Plan de contingencia para salvar el sistema financiero

El BCE y el Banco de Inglaterra aseguran la liquidez en los mercados en caso de Brexit con una estrategia similar a la utilizada tras el 11-S

La sede del Banco Central Europeo (BCE), ubicada en la ciudad alemana de Fráncfort
La sede del Banco Central Europeo (BCE), ubicada en la ciudad alemana de Fráncfort

El BCE y el Banco de Inglaterra aseguran la liquidez en los mercados en caso de Brexit con una estrategia similar a la utilizada tras el 11-S

La reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro que se celebra hoy estará envuelta en una sensación de calma tensa ante la proximidad del referéndum británico y el rojo instalado en los parqués europeos. Oficialmente, el tema no está en la agenda, aunque acaparará todos los focos de manera extraoficial. «Todo el mundo actúa asumiendo el acuerdo necesario de las autoridades monetarias», reconocen fuentes diplomáticas al aludir indirectamente a un plan de contingencia conjunto entre el Banco Central Europeo (BCE) y su homólogo británico con el propósito de inyectar liquidez a los mercados financieros en caso de Brexit. «Son riesgos financieros, no fiscales», apuntan para dejar claro que todo el peso de medidas de urgencia recaería sobre las entidades monetarias y que no se espera ningún otro tipo de acción coordinada por parte de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión ni a corto ni a largo plazo.

El pasado 2 de junio, tras la reu-nión del Consejo de Gobierno del Eurobanco, Mario Draghi reconoció que la entidad que preside estaba «preparada para cualquier resultado», en alusión a una posible salida de Reino Unido del club comunitario. Según avanza la cuenta atrás para el referéndum y los sondeos a favor del portazo a los socios europeos van ganando la batalla, se conocen algunos detalles sobre estas eventuales reaccione. Este pasado lunes, en una audiencia ante la comisión de Asuntos Económicos y monetarios de la Eurocámara, Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, explicó que se estaban preparando planes detallados para cada banco según su mayor o menor exposición al sector británico. Entre estas variables se encontraría, por ejemplo, la libra, la deuda, las acciones y los créditos.

Según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, en sus siglas en inglés), a finales de 2015 la banca española tenía una exposición directa a Reino Unido, a través de deuda pública y privada, de 363.000 millones de euros. Si se contabilizan los riesgos indirectos –derivados, garantías y otros riesgos crediticios–, la cifra crece en 115.000 millones de euros. En total, por tanto, los riesgos totales del sector ascienden a 478.000 millones de euros. Esto situaría a España en segundo lugar en exposición directa después de EE UU y en tercer lugar en indirecta; bajo esta variable sería Alemania el país que escalaría hasta la segunda posición.

Según Reuters, este plan conjunto, cuyos detalles sólo se revelarán en caso de Brexit, consistirá en la puesta en marcha de líneas de liquidez entre las dos instituciones monetarias con el fin de que haya un intercambio fluido entre las dos divisas: euros y libras. Se trataría de que un posible pánico de los inversores y la consecuente retirada de fondos en una de las dos monedas fuera contrarrestado por el acceso de los bancos a esta liquidez en las dos divisas. Una estrategia ya empleada tras los ataques del 11 de septiembre y la quiebra de Lehman Brothers en 2008.

En la reunión de hoy también está previsto que se analice la situación de las entidades financieras en la zona euro debido a la persistencia de créditos dudosos en algunas entidades que, según fuentes diplomáticas, revelan «asimetrías» en los países que comparten la moneda única y la necesidad de cambiar de modelo de negocio como modo de limpiar los balances de las entidades, aunque no se señalarán países en concreto.