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«No» agónico a un Brexit duro

Los diputados rechazan por la mínima que Reino Unido abandone la UE a las bravas. May volverá a presentar su acuerdo al Parlamento la próxima semana y amenaza con una prórroga larga.

  • «No» agónico a un Brexit duro

Tiempo de lectura 4 min.

14 de marzo de 2019. 12:11h

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Celia Maza Londres. 14/3/2019

Los británicos apostaron por el Brexit hace más de dos años. Pero sus representantes políticos son incapaces de acordar la mejor vía para un complejo divorcio que no cuenta con precedentes. El problema es que el tiempo se agota. Quedan tan solo dos semanas para que se cumpla la fecha de la salida. Y si se quiere evitar la ruptura abrupta, solo queda una opción: solicitar a la UE una ampliación de plazos. Ésta es la decisión que debe tomar hoy Westminster después de que en las últimas 48 horas sus señorías hayan tumbado el acuerdo de retirada y rechazado dejar el bloque sin un pacto.

El Parlamento se halla completamente en caos. El martes, Theresa May sufría una nueva humillación después de que la Cámara Baja tumbara, por segunda vez, el texto que había cerrado con los Veintisiete. De nada sirvió su viaje a última hora a Estrasburgo intentando modificar la polémica salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. Aunque durante los últimos dos años, presionada por el núcleo duro euroescéptico de sus filas, la «premier» siempre había dicho que era mejor «salir sin acuerdo que con un mal acuerdo», a la hora de la verdad, anoche apostó por presentar una moción pidiendo a la Cámara Baja que rechazara una salida desordenada para el 29 de marzo. Entre otras cosas, porque sin acuerdo tampoco existiría el periodo de transición planteado ahora hasta diciembre de 2020, en el que Reino Unido seguiría siendo miembro de la unión aduanera y el mercado único. Como se esperaba, la moción fue aprobada por 321 votos a favor frente a 278 en contra, una mayoría de 43 votos. En Westminster nunca ha existido mayoría para un Brexit duro.

Tras la votación, May anunció que el Gobierno someterá por terecera vez a la Camára Baja el acuerdo pactado con Bruselas. En caso de que este vez sea aprobado, Londres pedirá a sus socios una prórroga hasta el 30 de junio. Sin embargo, si el texto vuelve a ser tumbado, la «premier» reclamará una extensión más larga que obligaría a la celebración de las elecciones europeas en Reino Unido el 23 de mayo.

Muchos analistas aseguran que, aunque a priori parecería una locura, podría sacarlo adelante in extremis ante la preocupación que muchos diputados tienen por una extensión que podría derivar en elecciones generales o segundo referéndum.

May dio ayer a sus filas libertad de voto y no impuso disciplina de partido. Es algo bastante inusual para un primer ministro. Pero en las difíciles circunstancias que atraviesa la líder «tory» era la única manera que tenía para evitar la temida rebelión en una formación y Gabinete completamente divididos entre euroescépticos y eurófilos.

En cualquier caso, tras la votación no se ha descartado completamente la opción de un divorcio sin pacto. Como siempre, la importancia radica en los detalles. La moción del Ejecutivo, de manera deliberada, solo hacía mención a la fecha 29 de marzo. En definitiva, si finalmente hay una prórroga y no se logra conseguir avances, Reino Unido podría abandonar el «club» en última instancia sin pacto para regir sus relaciones con la UE simplemente bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio.

En este contexto, previa a la moción del Gobierno, se votó una enmienda presentada de manera conjunta por el laborista Jack Dromey y la conservadora Caroline Spelman que solicitaba a la Cámara Baja lo mismo que pedía la «premier», pero sin especificar fechas, de tal manera que se descartara una salida abrupta en cualquier tipo de circunstancia. La propuesta fue aprobada por 312 votos a favor frente a 308 en contra. En cualquier caso, no es legalmente vinculante.

Por su parte, un grupo de «tories» pro UE y euroescépticos presentaron otra enmienda planteando una prórroga solo hasta el 22 de mayo, para evitar que Reino Unido tenga que participar en las elecciones europeas. La iniciativa, bautizada como compromiso Malthouse, sugería asimismo una especie de periodo de transición que se alargaría hasta diciembre de 2021, mientras se negociaba la relación permanente entre ambas partes. La propuesta también fue rechazada por sus señorías por 374 votos en contra frente a 164 a favor.

Entre las enmiendas que no fueron seleccionadas se quedó fuera la multipartidista pro UE que demandaban la revocación del artículo 50 para cancelar el Brexit, medida que Londres podría llevar a cabo de manera unilateral, tal y como estipula la sentencia del año pasado del Tribunal de Justicia de la UE.

Conforme pasan los días, la «premier» está cada vez más presionada por sus filas para presentar su dimisión después de no haber logrado su propósito de sacar adelante el acuerdo de retirada. Pero ella no está dispuesta a tirar la toalla. Dependiendo de las condiciones en las que se apruebe una eventual prórroga.

En todo caso, la posición de May está cada vez más cuestionada a ambos lados del Canal de la Mancha. Y la mejor metáfora de su fragilidad es la afonía que sufre desde principios de semana y que ayer le impidió incluso abrir el debate previo a la votación.

Por su parte, el líder laborista, Jeremy Corbyn, insistió en que el pacto negociado por May está «muerto» y puso en tela de juicio su capacidad para gobernar. Denunció que el país se encuentra con «un Gobierno sin timón ante una crisis nacional» y volvió a insistir en la convocatoria de elecciones generales. Pese a que sus bases le presionan para que comience a hacer campaña por un segundo referéndum, el objetivo del veterano político es aprovechar el caos en Westminster para sacar de nuevo las urnas.

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