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Quién era Kayla Mueller, la joven que dio el nombre a la operación contra Bagdadi

La joven estadounidense fue secuestrada y violada por el líder de Estado Islámico

La joven estadounidense fue secuestrada y violada por el líder de Estado Islámico

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Una vez ha concluido la “operación Kayla Mueller”, una incursión llevada a cabo por las fuerzas especiales estadounidenses que ha terminado con la vida del despiadado líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), comienzan a conocerse más detalles de la misión secreta de EE UU en el norte de Siria.

La operación, todo un éxito, según el presidente de EE UU, Donald Trump, llevaba el nombre de la cooperante estadounidense Kayla Mueller. Se trata de una víctima de Abu Bakr al Bagdadi en todos los sentidos. Mueller viajó a la frontera turco siria en 2012, para trabajar con el Consejo Danés para los Refugiados. Cuando al año siguiente, en el verano de 2013, la joven, que entonces tenía 25 años, se dirigía desde la frontera turca hasta un hospital en Alepo, para llevar ayuda humanitaria, fue capturada.

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Era el 4 de agosto de 2013. Tres semanas después, sus padres, que viven en Prescott, Arizona, recibieron un vídeo de su hija, como “prueba de vida”. Pero el Gobierno de Estados Unidos no negocia con terroristas ni paga rescates.

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Mueller pasó sus días bajo el yugo de los terroristas. Durante un año y medio fue torturada, aislada e incomunicada, y hasta violada por el propio líder de Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi. Mientras Mueller era sometida a todo tipo de abusos, los yihadistas avanzaban por Siria e Irak y en junio de 2014, Bagdadi se autoproclamó califa del territorio desde la mezquita de Al Nuri, en Mosul (Irak).

Umm Sayyaf, la esposa de uno de los emires del califato (Abu Sayyaf), mantuvo a Kayla Mueller bajo llave en su casa. Ella personalmente le entregaba a la cooperante para que fuera violada por Al Bagdadi cada vez que el “califa” acudía a la casa de Sayyaf.

En un documental realizado por la cadena ABC news, titulado “la chica dejada atrás”, cuatro rehenes que compartieron celda con ella la describieron como una joven que a pesar de las brutalidades a las que era sometida, nunca perdía la esperanza.

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Incluso cuentan que se atrevió a llevar la contraria al terrorista británico conocido como “Jihadi John”, a quien recordó que seguía siendo cristiana, que no se iba a convertir al islam. El grupo de yihadistas que mantuvo como rehenes a David Haines, Alan Henning, James Foley, Peter Kassig, Steven Sotloff y Kayla Mueller fue apodado como “Los Beatles”, porque eran cuatro y tenían acento británico.

Al ser estadounidense, los yihadistas se cebaban con ella y la culpaban de todo lo malo que ha hecho Estados Unidos en el mundo. El Estado Islámico informó el 10 de febrero de 2015, que Kayla Mueller había fallecido en un bombardeo de la coalición internacional. Según recuerdan sus padres, cinco días después el presidente Barack Obama anunció su muerte. Sus captores enviaron entonces su “prueba de muerte”. Sin embargo, su cadáver nunca ha sido recuperado.

Ayer, los padres de Kayla, en una entrevista a la CNN, reconocieron que estaban sintiendo “una montaña rusa de emociones”, aunque reconocían que formaba parte de sus vidas desde hace ya cinco años y medio.

Sus padres vieron desde su casa en Prescott la confirmación oficial del presidente Donald Trump sobre la muerte de Bagdadi. Agradecieron al presidente, al Ejército y a las fuerzas especiales de EE UU que pasaran a la acción. “Nos conmovió lo que dijo Trump. Estamos agradecidos de que no perdieran el tiempo e intervinieran”. Su madre, Marsha Mueller, aseveró que con esta operación “tenemos esperanza de que esto nos ayude a tener respuestas de lo que realmente le ocurrió a Kayla y traerla a casa”.

Su familia insistió en que Kayla debía ser recordada como alguien con “un corazón tierno y con el don de siempre tener tiempo para ayudar a la gente. A toda la gente”.

Ayer también, la madre del fotoperiodista James Foley, decapitado por el Estado Islámico en 2014, emitió un comunicado. “Estoy agradecida a nuestro presidente y a las valientes tropas de haber encontrado al líder del Estado Islámico, Al Bagdadi”, indicó Diane Foley, presidenta y fundadora de la Fundación James W. Foley Legacy.

“Espero que esto entorpezca el resurgimiento de los grupos de terror y espero que los combatientes del EI capturados sean llevados ante la justicia y rindan cuentas”. Asimismo, Foley explicó que seguía preocupada “por la docena de americanos que siguen secuestrados en Siria, como Austin Tice y Majd Kamalmaz. Pido al presidente Trump que haga de ellos, de todos los rehenes americanos, una prioridad”.