzó a militar en el departamento religioso de los Hermanos Musulmanes. Fue escalando puestos hasta que entró directamente en el Consejo Consultivo en 1995. Durante una década fue diputado y hacía las veces de portavoz de la Hermandad en el Parlamento aunque sin reconocerlo oficialmente ya que durante la era Mubarak, ser de los Hermanos Musulmanes era ilegal.

Él se defendió durante la campaña “No existe esa democracia islámica. Hay democracia solamente”. Con casi el 52% de los votos, se hizo con la victoria y la presidencia de Egipto. Supuso un hito, pues Mursi fue el primer y de momento único presidente civil de Egipto desde 1952. En junio de 2012, Mursi, que tiene un doctorado en Ciencia Espacial, abandonó su piso de alquiler a las afueras de El Cairo para entrar en la residencia presidencial egipcia, la que tantos años ocupó el sátrapa Hosni Mubarak y que permaneció vacía durante los 16 meses posteriores a su derrocamiento tras la Primavera Árabe. Mursi se encargó de abrir un nuevo capítulo de la historia de Egipto.

Un año después, comenzaron las protestas populares masivas en su contra. Los militares egipcios se pusieron más que del lado del pueblo, en contra de Mursi. El 3 de julio se producía su derrocamiento, para muchos historiadores considerado como “golpe de Estado militar”. El propio Mursi contó meses después que fue secuestrado por la fuerza y contra su voluntad ya el 2 de julio. El 5 de julio su ayudante y él fueron trasladados a una base naval. Mientras el mariscal Al Sisi se hacía fuerte y coronaba como nuevo jefe del Estado egipcio. El resto es ya historia. Mursi perdió su libertad y entró en una espiral de juicios y acusaciones. Llegó hasta a ser condenado a muerte en 2015.

Aunque fuera de Egipto su caso chirriaba a todas las organizaciones de Derechos Humanos, en el país de los faraones contaba con muchísimos detractores. Escritores e intelectuales egipcios como Gamal Ghitany, autor de “La llamada de poniente”, consideraban a Mursi un muy mal presidente que tomó medidas contrarias a los valores de Egipto. “Vamos a suponer que el presidente Barack Obama da una orden de cerrar el Tribunal Constitucional, sin ningún tipo de fundamento jurídico ni legal. ¿Qué harían los americanos? Pues esto lo ha hecho Mursi en Egipto. Otro ejemplo, Obama va a dar Alaska a los rusos. ¿Qué harían? Pues Mursi lo iba a hacer con Hamas, porque Hamas y Mursi son de la misma organización: los Hermanos Musulmanes, y no tienen una concepción de la nación. Para ellos hay uma islámica, que está por encima de la nación territorial. Para Mursi un ciudadano de Malasia puede ser más cercano que un egipcio copto, que es cristiano. Esto en Egipto, que es un país histórico, donde las fronteras son sagradas y estos son errores graves que ha cometido Mursi que le han llevado a esa sentencia”, destacaba el ya fallecido escritor en 2015.

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